Le rociaron la cara con alcohol y amenazaron con quemarlo
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Violento asalto a dos hombres en una vivienda de Quequén
Una verdadera pesadilla vivieron en la mañana del martes dos amigos que residen en una vivienda de la avenida 554, en Quequén, cuando tres individuos encapuchados entraron en la casa, los maniataron, los golpearon y amenazaron con prenderle fuego el rostro a una de las víctimas.
El salvaje asalto se produjo minutos antes de la 7 de la mañana en una vivienda de la avenida 554, donde residen cuando Jaime Juvenal Puyel, de 75 años, y Alberto Rodolfo García, de 79.
Las víctimas escucharon ladrar a los perros y Puyel dedició salir de la casa para ver qué ocurría. Por seguridad, tomó un machete y salió.
Puyel no vio nada raro y volvió a entrar en la casa. Pero entonces uno de los perros, que duerme en el interior de la vivienda, comenzó a ladrar hacia la puerta, por lo que el hombre decidió mirar por la mirilla.
En la tranquerita que da a la calle, Puyel vio un hombre parado que le hacía seña como pidiendo agua caliente para el mate. Esto no le llamó la atención, ya que por ese sector circulan muchos camiones. “Nosotros nos levantamos temprano porque nunca falta el camionero que nos pide agua para el mate”, explicó.
Puyel buscó la llave del candado y, en cuanto abrió la puerta, fue sorprendido por dos sujetos armados y encapuchados.
Uno de ellos le aplicó un culatazo en la cabeza y lo empujó hacia el interior de la vivienda, donde se encontraba García. “Me pedían plata y yo les decía que no teníamos así que nos empezaron a castigar”, dijo Puyel.
Luego de tirarlo al piso y patearlo, tomaron una botella de alcohol de quemar, se la tiraron en la cara y lo amenazaron con un encendedor.
“Me tiraron alcohol de quemar en la cara y me prendían y apagaban un encendedor cerca”, afirmó.
“Son salvajes, pero yo les decía que me quemen y ellos me decían que no me haga el malo”, recordó.
Salvaje ataque
Luego de atarlos a ambos, a Puyel con un cable de una lámpara portátil y a García con un trapo mojado, los delincuentes revolvieron la casa y robaron el dinero que encontraron como así también algunas otras cosas de valor.
“A mi me taparon la cara para que no vea y cuando me saqué el trapo recién se habían ido. Nos habrán sacado 900 pesos que teníamos cada uno, más que eso no había”, dijo Jaime.
Un sobrino de García que pasaba por allí, ya cerca de las ocho de la mañana, escuchó ladrar desesperadamente a los perros y vio a tres personas salir corriendo de la casa por lo que entró rápidamente a ver qué había pasado. “Yo ya me había podido desatar de tanto hacer fuerza pero mi compañero, que es más viejo, no podía. Después llamaron a la Policía”.
Puyel es chileno, vivió en Mar del Plata y hace nueve años que está radicado en Quequén junto a su compañero mientras que García ha vivido siempre en la vecina ciudad.
Sin pistas
El asalto a Jaime Juvenal Puyel y Alberto Rodolfo García, ocurrido en la mañana de ayer, en Quequén, fue caratulado “robo calificado” y los investigadores trataban anoche de obtener datos que permitieron identificar a los ladrones.
Hasta anoche se habían logrado avances en la investigación, aunque no se descartaba que se pudieran conseguir imágenes de una videocámara existente en ese sector de la localidad.
El engaño utilizado por los individuos para ingresar, la frialdad para golpear y amenazar a las víctimas, deja al descubierto cierto profesionalismo de los delincuentes.
Aunque sin dudas los malvivientes no contaron con información precisa de los ocupantes de la vivienda, ya que monto de dinero que tenían en su poder las víctimas no parece cubrir el despliegue ni la violencia utilizada.