¿Bajó el delito en la ciudad? O es puro cuento
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Algunos funcionarios policiales y judiciales aseguran, por lo bajo, que hay menos delito en Necochea. ¿Es cierto? ¿Cómo saberlo? Los especialistas analizan cada año los datos que surgen de denuncias realizadas en comisarías y fiscalías.
Son, claro, las exposiciones que realizan periódicamente los ciudadanos, cuya mayor preocupación desde hace tiempo es la inseguridad y la marcha de la economía. Pero en materia de episodios delictivos, son incompletas las estadísticas que muchas veces manejan la Policía y la Justicia.
Es que hay una realidad incontrastable, muchas personas no reportan los ilícitos que sufren porque sabe que no va a recuperar el bien robado.
“Me tienen una hora o más para denunciar y luego no se nada de la investigación, por eso, para qué voy a denunciar”, sintetizó una vecina que fue víctima de robo en su casa del barrio Norte.
A pesar de esta coyuntura, siempre es bueno hacer la denuncia porque, de lo contrario, cuando se hace algún allanamiento y se recuperan objetos sustraídos, de no haber denuncia de los damnificados, la policía tampoco sabe a quién devolverle sus pertenencias.
Es bastante subjetivo tener un conocimiento con precisión si el delito sube, baja o se mantiene estable en nuestro terruño. Lo que sí podemos indicar es que la delincuencia “va mutando”, tal como lo expresan asiduamente las mismas autoridades policiales.
Es probable que haya habido menos hechos de robo a mano armada en los últimos meses, pero aumentaron los violentos arrebatos de carteras, bolsos, mochilas y teléfonos celulares en la vía pública.
El “blanco elegido” por los ladrones en moto son las mujeres de entre 15 y 65 años. Y en varios casos, las consecuencias de los robos van más allá y afectan la salud de las víctimas, algo sencillamente muy preocupante.
En su momento hasta salió a hacer declaraciones públicas un médico traumatólogo que reconoció que debido a las agresiones sufridas por personas mayores, al ser arrojadas al piso y arrastradas para sustraerles carteras o bolsos, padecieron fracturas de brazos, piernas y caderas.
También creció la sustracción de vehículos (incluye motos, autos y camionetas) y prueba de ello es la cantidad de procedimientos concretados durante 2018, el secuestro de piezas y accesorios y la clausura de talleres clandestinos o desarmaderos.
Más homicidios
Lamentablemente, la tasa de homicidios el año pasado aumentó. Si en 2017 se había registrado un solo crimen, en 2018, especialmente, en los primeros siete meses, hubo varias muertes violentas por diferentes circunstancias y el número trepó a cinco.
Este muestrario no favorece a una ciudad como Necochea, donde son pocas o casi nulas, las estadísticas reales sobre robos y otros episodios delictivos que se producen.
Por eso que esta falta de números no permite aseverar que el delito esté a la baja o se mantenga. Si es concreto que la delincuencia va modificando su accionar y tiene en vilo a la sociedad en su conjunto.
“Estoy bastante fastidiado de vivir de esta manera, estamos cada vez peor, desprotegidos en todos los aspectos”, sentenció el vecino y dirigente deportivo Néstor “Chiquín” Trobo, como muestra acabada del termómetro que marca la temperatura de la ciudadanía.
Es verdad que, luego del fatídico 4 de julio del año pasado, cuando sucedió el robo al
domicilio particular y asesinato del empresario Guillermo Depierro, curiosamente
parecería que para este tipo de delitos violentos, seguidos de muerte, se hubiera dispuesto una tregua ante el cariz y resonancia pública que tuvo el hecho al que hacemos referencia.
La gente se hartó nuevamente y salió a la calle a protestar, a hacer escuchar su voz de bronca y de reclamo de vivir en paz y con seguridad. Nadie quiere que los delincuentes se metan a su casa, ni que atormenten a las víctimas para robarles sus pertenencias.
Como no rechazar ese accionar. Y durante la semana que concluye, el jubilado Carlos Montes de Oca (82), fue sorprendido por dos malvivientes que arremetieron contra él en la puerta de su vivienda y lo obligaron a ingresar nuevamente.
El hombre mayor no fue golpeado, según informaron voceros judiciales y policiales, pero lo encerraron en su hogar para robarle dinero y otros elementos de valor. Ocurrió a plena luz del día y pudo haber tenido un desenlace más grave aún.
Ataques a turistas
La banda que “levanta” autos y camionetas de la vía pública y los desarma, goza de buena salud. Una familia de turistas de Tapalqué sufrió con creces el desenvolvimiento de estos delincuentes que siguen impunes.
Los veraneantes llegaron a Necochea en su vehículo y tras pasar unos días de descanso, debieron retornar a su localidad en colectivo. Les robaron el auto en pleno centro de la Villa Díaz Vélez, frente a una entidad bancaria, con absoluta ilegalidad.
Después de 40 horas, el rodado apareció entre los maizales en un predio rural de Quequén, totalmente desmantelado, sólo con la carrocería intacta.
Y un párrafo aparte para los vulgarmente llamados “trapitos” que atacan a turistas y residentes que dejan sus vehículos estacionados en sectores donde está controlado bajo el sistema municipal.
Nadie defiende a los que abonan el servicio como corresponde, no hay controles desde el Estado municipal (los inspectores) y provincial (la policía), por lo que los ciudadanos nuevamente se sienten a la “buena de Dios”.
Por eso que ante todas las situaciones que se registran en el marco de la seguridad pública, es difícil emitir un fallo certero acerca de la evolución del delito en Necochea. Tal vez, decir que disminuyó, es puro cuento o habría que consultar a los damnificados a ver qué piensan al respecto. ////