Arte plasmada en la piel
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Con los años, los tatuajes ganaron su lugar, y ahora es raro que alguien diga que no tiene algún tattoo. Las mujeres son las que más eligen esta tendencia. Imágenes, colores, frases, letras y retratos decoran diferentes partes del cuerpo.
Por María Cecilia Gotta – Redacción
El tatuaje no es algo nuevo, pero año tras año crece esta tendencia y suma cada vez más adeptos a la cultura de llevar arte en la piel. Desde imágenes, colores, frases, mandalas, rostros, letras y retratos decoran diferentes partes del cuerpo. Los tatuajes se presentan en diversos tamaños, formas y colores. Inclusive al momento de tatuar son muchos los estilos que se pueden utilizar. Entre las principales tendencias se destacan las mandalas, y sobre todo aquellos donde predomina el color negro.
Asimismo, las edades de las personas que se acercan a los estudios de tattoo, ha cambiado. Es decir, antes era muy raro que un adulto mayor se hiciera un tatuaje pero hoy, es común en nuestro medio que se acerquen personas mayores de 60 años, solos o acompañados de sus nietos, y se tatúen algo juntos. Asimismo, también pasa que adolescentes llegan con sus padres, y eligen un tatuaje en común.
Cabe aclarar que la edad promedio, oscila entre los adolescentes y la gente adulta a partir de los 40.
La expansión del arte y la cultura del tatuaje en nuestro medio ha crecido notablemente, a tal punto que 20 años atrás había uno o dos tatuadores, mientras que ahora son muchos más, con sus locales instalados en lugares céntricos, y también hay quienes hacen tatuajes a domicilio.
Aparentemente, se nota que hay menos tabúes, y es una tendencia que está al acceso de cualquier persona.
Hay personas de más de 70 años que se han tatuado, y expresan que es algo que les hubiera gustado hacerse cuando eran jóvenes, pero había muchas opiniones en contra, y el qué dirán pesaba más, al momento de tomar la decisión.
Sin lugar a duda que las redes sociales y los personajes famosos, marcan tendencia. De hecho Marcelo Tinelli cuando apareció con su brazo totalmente tatuado fue furor y hasta el día de hoy, la gente quiere hacerse el mismo tatuaje o una manga similar.
El tatuador Norberto Sosa más conocido como “El Gnomo”, quien tiene 20 años de trayectoria en esta disciplina aseguró que las redes sociales influyen mucho y la gente continuamente se fija lo que tienen los famosos.
“Cuando Tinelli se hizo el brazo, lo primero que hicieron fue traerme una revista y me dijeron “quiero esto”, dijo.
Por otra parte Candelaria Tinelli es una tendencia con sus tatuajes en negro y también llama la atención sobre todo en los más jóvenes, que también eligen cubrir su cuerpo con tinta negra.
El Gnomo ha tatuado a personas comunes y corrientes, profesionales, famosos como Dread Mar-I, deportistas, policías, bomberos, entre otros. “El tatuaje se ha vuelto algo común y la gente quiere pertenecer, forma parte de este grupo. Ya no es como antes, que el tattoo identificaba a un determinado sector”, recalcó.
Al momento de definir quién se tatúa más, indicó que las mujeres están en el primer lugar, mientras que antes eran los hombres. Hay personas que van una vez por semana durante tres meses, o se acercan en grupos familiares, y otros que cada dos meses se tatuan algo diferente en diversos lugares del cuerpo.
También es común ver a un grupo de amigos que concurren para tatuarse todos lo mismo, y de a uno van pasando al gabinete.
Otras de las cosas que cambiaron son los lugares del cuerpo donde plasmar el tattoo. Antes se usaba más el cuello y ahora el sector más elegido es el brazo y el antebrazo y mayormente las manos, en estos últimos 2 o 3 años.
En el estudio se ve de todo, personas que están seguras de lo que se quieren tatuar, aquellos que no tienen idea, pero quieren un tatuaje o traen una idea y el tatuador les prepara el diseño.
En este sentido, es muy común ver gente que quiere hacerse retoques, cambiar el tatuaje, además de querer taparse un trabajo recién hecho, arrepintiéndose al instante.
