Ayuda que no llega
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A esta altura de las consecuencias que ha provocado la pandemia de coronavirus con la lamentable pérdida de vidas en primer término, cada vez resulta menos disimulable el perjuicio económico en el sector productivo en nuestro país.
Paralizadas desde hace más de dos meses en varios casos, con una sensible caída en sus ingresos para las que han podido desempeñarse, decenas de empresas están siendo golpeadas por la obligatoria parálisis que conlleva la cuarentena.
Como una forma de paliar esta inquietante realidad, que afecta no sólo a los propietarios de las Pymes sino a cientos de empleados, el gobierno nacional creó el llamado Programa de Asistencia de Emergencia para el trabajo y la producción (ATP), para hacerse cargo del 50% de los salarios del personal.
Profusamente promocionada, tal cual acostumbra el kirchnerismo y su vocación asistencialista con los fondos de todos, decenas de empresas se han visto obligadas a gestionar la ayuda, no más que un salvavidas momentáneo para permanecer a flote y no desaparecer.
Para ello debieron calificar a través de una serie de requerimientos, con algunas peripecias poco entendibles a esta altura del avance tecnológico, como ser en la página de la AFIP, a través de la cual se hace el trámite, “caída” durante varias jornadas.
Sorteada esta instancia, las Pymes y sus empleados quedaron a la espera, en primera instancia de la confirmación de la ayuda por parte del Estado; y luego de la efectivización de la misma en las cuentas de los beneficiarios.
Sin embargo la realidad es que, a una semana de terminar el mes, son contadas las Pymes locales que han recibido la ayuda. Situación obviamente que potencia la cruda situación económica que se vive y que empieza a tornarse en desesperación en muchos casos.
Es más, varias empresas ni siquiera han recibido una respuesta a su solicitud, en otra muestra de desinterés y falta de cumplimiento por parte de la administración que encabeza Alberto Fernández. Un silencio difícil de romper a la distancia y sin canales de atención directa abiertos para averiguar qué pasó con el necesario aporte estatal.
El último sondeo efectuado por elecos.com.ar dio cuenta que un 92% de las respuestas aseguraron no haber recibido rescate alguno por parte del Estado, ya sea a través de la ATP, del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) o créditos bancarios a tasa del cero por ciento.
En la denominación de estos beneficios, de la cual los principales funcionarios de la Nación siguen haciendo gala, aparece la palabra emergencia. Y más allá de describir la dolorosa situación por la que atraviesa la Argentina, a dicho término se le asocia la palabra urgencia. Una premura para paliar la coyuntura y traer un poco de alivio a miles de personas.
La desazón por un nuevo incumplimiento de un modelo de hacer política a través del relato, es grande. Tanto como el incierto futuro de las Pymes, principal polea de la economía y proveedora de trabajo a nivel regional.
Y dentro de esta molesta situación, resulta casi una broma de mal gusto que el Estado ya haya salido a promocionar la continuidad del programa para abonar la mitad de los sueldos correspondientes a mayo, cuando no saldó gran parte de las ayudas del mes anterior.///