Bañarse hasta en abril
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Una crónica publicada en 1929 refleja lo largas que podían ser las vacaciones para algunos turistas a principios del siglo pasado
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Ecos Diarios
¿Cuántas veces se zambulle en el mar un turista que viene a pasar una semana de vacaciones en nuestra ciudad? Tal vez en la actualidad nadie pueda romper el récord establecido hace casi 100 años por uno de los visitantes más populares de esa época: Cayetano Biondi.
El 29 de abril de 1926 la foto de Biondi aparecía en la primera página de Ecos Diarios. Según la nota, Biondi se había convertido en “El campeón de nuestros bañistas”.
“En el día de ayer el popular y simpático Cayetano Biondi cumplió sus cien baños de mar, tomados en nuestro balneario desde enero a abril, los que han sido debidamente controlados por testigos presenciales, quienes han admirado la constancia y el entusiasmo de ese verdadero pez de las aguas que bañan las playas necochenses”.
Evidentemente eran otros tiempos. Biondi posaba con su traje de baño enterizo, toalla al hombro y una sonrisa.
En aquellos mismos días, dos médicos que llevaban a nuestra ciudad para pasar unos días de descanso y convocaban a sus colegas necochenses a una reunión en el Liverpool Hotel.
Los doctores Lucas y Lagomarsino habían sido enviados a nuestra ciudad para interesar a los médicos locales en una sociedad de facultativos que se encontraba en formación en la ciudad de Buenos Aires.
Al encuentro asistieron los médicos locales Carlos Acuña, José M. Amondarain, José Brun, Rodolfo Faggioli, Emilio Ferreyra y Víctor A. Mercante.
Aunque transcurrían los últimos días de abril, aún parecían quedar algunos turistas en Necochea y a pesar de que la vida parecía transcurrir con la tranquilidad común de cualquier pueblo del interior de la época, no todo era lo que aparentaba.
Junto al artículo sobre las hazañas de Biondi y la reunión de los médicos, se publicaba una pequeña nota de tono poco menos que preocupante. Señalaba: “El intendente municipal Ramón Arriaga envió un telegrama al jefe de la Dirección General de Higiene de la Provincia, Dr. Durquet, haciéndole saber que había dejado de ser satisfactorio el estado sanitario de la población y que, por consiguiente, se hacía necesaria la intervención de esa repartición”.
Inmediatamente el jefe comunal había recibido una respuesta del organismo en cuestión en que se anunciaba que serían trasladados a Necochea los médicos que realizarían un informe sobre “los elementos que se necesiten para la profilaxis”.
El misterioso estado sanitario de la población puede comenzar a comprenderse si se lee otro artículo publicado en la misma página sobre el blanqueo y desinfección de las escuelas locales.
Se explica allí que ante “los nuevos casos de escarlatina” denunciados por la población, se había resuelto cerrar la escuela Nº 2 a fin de realizar tareas de desinfección y que las mismas tareas se realizarían en las escuelas 1, 4 y 7.
Pero mientras esto ocurría, el propio intendente Arriaga tenía problemas de salud y partía en tren ese mismo 29 de abril hacia Capital Federal, donde sería sometido a una intervención quirúrgica.
El espectáculo continúa
Pese a los peligros de la fiebre escarlata y la enfermedad del intendente, la vida parecía continuar en el pueblo con su ritmo habitual y una de las principales preocupaciones de los políticos de esos días era lograr la puesta en marcha del llamado Ferrocarril Económico Puerto Necochea.
El gobierno provincial había aprobado los planos sobre el recorrido del primer tramo de la línea hasta La Dulce.
“Como esto era lo único que ha estado esperando esa importante empresa local para iniciar los trabajos respectivos, podemos adelantar como un hecho la noticia de que ellos comenzarán en breve”, indicaba una breve nota en el diario.
Pero la gente, como ahora, dedicaba más tiempo a la diversión que a la política. La compañía Salvat se retiraba de la ciudad con éxito, tras haber realizado varias presentaciones en Cine Teatro París y el público se entusiasmaba con el anuncio de la llegada de la “troupe” de Carmen de Sevilla.
“La troupe compuesta por excelentes aristas, tiene un repertorio propio y moderno fox trots, comedias, sainetes, diálogos, monólogos cómicos, entremés, valses internacionales, tangos, zambas, etc.”, señalaba el anuncio del espectáculo. Y uno de los artistas que más interés despertaba era “El Gran Cotufa”, el más pequeño de los actores nacionales.
El Ocean Cine proyectaba tres películas en continuado, con una primera función a las 17. Westerns, aventuras y comedias ocupaban la pantalla. En aquella época el cine era en blanco y negro y mudo, pero igual atraía a multitudes.
Biondi, el campeón de los bañistas también era un hombre del espectáculo. “Es él uno de los mejores propagandistas de nuestro balneario. Hace diez años que nos visita. Cuatro años estuvo al frente de excelentes orquestas de señoritas que actuaron en el bar de la Rambla Municipal. Los seis años restantes hasta la fecha ha venido a Necochea Hotel trayendo siempre muy buenos conjuntos musicales”, señalaba la nota.
Al año siguiente, Biondi volvió a Necochea y rompió su propio récord. Tomó 105 baños en las playas necochenses y recién dejó la ciudad en mayo.
Es que en aquellos años la temporada comenzaba en diciembre y se extendía hasta… mayo. Una crónica publicada en diciembre de 1930 señala: «¡Arriba el telón! Estamos en la playa. Una playa poblada de gente, una infinita variedad de tipos venidos de los cuatro puntos cardinales a disfrutar en la vecindad del mar horas de solaz y de descanso».
«Los tranvías llegan atestados a la playa. ¿De dónde sale tanta gente? Los pesimistas han sufrido un gran fracaso. ¿La crisis? ¡Qué crisis ni que ocho cuartos! El calor es más fuerte que los problemas económicos», escribía el agitado cronista.///