El Gnomo indicó que “primero trato de que la persona este segura de lo que se va hacer, es fundamental tener una decisión firme. Muchos no saben lo que quieren, cómo lo quieren y muchas veces si no conocen al tatuador, cuando terminan el trabajo ven que no era lo que ellos querían”.
Primero se debe tomar dimensión de que es tan importante tatuarse una letra china como un tatuaje de una manga. “Hay que explicarle que tienen que estar decididos, porque si bien se logró un importante avance, todavía falta comprender la cultura del tatto. Es decir, que entiendan que mas allá de que la obra quede mal o bien, el tatuaje lo van a llevar para toda la vida en su piel”.
Si de tendencias se trata, hay artistas que prefieren hacer determinados estilos de tatuajes, japoneses, realismo, a color, estilo americano, etc.
Puntualmente el Gnomo indicó que “le gusta hacer realismo, pero hace de todo, inclusive retratos, siendo lo más difícil para mi las figuras geométricas”.
El costo de los tatuajes suele rondar un mínimo de 500, para las piezas más pequeñas. Luego, las sesiones de 2 a 3 horas pueden variar a partir de los 2.000 pesos en adelante. El valor depende del tamaño, el estilo y la complejidad.
Algo mediano lleva unos 20 minutos de trabajo pero también están los tatuajes más grandes que requieren de varias sesiones.
Además del pigmento de color negro, lo más elegido son los colores llamativos, aquellos que brillan más que otros, colores acrílicos, y cuanto más atractivos mejor.
Por su puesto que la higiene y seguridad es muy importante en esta actividad.
Gnomo aseguró que “hay que tener agua, un esterilizador, azulejar el espacio, tener un sector preparado como un gabinete, esterilización por autoclave, higienizar los picos, entre otras cosas”,
Sin embargo, aclaró que hoy en día no se corren muchos riesgos, porque todo es descartable y está esterilizado. “Es mucho más fácil ahora que antes en este sentido”.
Oficio
Generalmente quien comienza en esta actividad, hace sus primeras armas con amigos, conocidos y familiares, reflejando algún simbolismo, un dibujo que les haya gustado o intereses personales que plasman en su piel.
Y de acuerdo a los avances que ha habido quien esté interesado en la disciplina puede desempeñarse como tatuador, ya que se pueden conseguir las herramientas mucho más fácil que antes, siendo muchos más accesible.
El Gnomo, es oriundo de Buenos Aires, pero desde muy chico venía a la ciudad y a los 16 años se radicó con su familia en Necochea.
Siempre le gustó dibujar desde chico, durante un tiempo estudió artes visuales, diseño grafico, lo que le ayudó a aprender técnicas nuevas.
“Para esto se necesita práctica, técnica, dedicación y mucho tiempo para estar seguro de lo que haces”, comentó y recordó que “la primera vez tatué a un amigo de un amigo, le hice una pantera en el brazo”.
Una vez radicado en Necochea, conoció a “El Chino Tattoo”, con quien tuvo muy buena relación y fue con quien empezó a corregir técnicas, trabajó en su estudio y tiene muy buenos recuerdos.
Asimismo, recordó a otro tatuador como “El pájaro”, a quien calificó como un muy buen profesional.
Como en cualquier otro campo laboral, es necesario capacitarse, y uno va tomando mayor confianza con los años e inclusive se hace conocido en el ambiente donde se desempeñe.
El Gnomo destacó que todo tatuador debe capacitarse y aprender cosas nuevas, y por su parte siempre trata de viajar a otros países.
“Estuve en Chile, Perú y Brasil y en Bond Street en Buenos Aires, donde se te abre la cabeza, y la imaginación y creatividad fluye, además haces nuevos contactos”, puntualizó.
Al momento de recordar un trabajo muy difícil, aseguró que fue cuando hizo una calavera muy grande en la parte de la nuca, donde era un lugar riesgoso porque es tenso y duro, y en su opinión fue uno de los mejores tatuajes.
Es primordial antes de hacerse un tatuaje romper con los miedos, consultar antes de hacerse algo y sobre todo que el primer tatuaje sea algo que tenga relación o significado con uno mismo, que lo represente y que guste el diseño.
