Basta de medidas de excepción
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El Concejo Deliberante sigue concediendo permisos que contradicen las ordenanzas vigentes que el mismo cuerpo creó
En la última reunión de la comisión de Infraestructura del Concejo Deliberante se trató un pedido de excepción para la construcción de un edificio de cinco pisos en la esquina de avenidas 10 y 91, donde la reglamentación vigente para ese sector permite levantar solamente hasta tres niveles.
Son los numerosos los antecedentes en expedientes aprobados por vías de excepción de todo tipo. Una irregularidad más que notoria que hace presumir amiguismo, favoritismo, arbitrariedad o cualquier otro adjetivo vinculado al privilegio. Nuevamente se trata de un nuevo capítulo de estas autorizaciones por fuera de lo pautado.
Mal que les pese a los propios concejales, la vía de excepción no deja de ser una anomalía que se consiente desde hace años, en parte por lo que hemos indicado y en otras para no crear antipatías o pagar el supuesto costo político, y que choca de frente con las ordenanzas que el mismo cuerpo fue creando a través de los años para desarrollar una ciudad urbanísticamente ordenada bajo normas que aún siguen vigentes. En síntesis, los propios concejales borran con el codo lo que ellos mismos o sus antecesores escribieron en pautas aprobadas en el recinto.
Comerciantes, arquitectos, ingenieros llegan con sus pedidos al legislativo y porque no también alguien que quiere vender choripanes en un lugar privilegiado durante la temporada de verano, otros para que se los autorice a ubicar y habilitar puesto de venta de cualquier cosa en la vía pública, o a comercios no avalados por la zonificación vigente; hacer ampliaciones que no están contempladas; o construir dársenas de estacionamiento en los hoteles achicando a gusto las veredas, entre otros cientos de ejemplos.
Desorden y descontrol
Lo antes apuntado no hace más que contradecir la propia labor del concejal. ¿De qué vale elaborar ordenanzas y votarlas si luego se las vulnerará con atajos disfrazados bajo la denominación de vía de excepción?
Asimismo no hay un seguimiento, control de las normas vigentes, ni mucho menos reformas a viejas ordenanzas que van quedando en desuso por los cambios de vida o el propio crecimiento. Una cuestión que en lo que atañe al control de lo establecido es responsabilidad del Ejecutivo.
Esta conducta de obviar o sobrepasar disposiciones actuales termina contribuyendo al desorden general. Y ni que decir de aquellos que trasgreden pautas de convivencia al poblar de cajones o carteles veredas de comercios; ocupar con vehículos para la venta en aceras o plazoletas; o colocar en columnas carteles con ofertas de alquileres A ojos propios y de visitantes surge que cada uno hace lo que le da la gana.
En tamaña permisividad de lo anormal, los funcionarios suelen sorprenderse y poner el grito en el cielo acerca de normas incumplidas, cuando el nivel de transgresión deriva en accidentes graves. Algo que en buena parte se evitaría tan solo con cumplir lo normado.
Nueva zonificación
Históricamente el crecimiento de Necochea no ha sido planificado. Es así que han ido surgiendo barrios alejados a medida que crecía la población, con «baches» despoblados entre una barriada y otra, lo que por caso ha obligado a mayores costos para llevar servicios.
Desde hace tiempo existe una zonificación del radio urbano, que establece la ubicación de industrias, comercios o empresas. Sin embargo el expansivo desarrollo que viene teniendo la ciudad desde la avenida 91 hacia el oeste, y que también empieza a plasmarse en el sector costero de Quequén; o la instalación de mini polos comerciales en distintos barrios, ameritan que se modifique la actual zonificación para que el crecimiento sea conducido y positivo.
Ecos Diarios ha predicado en este sentido en varias oportunidades a través de sus publicaciones, las avenidas 91 y 42 son un ejemplo de ello ya que en estas dos últimas se han habilitado todo tipo locales comerciales. El desarrollo de debe ser pautado, moderno y funcional en cuanto a permisos, de manera que dejen de surgir pedidos de excepción que desnudan las falencias y falta de seriedad de quienes deben guiar y fomentar el progreso del lugar en el que vivimos.