Antón pirulero…
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Con la situación de la pandemia aún lejos de estar controlada, fundamentalmente por el desprolijo manejo que ha hecho el Gobierno con las vacunas y la incertidumbre que esto genera; una inflación galopante que condiciona la vida de la gente en varios aspectos y una creciente inseguridad, la gente se siente huérfana de respuestas efectivas y definitivas por parte de quienes deberían brindarlas.
En el concierto de peripecias actuales que sufrimos, la sensación de que estamos abandonados por los gobiernan o son oposición, es muy grande.
Con la misma tónica de lo que ocurre a nivel provincial o nacional, el nutrido sector de políticos locales que al igual que el resto viven en campaña todo el tiempo, hoy atienden su juego personal, lejos de las necesidades de la gente.
Salvo contadas excepciones, la clase política empieza a calentar motores de cara al año electoral. La pugna empieza de oficialismo y opositores ya se trasunta en redes sociales y seguramente cobrará mayor intensidad en las próximas sesiones del Concejo Deliberante.
Las acciones de esta realidad paralela en el que viven muchos políticos, funcionarios y hasta sindicalistas también ya está teniendo en Necochea el aporte de las encuestas en redes y vía llamadas telefónicas, que sondean qué imagen tiene tal o cual concejal en ejercicio y hasta proponen nombres de vecinos que no han incursionado en la arena política. Ya sea porque éstos quieren sumarse o para ver qué beneficio pueden aportar para revalidar fuerzas de equis partido. A propósito hay que tener en cuenta la falta de solidez que tienen estas encuestas, con más de un vaticinio que se ha dado de bruces cuando se cuentan los votos depositados en la urna.
Hablando de imagen los concejales deberían considerar que la mayor parte de la población no los “registra”, tal cual manifestara el último sondeo de elecoscom.ar. Algo que debería llamarles la atención, pues más allá del desinterés de la gente en los últimos tiempos, el que no se los conozca significa que no trascienden en lo que hacen o, tal vez, porque no hacen.
Mientras el año electoral es el único faro para varios, no existen acciones para ocuparse seriamente de lo que le está sucediendo a la ciudadanía del distrito. Un ejemplo es el de la inseguridad que hay en la ciudad y que pone en peligro no solo el patrimonio de las personas sino a su vida.
El reciente ataque violento y robo que le propinaron delincuentes armados a los dueños de un comercio de la avenida 91 y que mostró comportamientos similares al desgraciado hecho que tiempo atrás se cobró la vida del empresario Guillermo Depierro, es un hecho que asusta y sienta un terrible antecedente para lo que pueda venir.
Este último suceso se encadena con los que ya venían aconteciendo y que prometen multiplicarse ante un invierno que será muy duro en todo sentido. Ante este panorama no existe un planteo fuerte por el lado del Ejecutivo y los concejales para que el Estado provincial escuche y se ocupe del tema. ¿Qué se espera, que sigan muriendo más víctimas?
Pero, las PASO y posteriormente las elecciones generales para renovar el poder legislativo ocupan hoy la mente de los distintos actores políticos, sobre todo de quienes culminan su mandato y aspiran a seguir en la área pública o al abrigo del Estado, según manifiestan a través de sus dichos y hechos.
Como en el antiguo juego infantil de Antón Pirulero y su pegadiza cancioncilla, cada político atiende su juego. Mientras tanto la mayor parte de una desolada ciudadanía, que es la que paga sus salarios o dietas, hace un denodado esfuerzo por tratar de sobrevivir en esta inquietante realidad.///