Con restos de pavimento intentan paliar la erosión en la ribera
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2018/08/rocasrio28.jpg)
La zona del complejo educativo Jesuita Cardiel es la más comprometida, pero allí no se ha depositado material. Demora un estudio de Hidráulica para determinar la obra a realizar
En materia de obras que sirvan para contener efectos de la naturaleza, a veces no alcanza con la buena voluntad para corregir situaciones, como viene ocurriendo con el depósito de restos de pavimento en busca de controlar la progresiva erosión que se viene registrando en las barrancas del Río Quequén.
Tras la inquietud que han manifestado los residentes en el sector y que conforman el grupo que han creado el llamado Paseo de la Ribera, quienes han constatado el derrumbe en varios sectores y por ende el achicamiento de la calle, la Municipalidad viene depositando restos de hormigón que retira de las arterias en las cuales se arreglan baches.
Uno de los sitios en los que se han arrojado trozos de asfalto de distintos tamaños y hasta baldosas es a la altura de la calle 108, aunque los expertos sostienen que es un paliativo menor, insuficiente, a la vez que afea la imagen de la ribera y se junta basura.
Un fenómeno natural
El desmoronamiento de la barranca, que se registra en mayor medida sobre la margen de Necochea, es una cuestión natural “que se acentúa tras las inundaciones y en los últimos años tuvimos dos grandes crecidas, en 2014 y la del año pasado”, apuntó la directora regional de la Dirección Provincial de Obras Hidráulicas, Susana Laborde, que agregó que “por la marea proveniente del mar, el Quequén tiene continuos crecimientos que hacen su daño y arrastran material”.
La profesional si bien reconoció la “buena intención de tratar de crear con restos de asfalto una defensa para que cuando suba el caudal del río no siga comiendo la barranca”, consideró que “no servirá de mucho, porque para que haya real efecto en el tiempo, el material debe ser de importante peso. Hay que seleccionarlo bien, pues de lo contrario se lo termina llevando el agua del río o se entierra en el barro”.
Laborde afirmó no haber sido consultada sobre el arrojo de estos restos, a la vez que sentenció que “teniendo en cuenta que por ahora no hay otra cosa, hubiera sido mejor tirarlo como sostén en la zona del complejo educativo Cardiel, de manera de afianzar un poco esa costanera”.
La directora de Hidráulica recordó que “en su momento habíamos hablado con los vecinos de arrojar los restos de material cuando se acortara la escollera de Quequén, que serían de otro volumen, pero la obra aún no se hizo”.
El lugar más crítico
En los análisis efectuados, el sitio en el que más ha avanzado el “recorte” de la barranca es frente a las instalaciones del centro educativo Jesuita Cardiel, en el sector que da a la Escuela Provincial de Arte Nº 500.
De hecho tras las últimas dos crecidas se perdió “entre 4 y 5 metros de tierra”.
En ese sector hay que ejecutar un trabajo mayor, ya que existe un pluvial que se ha roto en su desembocadura.
Se explicó como una de las causas del avance erosivo en esa zona, “donde se caen terrones de tierra y se han desmoronado plantas”. Es que se trata de un terreno removido hace años. Por caso aún hay estacas de madera, que han quedado de la época en la que funcionaba el Liceo Naval y había mucha actividad acuática, siendo un suelo de relleno, que lo transforma en móvil ante el embate del agua.
Otro de los sitios apuntados por los vecinos, por el mayor embate de la erosión es a la altura de la calle 23, donde en su momento se montó un mirador, que al carcomerse la barranca fue necesario reubicar.
Si bien hay más erosión del lado de Necochea, en la ribera quequenese se ha observa desmoronamiento en el área opuesta a la altura del complejo de la Sociedad Española.
El río erosiona en las curvas, del lado en el cual tiene la corriente más rápida, depositando material sobre la margen contraria.
A la espera de un estudio
Mientras la cuestión avanza, aún se está a la espera de que Hidráulica de la Provincia envíe a expertos y se haga un detallado estudio de las obras que son necesarias en la desembocadura de los pluviales a las aguas del río.
Varios de ellos, entre el paraje Los Manantiales y la zona portuaria están destruidos y se han desmoronado, necesitándose de una reparación a fondo.
Vinculado a la decisión de empezar a darle una solución, sobre todo en los sitios más comprometidos, no se conocen de gestiones de la comuna ante estamentos provinciales.