Aunque la oposición insista, Caputo no volverá al Congreso
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Por José Di Mauro (*)
En el Gobierno no opinan del insólito mensaje enviado por Caputo a una diputada; prefieren celebrar que el ministro pudo aclarar todo.
Toda la expectativa política estaba puesta esta última semana en la exposición del ministro de Finanzas en el Congreso. El Gobierno y la oposición más dura obsesionados por una presentación en la que uno tenía mucho que perder si Luis Caputo trastabillaba; y otro apostaba un pleno a demoler a un técnico sin experiencia política, con la estrategia de no darle tregua en el marco de una reunión que pretendían tornar extenuante.
Con esas perspectivas, el ministro concurrió a la cita convenientemente ejercitado, con la ventaja de conocer los puntos límites en los que sus interlocutores iban a machacar. En rigor, no hay certezas de que así fuera, pues no alcanzó a escuchar todas las preguntas: entre otros, quedó fuera el camporista Rodolfo Tailhade, autor de cuatro denuncias que involucran a Caputo, y un convencido de que podía ponerlo contra las cuerdas. No pudo ser, y tendrá que reprochárselo a su compañera de bancada Gabriela Cerruti, que con el escándalo que desató en lo que pretendió transformar en el “papelito-gate”, le dio al ministro la excusa perfecta para retirarse.
Si no hubiera sido lo del papelito, el escándalo hubiera estallado por la inminente decisión de dar por concluida la reunión; de un modo u otro, los gritos estaban asegurados.
Más allá de los reproches que les puede haber merecido el insólito mensaje que sobre la marcha decidió mandarle el ministro a una diputada, en el Gobierno consideran que Caputo salió “bien parado e indemne” del examen. Dicen que pudo finalmente aclarar su relación con las offshore y que expuso de manera “sólida” la trama del endeudamiento. Exageran.
Valoran sobre todo la primera parte, que suele ser la que más atención despierta, en la que Caputo pudo confrontar con Axel Kicillof, el primer opositor en preguntar. Por su perfil, el diputado K suele rendirle a los funcionarios oficialistas con los que choca, pues siempre tienen la última palabra y el exministro suele exponer flancos claros. Marcos Peña marcó el camino.
Kicillof le reprochó a Caputo que vaticinara un descenso del endeudamiento “a partir de 2020, cuando ustedes ya no van a estar”, dijo, a lo que el ministro replicó recordándole el tema del dólar futuro y las “bombas” que le dejó el gobierno de Cristina al de Cambiemos, a modo de vencimientos para cuando sabían que ya no iban a estar.
Cierto es que en el marco de la sucesión de preguntas, las referencias a las offshore se reiteraban una y otra vez. En el balance, la oposición se fue al otro extremo al declamar tras el encuentro que el funcionario no había logrado aclarar ninguno de los cuestionamientos, ni tampoco había echado luz sobre el tema del endeudamiento. Es verdad que en el marco del fárrago técnico claramente hubo cuestiones que no alcanzaron a ser respondidas, y dudas que el propio ministro dejó abiertas respecto de la deuda contraída. En lo referente a las sociedades offshore, está claro que es un tema que tendrá que terminar de resolver la Justicia.
Resultó paradójico que justamente el bloque Justicialista de Diputados -a cuyo pedido acudió a la bicameral el ministro- no haya alcanzado a hacer preguntas: su representante, el salteño Javier David, fue uno de los que se quedó sin hablar. Un destrato para un bloque clave con el que el oficialismo busca y necesita tener una relación afinada. Por el contrario, el final abrupto llevó al presidente de esa bancada, Pablo Kosiner, a alinearse con los más críticos, señalando que Caputo “no logró dar explicaciones claras y optó por escaparse (…) Alguien que se va de esa manera, reconoce que no podía dar explicaciones”.
Ese final con escándalo dio pie a que desde la oposición en su conjunto, pero fundamentalmente el kirchnerismo y el Frente Renovador -que en Diputados vienen mostrando un discurso afín-, reclamaran la vuelta del ministro para continuar con el interrogatorio interrumpido. Eso no va a suceder. Lo dio por sentado el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, para quien la exposición de Caputo fue “contundente, clara y suficiente”.
En tanto el peronismo dialoguista que encarna los intereses de los gobernadores se reunió el viernes en Gualeguaychú. Fue un encuentro en el que sus organizadores se ocuparon especialmente de mostrar sus diferencias estratégicas, ideológicas y de estilo con los que semanas atrás se reunieron en San Luis, con presencia dominante del kirchnerismo. En ausencia de gobernadores -primero se bajó Juan Manuel Urtubey, y al cabo ni siquiera estuvo el entrerriano Gustavo Bordet, quien a pesar de realizarse el evento en su provincia no asistió, reuniéndose en cambio con Mauricio Macri en Misiones-, la figura central fue el jefe del bloque de senadores Miguel Pichetto.///
(*) Periodista