Exposición de tatuadores
Con el objetivo de fomentar este arte y la cultura del tatuaje, el Ente Necochea de Turismo y la Dirección de Cultura realizarán un encuentro el 19, 20 y 21 de enero, donde van a venir grandes artistas a tatuar a Necochea y se tendrá la posibilidad de verlos trabajar en vivo.
También está previsto que haya bandas en vivo, puestos gastronómicos, que se genere esta fiesta en un ambiente familiar.
Este evento se repite en varios municipios y la idea también es juntar alimentos no perecederos para distintos comedores. ///
Diferencias culturales
Polinesia
Aparentemente, esta región del mundo es la que posee la tradición tatuadora más amplia. Las diferentes tribus de la Polinesia utilizaban el tatuaje como una ornamentación corporal, sin que por ello éstos pierdan su fuerte sentido comunal. El tatuaje comenzaba a muy temprana edad y se prolongaba hasta que no quedase región del cuerpo virgen de los pigmentos. Más allá de su sentido estético, el tatuaje confería jerarquía y propiciaba el respeto comunal a quien los llevaba en su piel: cuanto más tatuado estaba alguien, más respeto se le debía.
Egipto
En Egipto eran sobre todo las mujeres quienes se tatuaban. Se le conferían al tatuaje funciones protectoras y mágicas. El carácter sobrenatural del tatuaje no fue exclusividad de Egipto: muchas culturas le otorgaron este poder a los tatuajes. Los relacionaban mucho con las deidades y con la protección.
América
En América del Norte, los indígenas utilizaban los tatuajes como parte del ritual de paso. Cuando una persona pasaba de la pubertad a la adultez se la tatuaba con el fin de proteger su alma. Sin embargo, ésta no era la única utilización ritual que se hacía del tatuaje en esta región del mundo. En América Central, las tribus utilizaban los tatuajes a modo de conmemoración de los caídos en batalla y como forma de adoración de los dioses.
En el hemisferio sur del continente americano, tribus indígenas también pintaban sus cuerpos, pero no de manera permanente. Pigmentos creados con flores y grasas vegetales como de animales, daban nuevos tonos que acompañaban sus rituales de manera temporal con significados igual de profundos y espirituales, de los cuales se despojaban una vez terminaban el rito.
Lejano Oriente
Aproximadamente en el siglo X a. C., el tatuaje llegó al Japón. A partir de su inserción en la cultura nipona, el tatuaje se popularizó en sectores cada vez más poderosos, hasta llegar a ser utilizado por un Emperador en el siglo V como ornamento corporal.
Se señala aquí su utilización estética porque en Japón existía la costumbre de destinar el tatuaje para marcar a los delincuentes en sus brazos con líneas gruesas en par u otro tipo de formas, tatuando en ambos brazos entre el codo y la muñeca en todo su alrededor. Esta marca tenía el objetivo de hacer de las personas que desobedecían la ley individuos repudiables para toda su vida y en todos lados, a raíz de llevar la marca de la vergüenza consigo, debido a esto, los delincuentes marcados por tatuajes vergonzosos comenzaron a tapárselos con otros tipos de diseños más mitológicos, es de ahí que inicia la famosa terminología Yakuza, siendo esta una «mafia» japonesa que se distingue por tener tatuajes en casi toda la totalidad del cuerpo. Uno de los diseños más importantes de tatuaje Japonés «irezumi» es el Koi o Carpa Japonesa, el Koi es un pez ornamental de importante valor cultural y sus diseños en tatuajes se han convertido en más que una tradición, no solamente en Japón sino también alrededor del mundo.
Occidente
El tatuaje llegó a Occidente por vía marítima. Las expediciones de Colón en América y del capitán James Cook a las islas de la Polinesia fueron el punto de partida del tatuaje hacia Occidente. En estas expediciones los marineros tuvieron contacto con los indígenas amerindios, con los maoríes y con otras tribus que les “enseñaron” el arte de tatuar. A su retorno, los marineros abrieron sus propios estudios de tatuaje y popularizaron esta disciplina entre los sectores populares. En 1846 se abre en Nueva York lo que aparentemente fue el primer estudio de tatuaje.
Durante la Guerra de Secesión el arte del tatuaje experimentó un gran crecimiento y popularización.