BALCARCE: Un crimen sin detenidos
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La escena del crimen de Julio Nario (51) es un verdadero rompecabezas imperfecto. Las piezas estarían todas, pero hay algunas de ellas que no encajan para los investigadores.
Quizás por eso, fuentes del caso que conmovió a la opinión pública en Balcarce durante los últimos días, no descartan todavía la posibilidad de un episodio de robo que luego terminó con el deceso del empresario.
En medio de ese escenario complejo se plantean tres hipótesis: la de un “homicidio en ocasión de robo” (para muchos virtualmente descartada), la de un crimen de tipo pasional, o bien, un hecho vinculado con las drogas.
En el interior de la casa se hallaron 25 gramos de cocaína y 40 de marihuana en cogollos, además de otros elementos que podrían sostener esa línea investigativa vinculada con los estupefacientes.
Sólo en su casa
La noche del ataque, Julio Nario estaba sólo en su vivienda de 19, entre 24 y 26, cuando fue sorprendido por al menos dos personas, aunque no se descartan que sean tres, y estaría probada la presencia de una mujer.
Es que la primera información que recibe la policía, apareció la voz de una femenina que llama al teléfono de emergencias 100, de bomberos, y denuncia un robo en la casa de Nario, al tiempo que menciona que había una persona herida.
Cuando el comisario Matías Ortelli, titular de la Estación de Policía Comunal, ordenó identificar a la vecina que había llamado para denunciar el hecho, la tarea se volvió infructuosa.
Es que ningún vecino habría llamado al cuartel central aquella noche en la que llovía torrencialmente en la vecina ciudad por lo cual había poca gente en las calles, aunque sí un tránsito habitual para esa zona.
A partir de todo eso comenzaron a brotar las primeras sospechas sobre la presencia de una mujer que, incluso hasta aquí, es un verdadero enigma.
Al arribo del fiscal Rodolfo Moure al escenario del hecho, y tras la primera evaluación, se mencionó que se pudo haber montado una escena para simular un robo y afirmó que, el trasfondo del crimen podría tener otras motivaciones.
Para comenzar a descartar la teoría del robo, se dejó trascender, a pocas horas del hecho, que en la mesa de luz de la habitación de la casa de Julio Nario, los peritos encontraron $ 20.000 y 700 dólares, además de otros objetos de valor que los delincuentes no se llevaron.
A pesar de existir esa atractiva suma de dinero en efectivo, los individuos tomaron una mochila con dos pares de zapatillas y el teléfono celular del comerciante con el que escaparon.
“Había lugares con bastante desorden, pero no nos parece que haya sido un robo”, dijeron los investigadores en principio, mientras buscan otras pistas.