Asaltos recurrentes que generan marcada preocupación y miedo
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Los investigadores procuran dar con los autores del reciente robo
“Los muchachos están con todo, ya es recurrente lo que sucede”, sostuvo ayer un trabajador del comercio ubicado en la avenida Almirante Brown y calle 532, de Quequén. Es que son varios los episodios de robo a mano armada que sufren los empleados de la firma comercial.
Como se adelantó en la edición de ayer, dos vulgares “motochorros” se hicieron presentes en las instalaciones del servi-agro Arrate e intimidaron al encargado de la atención al público para despojarlo de dinero y mercaderías.
Uno de los malvivientes exhibió el arma de fuego en su cintura y actuó junto a su cómplice con los cascos protectores de la moto, para evitar ser identificados por el personal policial de investigaciones.
Estos reiterados asaltos generan marcada preocupación y hasta miedo en las personas que deben cumplir con su labor de atención al público.
El caso está en plena etapa de investigación y la policía intenta reunir elementos probatorios para esclarecerlo. La causa está a cargo del fiscal de Delitos Complejos, Carlos Larrarte, junto al equipo de instructores judiciales.
En diciembre
El 14 de diciembre pasado, un ladrón solitario irrumpió de golpe en la estación de servicio de la Compañía Arrate en Quequén y se apoderó de dinero en efectivo, dos cascos protectores de moto y escapó con la complicidad de otro malviviente que lo estaría esperando en los alrededores del comercio.
El atraco se produjo alrededor de las 16, en el inmueble de avenida Almirante Brown y el delincuente quedó filmado por las cámaras de seguridad del lugar, material que está en poder de los investigadores policiales.
Daniel, empleado del negocio, estaba en plena labor cuando apareció el ladrón con un arma en su poder y comenzó a intimidarlo para que le entregue el dinero existente en la caja registradora.
La víctima no opuso resistencia y el asaltante enseguida se hizo del botín para luego también moverse hasta otro sector del local y apoderarse de dos cascos protectores que utilizan los motociclistas.
El individuo escapó ante la vista del joven damnificado y en las cercanías de la estación de servicio lo estaría aguardando un cómplice para completar la huida a plena luz del día.