Autos abandonados, imagen repetida en el paisaje urbano
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Proliferan en distintos barrios. El municipio sólo los retira si cuenta con una denuncia. Peligro y contaminación
Sin distinción de barrios, al recorrer las calles de la ciudad se observa la existencia de varios vehículos abandonados desde hace largo tiempo, en algunos casos durante años.
Se trata de una repetida postal de viejos rodados arrumbados, sin vidrios, con las cubiertas aplastadas contra el asfalto y con sus carrocerías a las que el óxido les empieza a ganar la batalla.
Además de ocupar un espacio público, estos vehículos “olvidados” en el tiempo se constituyen en un riesgo para el transitar de otros rodados al no contar con señalización alguna, a la vez que se constituyen en focos contaminantes, nidos de alimañas y hasta posible guaridas de delincuentes a la hora de producir algún atraco.
En algunos sitios de la ciudad hay más de una unidad abandonada, como el furgón y al lado, sobre la vereda, un auto sin su motor, en una doble infracción.
En varios de los casos, al transcurrir el tiempo debajo de las desinfladas ruedas empiezan a crecer yuyos, con lo que la imagen de abandono se multiplica.
El mal estado de estos vehículos abandonados a su suerte más de una vez es una invitación para que alguien se lleve alguna pieza o asientos; o simplemente le provoque nuevas roturas.
Sólo con denuncias
Quienes se quejan de estos abandonos dan cuenta que no existe un control municipal al respecto, y que no ven que la grúa del área de Tránsito los retire.
Sin embargo desde la comuna se explicó que se han sacado unidades de la vía pública, pero para proceder al secuestro de estos rodados o restos de los mismos debe existir una denuncia por parte de un vecino. Ante ello se notifica mediante nota al dueño del vehículo que lo saque de la vía pública y si al término de dos días más no han sido extraídos, se los lleva al predio de Tránsito, ubicado en avenida 59 entre calle 82 y 86.
En el caso de los que están estacionados “eternamente” en lugares donde no residen sus titulares, se indicó que se coloca en la luneta, debajo del parabrisas o en el interior, una notificación y ante la respuesta negativa, se procede de la misma manera.
Tras el secuestro, quien vaya a retirar la unidad deberá abonar una multa y el correspondiente acarreo, así como también los días de estadía en el predio, en caso de demorar en ir a recuperarlo.
Uno de los problemas habituales que se producen es que estos autos o camionetas no están en condiciones de circular, con lo cual se hace más que dificultoso trasladarlos.
Más allá que se los “ve por todas partes”, no existe un registro de la cantidad de rodados arrumbados.
De acuerdo a lo informado desde el municipio, en los casos en el que los vehículos no están frente al domicilio de sus dueños, no se los identifica por la patente y la cuestión se hace aún más complicada si no cuenta la respectiva chapa alfa numérica.
En este muestrario de restos de lo que alguna vez fueron autos no se observan carrocerías quemadas, como sí suelen verse en otras ciudades donde suelen aparecer en escena los llamados “quemacoches”.
A compactación
Pasado los seis meses sin que el vehículo sea retirado, la Municipalidad está en condiciones de incluirlo en alguna de las compactaciones múltiples que se autorizan desde el área de Legales.
A propósito, en la actualidad se está elaborando un listado de los rodados que están en condiciones de ser destruidos. El mismo es enviado a la Justicia, Registro del Automotor y Policía, para corroborar en qué condiciones está.
Se estimó que en el predio hay unos 500 autos y unas 2.000 motocicletas, que abarrotan el predio de avenida 59. Un muestrario de fierros en camino de destruirse y de transformarse en chatarra.