Boca empató y ya no depende de sí mismo
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Luego de un tiro libre de Pavón, la pelota se desvió en un defensor y el partido quedó 1-1
Antes de lo previsto, en la penúltima fecha de la fase de grupos, Boca ya tuvo que jugar una final en la Copa Libertadores. Y así quedó claro desde el primer minuto bajo el calor sofocante y la humedad de Barranquilla.
Con Tevez como faro de ataque, con Pavón bien abierto a la izquierda y Bebelo Reynoso flotando de la derecha al medio, la idea del equipo argentino era jugar de igual a igual. Y lejos de Agustín Rossi.
A los cinco minutos avisó con un remate picante de Carlitos Tevez desde afuera del área que obligó a una estirada brillante de Sebastián Viera contra su palo derecho.
El equipo local estaba agazapado y generaba peligro a la espalda de Wilmar Barrios. El colombiano, que llegó con lo justo tras recuperarse de un desgarro, no podía controlar a Teo Gutiérrez que se movía por todo el frente de ataque, como enlace más que como delantero fijo.
A Junior le faltaba potencia en ataque y a Boca afinar el último pase para dejar a Tevez mano a mano.
Hasta que a los 32 minutos, en una jugada aislada por la derecha del ataque local, Marlon Piedrahita recibió de espaldas en el ingreso al área. Cuando intentó girar, llegó al cruce Wilmar Barrios y el jugador de Junior antes de sentir el contacto se tiró para simular el penal.
El árbitro ecuatoriano Roddy Zambrano dudó y tardó en señalar el punto del penal. Hasta pareció apoyarse en su asistente número dos, Luis Vera, para finalmente sancionarlo y generar la furia de todo Boca.
Luis Carlos Ruiz se hizo cargo del penal y su remate, ajustado contra el poste izquierdo, fue alcanzado por Rossi. Pero la pelota volvió a quedarle al atacante de Junior (tras un desvío en el palo) y puso el 1-0.
El gol rompió el partido y aceleró a Boca, que obviamente tenía que salir en busca del empate. Al apuro se le sumaban los nervios y la sensación de injusticia por la sanción del penal en contra.
En el segundo tiempo llegó rápido el desahogo para el equipo de Guillermo. En un tiro libre desde el costado izquierdo, Pavón se animó y le pegó derecho al arco desde un ángulo cerrado. La pelota se desvió en el camino en Ruiz y dejó sin chances al arquero Viera.
El grito del delantero, con la boca llena de gol, fue la descarga de todo Boca. Y nuevamente fue Pavón la llave del festejo. El ataque del conjunto argentino se limitaba en la potencia y velocidad del número 7.
Con Tevez desconectado y Bebelo lejos del arco, el peligro era potestad exclusiva del delantero cordobés.