Aquel camino entre los grandes
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Tras el ascenso, Estación Quequén iniciaba hace 30 años su recorrido por el Nacional B, la campaña más importante en la historia del fútbol local
Aunque quedó detenido en el tiempo, el gol de “Paquillo” Sánchez en aquella finalísima frente a Olimpo de Bahía Blanca no fue el final de la historia de Estación Quequén en el Nacional B, sino el comienzo. Consumado el ascenso, la campaña en la segunda división del fútbol argentino sería la primera, hasta aquí la única y con ello la más importante en la historia de la Liga Necochea de Fútbol. Un camino donde Estación se cruzaría con varios de los clubes más importantes del país, como Huracán, Unión y Colón de Santa Fe, Belgrano de Córdoba, Lanús, Chacarita, Quilmes, Tigre, Banfield, Atlético Tucumán o Chaco For Ever.
El histórico debut fue el 15 de agosto de 1988, nada menos que en el “Cementerio de los Elefantes”, frente a Colón en Santa Fe. El equipo que seguía dirigiendo Orestes Ortiz formó aquella tarde con Javier Erasun en el arco, Guillermo Dindart, Carlos Pérez, Claudio Fabián Mainardi y Carlos Beguiristain; Hugo Molina, Sergio Mainardi, Mario Márquez y Juan Carlos Surace, refuerzo llegado de San Lorenzo de Mar del Plata, Ricardo Guerrero y Luis Eduardo “Paquillo” Sánchez. Era la base que había logrado la gran campaña en el Regional un par de meses antes. Luego ingresaron Carlos Daniel Fernández y Luis Peckel, quien se sumó proveniente de Liniers de Bahía Blanca. Otros refuerzos que llegaron para el Nacional B, fueron Carlos Viel, desde Rivadavia; el pampeano Horacio Stelle, del León de México; el volante central Jesús Roberto Francisco Crausaz, de Sarmiento de Junín; Daniel Astudillo, ex Douglas Haig de Pergamino; Rafael Horacio Herrera, número 10, ex Boca Juniors y Ferro; y Javier Novarini, de Talleres de Córdoba. Ya no estaban Pablo Dialeva y Mateo Martínez Kressi, quienes siguieron sus carreras en Deportivo Armenio.
Rey de recaudaciones
Una semana después, el esperado estreno ante el público de nuestra ciudad se concretó el domingo 21 de agosto frente a Central Córdoba de Santiago del Estero. Aunque el empate frente al equipo que entonces dirigía el campeón del mundo Leopoldo Jacinto Luque dejó disconformes a los locales, en las tribunas del estadio del Club Rivadavia fue una fiesta y no cabía un alfiler. La recaudación fue de 76.900 australes, tan sólo superada por el partido en Tucumán entre Atlético y Cipolletti de Río Negro.
Si nos adelantamos al balance de la temporada, en los 42 partidos, Estación vendió 106.196 entradas, con un promedio de espectadores de 3.434. Quizás lo más significativo ocurrió jugando como local, con la venta de 71.886 boletos, sobre 21 partidos. El récord para Estación fue frente a Unión de Santa Fe con la venta de 5.487 entradas populares y 712 plateas, por la 32° fecha en nuestra ciudad. Hay que condicionar esto a una campaña en la que se peleó la permanencia, pero el público respondió siempre, e incluso logró contar con el partido de mayor recaudación de la fecha también cuando recibió a Douglas Haig y a Atlético Tucumán, en todos los casos en la segunda rueda.
La campaña
Fueron numerosos los momentos destacados en la campaña de Estación. En la tercera fecha viajaría a Resistencia y se traería un valioso empate frente al Chaco For Ever, equipo que finalizaría la temporada como campeón. También le sacó un empate a Quilmes, 3-3, con dos goles del “Calija” Guerrero.
La primera victoria llegó recién en la 12° fecha, el 29 de octubre, frente a Belgrano de Córdoba, con un golazo de Herrero que venció el arco defendido por Javier Sodero. Pero el equipo no lograría sostener ese nivel y acumularía derrotas frente a Atlético Tucumán, Defensa y Justicia, Termperley y Lanús, por entonces líder, por 3-0 en Necochea. Finalizado ese partido, la Comisión Directiva, encabezada por el presidente José Luis Ortiz, aceptó la renuncia de Orestes Quito Ortiz a la dirección técnica.
