Apuntar a un crecimiento más extensivo y menos intensivo
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El arquitecto Enrique Cacopardo, recién llegado de España, considera que Necochea debe apuntar a inversores de alto poder adquisitivo y priorizar la naturaleza y el contacto con el mar
Por Ian Larsen de la redacción
A veces, encerrarse mucho en los problemas de la ciudad hace que se pierda la visión de lo que ocurre en otros lugares del mundo, olvidándose de mirar las virtudes y cómo aprovecharlas. Por eso, la visión del arquitecto Enrique Cacopardo es más que valorable, ya que se ha desempeñado por 20 años en la zona costera turística más importante de España, con importantes proyectos que tranquilamente podrían tener futuro en Necochea, transformando la mirada que se tiene de ciudad por completo.
Enrique Cacopardo Naranjo es arquitecto, nacido en Necochea y recibido en la Universidad de Mar del Plata. Hasta el año 2002 ejerció en nuestra ciudad, habiéndose encargado de la construcción de un reconocido hotel, un edificio de la villa Díaz Vélez y varias viviendas particulares.
Teniendo algunos contactos en España y ganas de ejercer en Europa, se mudó a dicho país donde tuvo que revalidar su título, para luego ejercer por 20 años, especializándose en viviendas unifamiliares de lujo, principalmente para personas de alto nivel adquisitivo, en las que ha puesto no solo la calidad, sino también la sustentabilidad como protagonistas a la hora de elegir los materiales.
“Estoy en la Costa del Sol y entre mis clientes hay españoles pero también de otros países de Europa, porque es un balneario con clima cálido y es usado por extranjeros que se compran su residencia propia o que se jubilan y viven en España, donde no tienen problema con el idioma porque todos hablan inglés, que es el idioma de intercambio”, explicó.
Buena temporada
Durante sus dos décadas en España, Enrique Cacopardo siguió viajando casi todos los años a Necochea, aunque lo hacía cuando aquí era invierno, donde veía “la realidad cruda de la ciudad”. “Ojo, en Europa pasa lo mismo: en invierno queda la población estable y muchos restaurantes están cerrados”, comparó de antemano.
No obstante, este año vino en verano, donde vio “mucha actividad” y una gran extensión hacia Quequén o la zona del parque Miguel Lillo. “En el tema infraestructura, reconozco que el país tiene sus problemas económicos y que no puede tener la misma renovación que España, donde se invierte bastante fuerte, pese a que también tiene sus problemas. He visto una temporada que está bastante bien y que hay determinadas inversiones que muestran una apuesta comercial que ha mejorado la calidad respecto a otros años. No la veo mal a la ciudad, ni la miro con una visión pesimista, porque valoro el esfuerzo que están haciendo los necochenses”, destacó.
Pasar el Parque
Lo que sí se atrevió a criticar es que “habría que ver hacia dónde se va a extender” la parte urbana y si es “tan bueno que se vaya todo a Quequén”, donde ve un crecimiento no solo importante, sino de calidad.
En este sentido, señaló que él no haría cambios en el parque Miguel Lillo y que lo “aprovecharía como un pulmón verde” que al atravesarlo pueda continuar la extensión de la ciudad. Por eso, no entiende el por qué se instaló en esa zona el parque eólico, ya que cree que es el sector que más potencial tiene para ser la segunda parte de Necochea.
“Mucha gente que ha comprado en la zona de la avenida 10 lo ha hecho porque está el Parque. Meter un edificio ahí haría que toda esa naturaleza se pierda. Es cuestión de dejar esos tres o cuatro kilómetros hasta Villa Zabala y crecer de forma extensiva, no intensiva, con barrios en los que se obligue también a poner forestación”, opinó.
Continuando con esta idea, dijo que él optaría por “un mix con mucha naturaleza y algo de urbanización” y “no saturaría como se hizo en la Villa”, porque iría “en contra de los intereses de la propia Necochea”.
“Hay cierta gente, de capitales importantes, que busca otra cosa. Algo que en Necochea no lo encuentra y lo está encontrando en Quequén. Acá el frente marítimo está saturado. En España hay ciudades que se han sobreexplotado y perdieron valor. Es como el caso de Marbella, que yo estando acá lo veía como un ícono turístico pero ahora que lo conozco veo que está saturada”, explicó.
“El futuro es apuntar a la gente de alto poder adquisitivo, ofreciendo naturaleza y playa, con un poco de aire, sin tener que estar metido en un apartamento. Hay que ampliar el espacio de posibles inversores, con un tipo de turismo que le cambie el perfil a la ciudad. Necochea apuntó mucho a un turismo de alta concentración, cuando en realidad hay que buscar lo que está consiguiendo Quequén”.
Sin barrios cerrados
Por otro lado, dijo que no permitiría la creación de barrios cerrados, ya que generan “islas” que no tienen permeabilidad hacia la playa. “No digo que sean totalmente abiertos, por una cuestión lógica de seguridad, pero tienen que tener actividades, restaurantes y un paso hacia el mar, para no tener que andar rodeándolos”, opinó.
Criticó que Necochea no tiene restaurantes frente a la playa y que “no tiene una relación tan abierta con el mar como uno lo pensaría” por lo que “no se puede disfrutar tanto”.
Finalmente, contó que en España el plan general de ordenamiento urbano lo hace cada municipio, porque tienen una autonomía muy fuerte, algo que es más difícil en ciudades argentinas, que dependen en muchas cuestiones de decisiones provinciales.////