“Bajamos las escaleras a oscuras, porque del humo no se veía nada”
Contó un matrimonio que por su cuenta decidieron bajar. Llegaron a pensar que no iban a poder salir
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“Mi marido estaba durmiendo y yo mirando televisión cuando una vecina me tocó el timbre para decirme que se estaba prendiendo fuego la galería”, contó Yolanda Tami, quien vive en el cuarto piso del cuerpo C (sobre calle 66). Al mismo tiempo, una de sus hijas también los llamaba por teléfono para avisarles.
No lo dudaron y empezaron a bajar las escaleras con el perro, dos vecinas más y un nene. “Cuando estábamos bajando los últimos pisos no se veía nada del humo”, relató la vecina, mientras su marido Pedro Moreno mostraba que le habían quedado la cara y las manos negras del humo.
Se iban tapando la nariz y la boca con las camperas y bajaban las escaleras a oscuras. “No se veía nada, por suerte las conocemos de memoria”, señalaron, aunque también reconocieron que en algún momento dudaban para qué lado tenían que ir porque el humo no los dejaba ver nada e incluso llegaron a pensar que no iban a poder salir.
“Muchos nervios”, dijo la vecina y agregó que mientras bajaba pensaba en los que no podían bajar porque “hay muchos que se quedaron”. De todas maneras, ellos fueron tocando algunos timbres a los que pudieron a la pasada.
Finalmente llegaron abajo y fueron recibidos por los primeros bomberos y policías que habían llegado y una señora que venía con el matrimonio, también del 4to piso, fue llevada al hospital por precaución.
Por su parte, la vecina Fernanda Giordano, que vive en el noveno piso del cuerpo A (sobre calle 64) se enteró, y se animó a bajar en ascensor sin saber bien qué pasaba. Al llegar al hall del edificio, ya no se veían nada porque también estaba lleno de humo.
Marcelo Aspiroz que vive en el 5to piso del cuerpo C (sobre calle 66) fue el que primero llamó al 911. Había salido a comprar ibuprofeno a la farmacia y cuando volvió no pudo volver a entrar. Se sorprendió por la cantidad de humo que había y llamó a la Policía y a los bomberos. Su mamá quedó arriba y, si bien no pudo bajar, él pudo hablar con ella por teléfono y estaba bien, aunque pasados los minutos el olor a humo empezaba a llegar al departamento.
Hubo varios vecinos que estaban en sus casas y se dieron cuenta de que algo pasaba y decidieron bajar por cuenta propia, mientras que otros se enteraron mucho más tarde y se tuvieron que quedar.///
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