Audiencias que no funcionan
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Desde el año pasado, por ordenanza municipal, se dispuso que para hacer cambios en el cuadro tarifario del servicio de transporte urbano, se debían convocar dos audiencias públicas, una en Necochea y otra en Quequén, aunque éstas no tienen carácter vinculante.
En dichos encuentros participarían representantes municipales, del Concejo Deliberante, de las empresas y particulares. No sólo en estas reuniones se hablaría del valor del boleto sino también del servicio en general, siendo una oportunidad para que el usuario destinatario final del mismo, hiciera sus observaciones. Sin embargo, los resultados de esta iniciativa no han sido los esperados porque la participación de los pasajeros ha sido casi nula.
La semana que pasó se debía realizar una de las audiencias en la Sociedad de Fomento de Quequén y para participar, se anotó una sóla persona. En tanto, la semana anterior -en la audiencia prevista para Necochea- no se inscribió nadie. Desde ya que este año, no se iba a discutir el aumento de tarifas porque hasta diciembre será definido por el Ejecutivo pero, de todas maneras, la idea era hablar sobre la prestación en general y escuchar las sugerencias de los propios usuarios.
El año pasado, si bien fueron algunos, tampoco la convocatoria superó las expectativas. Además muchas veces todo lo que se plantea en ese tipo de reuniones o comisiones, queda en la nada y no son más que quejas sin soluciones en el tiempo. En este sentido, tampoco se sabe si hubo algún avance, después de las dos primeras audiencias.. Con respecto a las de este año, el hecho será nulo porque sólo se presentó un interesado que también había participado el año anterior.
Por un lado, la audiencia en sí como herramienta de participación no ha demostrado demasiada efectividad para convocar a los usuarios, para mejorar el servicio y mucho menos para definir la tarifa. En parte, tiene responsabilidad el Concejo Deliberante por la escasa difusión que se le dio a la convocatoria. Quizás deberían invitar directamente o comunicar a las asociaciones vecinales, centros de jubilados, escuelas u otras instituciones para incentivar la participación, pero nada de esto se ha hecho.
Por otra parte, hay que decir que tampoco se demuestra interés por participar en estas cuestiones. En más de una oportunidad, se reclama espacios de discusión y de escucha al ciudadano y luego cuando se convoca, nadie va. Sin dudas, hay responsabilidades compartidas de los que hacen las convocatorias y de quienes deberían estar presentes. Es evidente que este tipo de audiencias no llevan a nada.