Los impuestos y la muerte de colmenas por agroquímicos preocupan a apicultores
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Ayer hubo una manifestación a la que asistieron productores locales de miel. Una actividad que llama la atención de los jóvenes
Varios productores de miel locales viajaron para manifestarse en la ruta nacional 3, sobre el kilómetro 713, en cercanías de Bahía Blanca, para protestar contra el uso de agroquímicos que no solo perjudican a la salud del ser humano sino que también mata a cientos de abejas. Además, la manifestación también es contra los cánones que quieren cobrar para los apicultores que llevan colmenas a Mendoza y Río Negro.
Otra movilización también tuvo lugar en la Ciudad de Buenos Aires y en el puente de la ruta nacional 22, que une Neuquén con Cipoletti.
“Hay productos que están prohibidos en muchas partes del mundo y acá se permiten. Los de banda verde no hacen tan mal pero los otros, que no están autorizados, son muy tóxicos para las abejas”, contó Gabriel Wasowski, que es apicultor de larga trayectoria en nuestra ciudad.
“En el valle de Río Negro se sufre con la fumigación que se le hacen a los frutales que uno está polinizando. Hay gente que trabaja bien y otros que trabajan mal, y cuando querés acordar te matan todo. Ya me ha pasado” contó el apicultor. Además, señaló que en Necochea pasa algo similar cuando fumigan soja o girasol en horarios en que la abeja está andando en el campo. “No solo matan la colmena sino que indirectamente se está haciendo mal el propio productor rural, porque está matando el principal polinizador para su cultivo. Están los que lo entienden y los que no”, explicó.
Según los trabajadores del rubro, la producción argentina de miel antiguamente estaba en 100.000 toneladas y hoy está en menos de 70.000 si se tiene una buena cosecha, porque “cuesta mucho tener una colmena viva” por haber “pocos campos naturales sin agricultura extensiva” y por el uso de agroquímicos.
Impuesto
Es importante explicar que varios productores de miel del sudeste bonaerense llevan a Río Negro las colmenas en determinada época del año en que en Buenos Aires no hay floraciones, para aprovechar los frutales que se plantan en dicha provincia.
En este marco, el Gobierno de Río Negro, tal como lo había hecho ya el de Mendoza, dispuso cobrar un canon de un kilo de miel por colmena para que los productores ingresen las suyas en territorio provincial, lo cual generó la indignación de los apicultores de todo el país. “Si a eso se le suma el costo de los viajes e impuestos, es inviable”, señaló Wasowski.///
Más jóvenes interesados en aprender
Varios jóvenes de nuestro distrito vienen mostrando interés en sumarse al trabajo con las abejas. Algunos lo hacen aprendiendo el oficio de parte de algún familiar o de alguien que ya está en actividad desde hace muchos años y tiene buena predisposición para enseñar.
Otros, en cambio, lo hacen de manera más formal, asistiendo al Centro de Formación Laboral 403, donde se reciben con el título de apicultor.
De la promoción 2019, la última pre-pandemia, egresaron 15 alumnos, mientras que este año se inscribieron 22: 17 varones y 5 mujeres en dicha institución.
En este sentido, quienes ya vienen desempeñándose en este rubro desde hace años manifiestan que “la apicultura es una actividad promedio de la que, trabajando mucho, se puede vivir”, pero sabiendo que hay años muy buenos y otros en que los precios no acompañan y se lo pasa mal si el rendimiento de kilos no es muy bueno.
“El 95% de la miel argentina se exporta y los precios los pone la gente de afuera, como Estados Unidos y Alemania, que son los principales consumidores. Incluso, Estados Unidos ya denunció la venta de miel argentina por presunto dumping (o competencia desleal), que no es así. Por otro lado, en la pandemia se cerró el mercado chino porque no había movimiento y eso ayudó al productor argentino, pese a que la producción ha bajado en los últimos años”, concluyó Gabriel Wasowski, que ya está sumando a la actividad a su hijo de 22 años.///