Apasionado por la investigación
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Julio Imeroni, se recibió de veterinario, estudió a los peces y siempre enfocó su interés en la investigación, la cual pudo desarrollar a lo largo de varios años en la Estación de Piscicultura
Por María Cecilia Gotta
Redacción
Julio Imeroni desde muy joven tuvo en claro su pasión por los peces, quería estudiarlos, y ese fue su objetivo, que lo logró con su ímpetu, dedicación y estudio. Llegar a concursar e ingresar a la Estación de Piscicultura fue un antes y un después en su carrera profesional, habiendo cumplido metas y enfrentando desafíos.
Ahora está viviendo el último tiempo como empleado de la Municipalidad en la Estación, ya que tras 25 años de labor, se jubilará, cerrando este camino pero al mismo tiempo, permitiéndose comenzar a transitar otros rumbos.
Julio nació en Azul, donde cursó sus estudios secundarios y luego se fue estudiar Veterinaria a Tandil, en 1975 y se recibió en 1981.
De aquella época de estudiante recordó que no fue fácil. “Vivimos todo el proceso militar y era complicado en el sentido de que era estudiante universitario y nos bajaban de los colectivos y nos palpaban de armas”, indicó.
En este marco, recordó una situación que nunca va a olvidar. “Una vez viajaba para Azul y me pusieron el fusil FAL en la cabeza y cuando me palparon me encontraron en la campera el estuche de los lentes y pensaron que era un arma y yo solo le gritaba son los lentes. Pero la cara del chico que estaba con el FAL no me la voy a olvidar nunca en mi vida porque pensé que me pegaba un tiro”, afirmó.
Julio se recibió en el 1981 antes de la llegada de la democracia y para 1982 ya estaba trabajando en la Municipalidad de Tandil, donde ganó un concurso y empezó a trabajar en bacteriología, en el área de salud pública.
“Me especialicé en peces con el doctor Pettinato en la facultad, siendo ayudante y en 1985 empecé con la investigación e hicimos un convenio con la Municipalidad de Necochea, específicamente con la Estación de Piscicultura, estando en ese momento, Graciela Porcaro”, detalló.
En ese entonces venía con alumnos desde Tandil y hacían trabajos de investigación, hasta que en 1987 salió el concurso en la Estación porque se retiró Rubén Tormo y Julio lo ganó, ingresando como veterinario.
“Cuando vi la Estación me encantó el lugar y sobre todo poder trabajar con peces, teníamos una libertad muy grande en el sentido de que podíamos hacer mucha investigación y teníamos la posibilidad de hacer convenio con las universidads, que después se hizo y fue fantástico. Pudimos hacerlo y desarrollarlo, inclusive pudimos hacer muchas cosas sobre todo con la facultad, la Municipalidad y el patrocinio de laboratorios”, comentó.
Una vez instalado en Necochea, continuó yendo a Tandil a dar clases hasta 1993, quedando como tutor externo y recibía a los alumnos en la Estación como se hace actualmente.
En 2006 lo llamaron de la UTN de Mar del Plata porque se abrió la carrera de Acuicultura e ingeniero pesquero, y comenzó con su carrera de docente investigador hasta 2018, llegando hasta lo máximo que podía hacer, coordinando la investigación de becarios.
Julio Imeroni lleva 25 años en la Municipalidad, en la Estación de Piscicultura y 20 años en la docencia universitaria.
Ahora que está dando un paso al costado, se siente tranquilo ya que hay personas que integran un grupo muy bueno, con un empuje fantástico y fueron alumnos suyos.
A la par
Julio compartió todo este camino recorrido en la Estación junto a Oscar Foss, a quien considera un amigo después de tantos años juntos. “Nos conocimos en la facultad en 1985 y siempre seguimos juntos en las buenas y en las malas y con una mirada ya sabemos lo que pensamos”, aseguró.
A lo largo de tantos años, vivieron épocas buenas y malas. Julio recordó cuando los echaron a todos los profesionales y quisieron cerrar la Estación en la gestión de Municoy.
“El que bancó la Estación fue Oscar, se quedó y vivía allá. Si no hubiese sido por él, hubiera desaparecido la Estación”, reconoció. Cuando Julio volvió a ingresar, empezaron a darle vida otra vez a través de los convenios con las universidades de Mar del Plata, Tandil y Bahía Blanca.
Otro de los momentos críticos fue la devastación de la inundación en 2012. “Cuando se inundó nuestro director nos dijo que no lo íbamos a poder arreglar nunca más, estaba totalmente desbastada, pero nosotros la limpiamos y la pusimos en pie”, dijo.
Julio destacó que la Estación tuvo más reconocimiento externo que desde Necochea, ya que el proyecto educativo que desarrolla con las escuelas de nivel primario es muy importante, al igual que el interés turístico. Por cierto la Escuela Nº 7 consiguió un subsidio para desarrollar el proyecto de acuaponia.
Analizando la situación Julio detalló que “el problema de la Estación es el área donde está encuadrada, en Espacios Públicos y tendría que estar en Educación, ya que al desarrollar proyectos educativos se podrían conseguir becas con una buena gestión”.
Otra de las pasiones de Julio, fuera de lo profesional, son las motos. Tuvo su primera moto cuando tenía 15 años y es algo que lo apasiona hasta el día de hoy.
“Tengo un hermano mellizo y tiene la misma moto que yo y es loco por las motos como yo. Siempre tuvimos el programa de hacer un viaje juntos y nunca lo hemos concretado. Cuando me jubile agarraré la moto”, señaló, aunque hoy por hoy también disfruta mucho de sus nietas. ///