Boca y un aniversario diferente
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Tras recuperar su sede social, vive un renacer a los 91 años

Difícil tener más de 30 años y no haber pasado alguna vez por sus instalaciones. Para los más jóvenes surge ahora la chance de conocer sus pasillos, luego de casi 15 años cerrado y lejos de la actividad deportiva. El Club Boca Juniors de Necochea cumplió el pasado jueves 91 años de vida y disfrutó de un aniversario distinto, a puertas abiertas, latiendo con la pasión del deporte y siendo otra vez un pulmón social en el centro de la ciudad.
Este renacer se concreta gracias al esfuerzo de la actual comisión directiva, encabezada por Oscar Arrivillaga como presidente y José L. Gómez como secretario. “Estuvimos casi dos años para normalizar el club. El 23 de enero de 2017 nos reconocieron como comisión directiva. Estaba todo en ruinas, destruido, después de estar tanto tiempo usurpado el lugar, desde 2004 a 2016. Tuvimos suerte de que no se perdió la personería jurídica, sino todo hubiera sido más difícil aún. Somos como una criatura que recién comienza a caminar. A hacer camino. Estamos satisfechos de haber encontrado un club destruido y que ahora esté en marcha”, puntualizó Arrivillaga. Por eso en la cantina de la cancha de bochas se exhiben con orgullo, a la par de otros trofeos, las actas y los balances pagos de los últimos dos años. “Queremos agradecer a todos los que colaboraron para que se pudiera lograr, especialmente a Agustín Bermejo, que fue fundamental para recuperar las instalaciones, y a Moisés Elías, quien nos dio una gran mano en su momento en el sector de la cantina de la cancha de bochas”.
Historia
El Club Social y Deportivo Boca Juniors se fundó un 28 de marzo de 1928 y desde entonces se convirtió en uno de los más populares de la ciudad, superando los 500 socios. Artemio Porcaro fue el presidente de la primera comisión directiva. Si bien el fútbol ha sido siempre el motor de sus actividades en la ciudad, a lo largo de los años, el club se ha involucrado en la gran mayoría de los deportes que se practican en nuestra ciudad, destacándose en el básquetbol, bochas y billar. Por sus amplias instalaciones de avenida 58 al 3249 y su icónico gimnasio y salón de eventos han pasado además espectáculos de cestobol, voley, patín, boxeo y hasta fútbol reducido.
En esta etapa de recuperación, la cancha de bochas fue el primer puntal, siendo sede desde el año pasado de los torneos más importantes de la Asociación de Bochas y también este año del Zonal. El salón de fiestas está actualmente concesionado a Walter Gómez, con bailes los fines de semana. Allí también se ofrecen clases de patín artístico, a cargo de la profesora Selene González Gutiérrez y también clases de actividades circenses para todas las edades. El próximo paso es recuperar los fogones y el quincho, como así también acondicionar los sectores del gimnasio después de tantos años de abandono, para brindarles más beneficios a los cerca de 50 socios que hoy colaboran con la economía del club.
El fútbol
Boca fue uno de los primeros animadores de la Liga Necochea de Fútbol. Logró el ascenso en 1934 y desde entonces paseó los colores azul y oro por todas nuestras canchas por 50 años. Entre sus máximos logros, en 1944 fue campeón de categoría Intermedia y en 1945 en Cuarta, hecho que repitió en 1965. En el torneo superior fue subcampeón en 1960 con un equipo formado por Peralta, Yorno, Gaggioti, Eguren, Negri, Crnich, Cárdenas, Izzo, De la O, Cahuapé, Altamirano, Fernández y Perna.
En el ascenso fue campeón en 1934, 1971, 1979 y en 1985, aunque no jugaría en Primera al año siguiente, desafiliándose de la Liga por cuestiones económicas y estando ausente desde entonces en el fútbol local.
Tanto para Arrivillaga como para Gómez, los amigos del barrio y el fútbol fueron por aquellos años los vínculos que los acercaron al club, por primera vez y para siempre. Arrivillaga fue jugador de las inferiores y llegó a dirigir con orgullo la Primera, pero con recuerdos que se mezclan con algo de tristeza. Justamente fue el último técnico de Boca en la máxima categoría: “En 1981 dirigí las últimas dos fechas junto a Daniel Gutiérrez, ya fallecido. Éramos los entrenadores de la Cuarta y la Tercera y con el equipo de Primera sin puntos, y casi condenado, nos llamaron para dirigir los últimos partidos. Decidimos mantener 4 o 5 valores de Primera, entre ellos a José (Gómez) y les sumamos algunos chicos que seleccionamos. Le ganamos a Gimnasia y empatamos con Del Valle y no nos alcanzó. Aunque nos fuimos al descenso sacamos los únicos 3 puntos del campeonato”.
Entre los vaivenes del ascenso y descenso en los años setenta se produjo un hecho para los libros. En el torneo 1974 en Primera, Tomás “Tomate” Pérez se convirtió con 15 tantos en el goleador del campeonato, algo que por primera vez y única le correspondió a un jugador de Boca en la Liga. Sin embargo, el equipo terminaría último en las posiciones.
Segunda casa
Para José Gómez, además del orgullo de haber vestido esos colores en Primera y en el ascenso, Boca significa incluso mucho más. “Tengo miles de recuerdos. Con 14 años íbamos al cine Paris, a la matinée, y pasábamos por el club para jugar al ping pong. Nos quedábamos hasta tarde, jugando a las cartas o mirando el casín. Teníamos la peña “Torcida Xeneize”. Era nuestra casa. No nos quedábamos a dormir porque nos venía a buscar mi vieja”. Boca fue y sigue siendo una segunda casa para ellos y los mueve la ilusión de trasmitir ese sentimiento de pertenencia en aquellos jóvenes que hoy comienzan a volver al club.///