Aunque son de curso legal, en Necochea ya aparecen comercios que no aceptan billetes de $100
La práctica se extiende en algunos comercios y reabre el debate entre la obligación legal y la realidad económica
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Encontrarse con un cartel que dice "No se aceptan billetes de $10, $20 o $50" dejó de sorprender hace tiempo. En Necochea, sin embargo, comenzó a aparecer un nuevo límite que refleja el deterioro del poder adquisitivo del peso: algunos comercios, especialmente panaderías, ya advierten que tampoco reciben billetes de $100.
La escena resulta llamativa porque se trata de billetes que siguen siendo de curso legal, emitidos por el Banco Central y plenamente válidos para realizar pagos. Sin embargo, la práctica comienza a repetirse y expone una realidad que va mucho más allá de la legalidad.
¿Pueden rechazar un billete de $100?
Desde el punto de vista legal, la respuesta es clara. Los billetes de $100 continúan vigentes y mantienen su poder cancelatorio. El Banco Central no anunció su retiro de circulación ni dejó de reconocerlos como medio de pago.
En consecuencia, un comercio no debería negarse a aceptarlos simplemente por su denominación. De hecho, especialistas en defensa del consumidor sostienen que rechazar dinero de curso legal puede dar lugar a reclamos por parte de los clientes.
Sin embargo, la realidad cotidiana suele ir por otro camino.
El problema ya no es legal, sino práctico
El principal argumento de muchos comerciantes es sencillo: el billete perdió casi todo su poder de compra.
Hoy, $100 apenas alcanzan para adquirir una pequeña fracción de productos básicos. Para cobrar una venta de algunos miles de pesos utilizando únicamente billetes de $100 hace falta manejar decenas de unidades.
Eso genera varios inconvenientes:
- Demoras en las cajas.
- Mayores costos para contar y almacenar efectivo.
- Más espacio físico para guardar la recaudación.
- Dificultades para realizar depósitos bancarios.
- Problemas para dar vuelto.
Lo que décadas atrás ocurría con las monedas, que muchos comercios evitaban recibir por el volumen que representaban, ahora empieza a repetirse con billetes que hasta hace pocos años eran de alta denominación.
Un símbolo del deterioro de la moneda
La situación tiene además un fuerte componente simbólico.
El billete de $100 fue durante muchos años el de mayor denominación del país. Con él podía hacerse una compra importante o incluso llenar parcialmente un tanque de combustible.
Hoy, en cambio, convive con billetes de $2.000, $10.000 y $20.000, mientras que su capacidad de compra quedó reducida a una mínima expresión.
El fenómeno no responde únicamente a una decisión de los comerciantes, sino también a la evolución de la economía argentina y al impacto acumulado de la inflación durante los últimos años.
Una práctica cada vez más frecuente
Aunque todavía no es generalizada, la aparición de carteles rechazando billetes de $100 marca un nuevo escalón en ese proceso.
Primero fueron las monedas. Después los billetes de $2 y $5, que finalmente salieron de circulación. Más tarde comenzaron a rechazarse los de $10, $20 y $50 pese a seguir siendo válidos. Ahora, en algunos locales de Necochea, el límite ya llegó a los $100.
Es una imagen que resume una paradoja muy argentina: un billete que la ley obliga a aceptar, pero cuyo valor es tan bajo que muchos prefieren evitarlo. Entre la normativa y la economía cotidiana aparece una tensión que se repite en los mostradores y que refleja, quizás mejor que cualquier estadística, cuánto cambió el valor del dinero en las últimas décadas.
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