Argen-chinos
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Adrián Stolarczuk
Desde Rusia
Quien haya tenido la fortuna de salir del país coincidirá que los turistas chinos son notable mayoría en los principales atractivos del planeta y en los secundarios también. Y el Mundial no es la excepción a pesar de que el fútbol chino no participa desde la edición de Japón Corea 2002.
Serían un puñado, por ser generoso, los argentinos que viajarían a la sede de un Mundial sin poder ver a su Selección.
Lejos de resignarse, el mercado turístico chino redobla la apuesta y llena los puntos turísticos y las canchas rusas. Y sin bandera propia a la que alentar, eligen otras, siendo mayormente la de Argentina y Brasil.
En Moscú, en el partido frente a Islandia, fueron cientos los asiáticos con camisetas de Messi o con los colores celeste y blanco pero con diseños personalizados que poblaron las tribunas.
Lo mismo ocurrió con Brasil en su partido en San Petersburgo frente a Costa Rica. Grupos de turistas chinos, sobre todo mujeres, yendo al estadio con bufandas o banderas «verde amarelas». Lo curioso es que algunas chicas con distintivos brasileños llevaban también bufandas argentinas o abanicos con la cara de Messi al mismo tiempo. Un pecado para el hincha de ley o «hinchas del fútbol» que le dicen.
Al igual que en nuestro país, en Rusia, los chinos no sólo son turistas, sino que además forman parte del mercado laboral e invierten con sus empresas. En las afueras de San Petersburgo, uno de los barrios más modernos, llamado «Perla del Báltico» fue construido con capitales chinos y su bandera roja flamea junto a la rusa.
A algunos pobladores locales, tanta presencia china, sobre todo en la zona de Siberia donde argumentan que ya hay más chinos que rusos viviendo, genera cierto resquemor.
De todos modos, residentes o de paseo, esperemos que los chinos tengan más chances de ver a Messi y compañía algunos días más en el Mundial…