Preocupante contaminación
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Materia fecal y otros desperdicios proliferan en las orillas en el sector por el caño roto. Olores nauseabundos y un problema ambiental que continuará creciendo. La escasa responsabilidad de la gente
Ha venido aumentando en gran forma el foco de contaminación generado por las roturas que sigue teniendo el caño emisor cloacal que atraviesa el fondo del mismo.
Tras la solución a medias que significó el arreglo de las roturas, los parches no soportaron la presión del caudal que transporta los residuos cloacales hacia Punta Carballido, en Quequén, y empezó un escape de materia fecal y otros desperdicios, que a medida que pasa el tiempo va en aumento.
Fotos y videos tomados en las últimas semanas por integrantes de Sufrider Argentina muestran la proliferación sobre la ribera de ambas márgenes de restos de materia fecal, cotonetes, toallas femeninas y preservativos, entre otros elementos.
Los habitúes del río ya hablan de “desastre ambiental”, en un cauce con un historial sin contaminación hasta ahora, y observan que el daño va en aumento y no se avizora una solución en un corto tiempo, por una sencilla razón: la Municipalidad no cuenta con dinero para instalar un nuevo caño; y en la Provincia el tema tampoco parece importar.
Entre quienes navegan en aguas del Quequén, en especial los kayaquistas o quienes lo hacen en botes, sostienen que al pasar por el sector del caño, frente a las instalaciones de la Agrupación Vito Dumas, ven flotando materia fecal y el olor es nauseabundo.
Cabe recordar que en febrero de 2018, es decir quince meses atrás, Ecos Diarios tomó una muestra de agua de esa zona del río Quequén y la llevó a analizar con un resultado categórico, dado que indicó que “proliferan bacterias en niveles muy altos, lo que no sólo la hace al agua no apta para el consumo humano sino que también es perjudicial para quienes entren en contacto con ella. Esto podría generar desde descomposturas, intoxicaciones hasta sarpullidos y picazón en el cuerpo”, reveló el resultado.
“Zona de pesca”
En materia de advertencia a desprevenidos que concurran al área del caño, en inmediaciones del astillero Vanoli solo queda el cartel de Quequén de los dos que la Municipalidad instalará en ambas márgenes. En el mismo se informa de la prohibición de pescar o bañarse en el lugar.
En tanto una boya color blanco en medio del cauce indica el lugar por donde cruza el deteriorado conducto cloacal subfluvial.
Lo llamativo es que durante las tardes, sobre todo los fines de semana, se ve a varios pescadores esperando que sus cañas atraen peces.
“Les hemos advertido lo que sucede, que pescar ahí les puede traer consecuencias a su salud y argumentan que van porque hay buen pique, obviamente por la materia fecal que atrae a los pescados… “apuntó con preocupación una integrante de Sufrider.
Precisamente este grupo ambientalista elevó denuncias años atrás, cuando desde el caño roto empezaron a emerger desperdicios, las que fueron presentadas ante la Autoridad del Agua de la Provincia de Buenos Aires, la Municipalidad y la Defensoría del Pueblo, evidentemente sin efectivas respectivas.
Cabe recordar que en marzo de 2017 se detectó la rotura del caño y la salida a la superficie de todo tipo de desperdicios. Desde entonces al menos se hicieron dos arreglos, a cargo del cuerpo de buzos de la Prefectura Naval Argentina, pero el caño se volvió a romper y así ha permanecido; claro que con una evolución constante de la contaminación.
Difícil de resolver
Tras varias reparaciones que solo han sido parches, está claro que hay que remplazar el caño subfluvial, que fuera instalado sobre el lecho del río y puesto en funciones en el año 1981, por lo que ya ha cumplido su vida útil.
Sin dinero en sus debilitadas arcas para afrontar el costo de esta obra, la administración municipal ha hecho gestiones ante la Provincia, que debería tomar cartas en el asunto, al estar contaminándose el curso de uno de sus ríos.
El año pasado se dio a conocer desde la órbita municipal que la obra y reemplazo del deteriorado caño tenía un costo de unos $17.000.000, que inflación mediante seguramente se ha multiplicado.
Posteriormente, en junio de 2018 se difundió que la Dirección Provincial de Aguas y Cloacas (Dipac) licitaría la obra de recambio del caño. El intendente Facundo López y el secretario de Planeamiento y Obras Públicas estuvieron en el organismo provincial en La Plata, donde les informaron que se estaba trabajando en los pliegos para hacer el llamado a licitación; pero hasta ahora no hubo más novedades.
En tanto, en febrero de este año se deslizó la posibilidad de crear una tasa afectada para hacer una reparación a nuevo del caño, lo que tampoco se concretó y que seguramente no contaría con acompañamiento por parte del contribuyente.
Sin resolución alguna hasta el momento, se entiende que tal caño podría cambiarse en el marco del principal problema ambiental del distrito: la construcción de la planta de efluentes cloacales en la zona de Punta Carballido, donde hoy se vierte a mar abierto todos los derechos cloacales de Necochea y Quequén.
Se trata de una obra prometida desde hace años, que ha tenido gestiones de todo tipo y promesas múltiples, pero que no se logra concretar. Un tema que no debe faltar en el plan de todos los precandidatos al cargo de Intendente en las elecciones de este año.