Con una floja campaña y con la permanencia comprometida, Estación Quequén visitó al fin de semana siguiente a Banfield. El “Verde”, sin DT y conducido por la “Subcomisión de Fútbol” , perdía 3-1 en el arranque del complemento y parecía historia definida. Sin embargo, en una reacción de fútbol y orgullo que quedaría para el recuerdo, el final fue emocionante. Mario Márquez descontó de penal y minutos después, Beguiristain, con un frentazo, empató el partido. Sobre la hora, lo impensado: Rafael Herrera recibió un pase en profundidad de Márquez, gambeteó al arquero, y abriéndose hacia la derecha, colocó el 4 a 3 para la victoria de Estación en el Florencio Sola. En el vestuario local, el DT Ángel Cappa presentaba su renuncia.
Pero a la hazaña le siguieron derrotas en fila ante Deportivo Maipú, Deportivo Italiano y Huracán, y la comprometida situación en la tabla siguió profundizándose.
Hugo Zerr
Para la segunda rueda, en 1989, la campaña también se complicaba fuera de la cancha, como reflejo de la situación que vivía el país, la hiperinflación y la inestabilidad del Gobierno. Para enero de aquel año, el déficit operativo de Estación Quequén era de 200.000 australes mensuales. Algo así como 10 mil dólares cada treinta días, entre contratos y los extensos viajes.
La llegada del capitalino Hugo Zerr a la dirección técnica “revolucionó” el equipo y reavivó la llama. Tras perder frente a Talleres en Escalada por 2-0 en su presentación, llegaría la mejor etapa de la campaña, transformando las esperanzas de salvación en posibilidades reales. Goleó a Los Andes por 3-0 y consiguió por primera vez una segunda victoria en fila por 3-1 sobre Cipolletti en el Alto Valle. Empató con Douglas Haig en casa y luego venció a un rival directo como Chacarita por 2-1. Esa tarde Julio Starópoli atajó un penal, ya consolidado como titular en el arco.
Ganando 9 de los últimos 12 puntos en juego, el partido en Rivadavia frente a Unión de Santa Fe llegó con grandes expectativas y allí se explica la mayor recaudación de la campaña con 245.700 australes. Con Chacarita Juniors y Temperley virtualmente condenados, Estación peleaba con Los Andes y Douglas Haig por no ser el próximo.
Tras perder con Unión llegaría sin embargo otro triunfo recordado. El 25 de marzo, Estación superó a Belgrano en Barrio Alberdi por 1-0 con gol de Sergio Mainardi. Starópoli tapó otro penal, ahora a Horacio Baldessarri.
También fue clave la victoria en casa ante Temperley para alimentar la ilusión a seis fechas del final. Lo mismo el empate como visitante frente a Lanús, aunque con sabor a poco cuando igualó el “Granate” en tiempo adicionado por el árbitro Aníbal Hay.
Pero en las restantes cinco fechas el equipo no volvió a conseguir la victoria y la condena del descenso fue inevitable. Se consumó al perder en casa, 1-0 frente al Deportivo Italiano.
La despedida como anfitrión fue perdiendo 4-1 contra Huracán. Aquella tarde el equipo formó con Starópoli; Viel, Dindart, F. Mainardi y Astudillo; Márquez, S. Mainardi, Alejandro Fernández; Herrera, Sánchez y el “Cubano” Carlos Daniel Fernández. En el “Globo”, dirigido por Carlos Babington, jugaban Héctor Cuper, Fernando «Teté» Quiroz y un joven Antonio Mohamed.
La evolución de los jugadores fue notable y muchos siguieron sus carreras profesionales en otros equipos: Luis Sánchez en Belgrano de Córdoba, Claudio Mainardi en Lanús, Julio Starópoli en Chaco For Ever, Ricardo Guerrero en Cipolletti y el “Cubano” Fernández en Nueva Chicago, a donde lo llevó Hugo Zerr.
El último partido sería el 27 de mayo, con un empate 1-1 en Victoria frente a Tigre. Los fríos números de la campaña se cerraron con un balance de 9 victorias, 13 empates y 20 derrotas. Pero fue mucho más. Un fenómeno social y un hito para toda la historia de nuestro deporte. Lamentablemente la experiencia recogida, desde la gestación del proyecto a ese paso por el Nacional no se pudo aprovechar y nunca más un equipo de nuestra Liga llegó tan alto. Pero la gesta sigue latiendo aunque pasen los años.
