Axel Jacobsen se prepara para retornar al “infierno” griego
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Entre insultos y bengalas en los estadios, el armador rescató los cánticos y “esa presión positiva que te dan los hinchas”, antes de iniciar su segunda temporada con el Panathinaikos
Nada que un argentino no haya palpado en una cancha de fútbol. Pero en el vóleibol, no deja de ser especial. Axel Jacobsen se prepara para volver en septiembre a los entrenamientos con el Panathinaikos, uno de los clubes más grandes de Atenas y del país, donde cumplirá su segunda temporada en la competitiva Liga de Grecia, reconocida en todo el mundo por contar con uno de los públicos más pasionales de este deporte.
El “infierno” de las canchas griegas no es novedad, ya lo contaba Pablo Meana hace años, tras su breve paso por el AEK Atenas y el Olympiakos. Pero vivirlo es otra cosa. “Lo ves en los medios, en videos, algunos que compartió Pablo. No llegamos a la violencia, pero algunas veces tuvimos que detener el partido porque habían prendido bengalas dentro de la cancha. Se llenó de humo y hubo que abrir las ventanas y portones en pleno invierno. Con nuestros dirigentes tratando de frenar a la hinchada para que no tiraran más. Pero ese calor también fue muy lindo. Los fanáticos viven cantando. Esa presión positiva que te dan los hinchas es especial, con 1.000 personas en un estadio”, repasó Jacobsen, en pleno descanso en nuestra ciudad.
Los equipos se hacen sentir en casa, casi con una acústica especial como en el Teatro del Epidauro que tuvo la suerte de visitar, a pocos kilómetros de Atenas, aunque con espectadores menos tolerantes. “Allá jugar de visitante también es difícil. Las canchas son distintas una de la otra, no hay un standart como en otros países de Europa. Hay estadios más bajos, con la gente que está al lado tuyo, sobre la cancha, te escupe o te insulta. Como pasa en Argentina, pero un poco más”, reconoció quien fuera campeón con Bolívar y con UPCN de San Juan, los equipos más ganadores de las últimas dos décadas en la Argentina.
Renovación y revancha
En lo deportivo, las expectativas para la segunda temporada son altas y con ganas de revancha en lo grupal. “El final fue amargo porque éramos favoritos y no pudimos pasar. Terminamos terceros la fase regular y desde enero no perdíamos con equipos que habían estado por debajo nuestro. Nos tocó el sexto, al que le habíamos ganado las dos veces en el año y nos pusimos arriba en la serie ganando 3-0 como local. Pero perdimos 3-2 la revancha y nuestro opuesto terminó dolorido en la rodilla y no estaba al 100 por 100. El equipo estaba basado en su brazo, éramos un equipo corto y cuando el rival vio “sangre”, se motivaron y nos ganaron bien 3-1 en el tercero”, repasó sobre la derrota frente al Kifissia en cuartos de final. Olympiakos fue bicampeón, venciendo al PAOK en la final que ambos protagonizan desde hace cinco años. Panathinaikos no llega a una final desde la temporada 2009-10.
El mal paso del equipo no dejó que opacara su rendimiento personal, siendo elegido como el mejor armador de la temporada, en el equipo ideal. “Con el desenlace que tuvimos como equipo, no lo esperaba”, reconoció Jacobsen, que también había disputado en febrero el “Juego de las Estrellas” de la Liga. Desde entonces los dirigentes griegos buscaron retenerlo: “Vas sintiendo que el club y la gente te estima. Empiezan a realizarte preguntas indirectas sobre si te interesaría quedarte, qué vas a hacer el año que viene. Uno se siente más cómodo. Y se concretó con la renovación”.
Expectativas
De cara a la temporada 2019-20, apuntó que “el equipo es el mismo, renovamos 6 o 7 más el cuerpo técnico y está bueno conocernos. Cambiaron el opuesto y trajeron un central brasileño con el que compartí equipo en UPCN. También confío en los jugadores jóvenes, que estuvieron en el verano entrenando con la Selección de Grecia, y van a levantar su nivel. El objetivo es estar un poco más alto, llegar a una final de copa o de Liga estaría bien. No es que esté asegurado, pero no será algo lejos de nuestro alcance”.
“Decirle casa a un lugar por más de 6 o 8 meses que dura la temporada”
Con 35 años y una extensa carrera jugando en Europa, Jacobsen no piensa en el retiro pero tampoco confía en abrazar al vóleibol para siempre. “La vida ligada al deporte te permite conocer lugares y gente pero también se cansas de viajar, de moverte de un lugar a otro. Esta bueno bajar un cambio y decirle casa un lugar por más de 6 o 8 meses que dura la temporada” confió quien ha pasado por una docena de clubes, en casi diez países.
“Si surge un proyecto a largo plazo, puede ser, prefiero estar más tranquilo en un lugar. Estuve hablando con entrenadores, quizás cuando deje de jugar y quiera radicarme en Dinamarca, que me tengan en cuenta en caso de que tome esa decisión pero no está definido, si quiero estar allá o en Argentina. La puerta la dejo abierta. No descarto otro trabajo, en Necochea, para tener una pausa, ver qué hacer, si extraño el voley o la vida de viajar”.