Artesanos: recuerdos y anécdotas de quienes estuvieron en la feria en sus inicios
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2018/10/artesanos-1.jpg)
Ubicada actualmente en la plaza San Martín, tiene una larga historia con avances y retrocesos
La Feria de Artesanos de la Plaza San Martín ubicada en la Villa Díaz Vélez, tiene una larga historia donde hubo avances y retrocesos, pero con su trayectoria de más 40 años de permanencia, ha logrado posicionarse y ser un atractivo turístico de todas las temporadas de verano.
A lo largo del tiempo la feria creció gracias al esfuerzo de los artesanos, quienes siempre estuvieron pendientes del predio, desde las estructuras, hasta las reformas en los canteros, realizaron el camino de cemento, y también hicieron los baños nuevos para poder contar con este servicio.
Inclusive el año pasado el paseo de artesanos fue declarado de interés por la Cámara de Diputados.
Aunque no todo fue color de rosa, los artesanos han defendido su lugar en la plaza, pero en varias oportunidades y en distintos gobiernos municipales, quisieron trasladarlos de lugar. Pero la feria siempre contó con el apoyo de los vecinos y turistas y en más de una oportunidad se organizaron con planillas para firmar en contra de cualquier traslado.
Quienes conocen la historia de la feria, son Maria Corina Ibargüengoytía, Raúl Sagües y Jorge Juncos, algunos de los que estuvieron desde los comienzos.
En diálogo con Ecos Diarios, Raúl más conocido como “Ruly” quien lleva más de 35 años en la feria recordó que “la feria data de 1973/74, pero yo llegué en 1978 cuando la misma estaba ubicada en un terreno baldío en calle 83 entre 2 y 4; en el verano del ’79 se trasladó a la calle 6 entre 83 y 85, y éramos 20 puestos”.
Ruly es nacido en Necochea y sus primeros trabajos en la artesanía los hizo en Brasil en 1983, siendo bijouterie en plata, alpaca y hueso.
“Estuve varios años en Brasil y a partir de la temporada de 1990 quedé en la feria, la cual estaba en el medio de la plaza, nosotros llevábamos nuestras tablas y caballetes, hasta que en 1993 se licitó una feria completa con estructura y lona”, detalló.
La feria siempre tuvo su historia de lucha, de permanencia y al respecto Ruly indicó que “en 1994/95 hubo una tentativa de llevarnos al parque, pero no nos íbamos a mover, en ese sentido, los turistas y necochenses firmaron un libro de actas para que no nos sacaran”.
Luego en 1997/98 la feria tomó otra forma, se tiró el anfiteatro de adoquines en la esquina de 83 y 4 e hicieron la feria con forma de medialuna.
“Era un proyecto de Jorge Freitas y empezaba en calle 83 y desembocaba en la 85, es decir, unía ambas peatonales, y en la caseta se iba a hacer un escenario subterráneo y baños con una confitería arriba, pero nunca se hizo”, puntualizó.
También vale recordar que en la ciudad en algún momento hubo tres ferias, la de la plaza San Martín, la de calle 85 entre 2 y 4 y la del parque, hasta que finalmente se unificaron las tres.
Ruly afirmó que “la feria de artesanos es todo para mi, porque llevo 35 años con la artesanía, toda mi vida viví de esto”. Asimismo tiene un viejo anhelo “que haya pérgolas en el medio cubiertas de enredadera, ese es mi sueño”.
Por último recalcó que ha cosechado amigos y no cambia esta feria por nada.
Recuerdos
Maria Corina Ibargüengoytía empezó a concurrir por la feria en la década del ’80. “Durante muchos años viajé e intercalaba venir a la feria, después estuve en Brasil hasta que volví en la década del ’90, cuando la feria ya estaba más organizada”, manifestó.
Corina tuvo cuatro hijos, y todos aprendieron la artesanía.
“Fui artesana desde muy joven, siempre viví de la artesanía y como todas las ferias, es un espacio de cultura, de arte popular, de trabajo y de demostrar todo lo que se puede hacer, es una forma creativa de vivir”, expresó Corina.
Además recordó cómo eran las ventas por aquella época, “se vendía muy bien porque no se competía con lo comercial y la artesanía era más apreciada. En cambio, ahora es muy difícil competir por un tema de costos, y el proceso que lleva la artesanía es largo”.
Hace 10 años Corina dejó la feria por un tema de salud, pero igual sigue vendiendo y hace determinadas ferias, eligiendo en cuanto a sus posibilidades.
Siendo mamá Corina recordó que a veces iba con sus hijos y entre todos se hacían compañía, igualmente opinó que “los artesanos estamos bastante estigmatizados, y en verdad nos arreglamos con nuestros hijos como cualquier otro padre, es decir, a veces se quedaban con algún integrante de la familia, pero como el horario tal vez lo permite, los podía llevar a la feria mientras atendía el puesto”.
Por su parte, Jorge Juncos quien se dedicó a hacer bijouterie con cuero y metal además de decoración en bronce recordó a algunos artesanos como “Tati” Paz y Anahí Romero.
Jorge vivió la feria en sus distintas etapas, desde que comenzó sin forma de feria hasta que se consolidó como tal.
“Empecé en el año 1974 cuando todavía no estaba organizada como feria, éramos unos pocos, cerca de diez personas, incluidos los que venían desde otras ciudades”, dijo.
Juncos vivió toda su vida de la artesanía y destacó que la feria de la plaza “fue la primera de toda la costa que entró en circuito”.
De cara a la nueva temporada, los artesanos se preparan para ofrecer lo mejor, sabiendo que la gente y los turistas los esperan.