Bromatología decomisó 400 kilos de mercadería
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Por falta de frío en quesos y lácteos y chacinados sin rótulo. Bromatología hace unas cuatro inspecciones diarias a comercios
Diariamente el personal de la dirección de Bromatología municipal lleva a cabo una minuciosa labor para verificar la conservación y buen estado de los alimentos que ingresan a la ciudad y los que se ofrecen a la venta en los comercios locales.
En ese sentido, a raíz de la denuncia de vecinos hicieron dos comisos importantes de mercadería, uno ubicado en avenida 10 entre 99 y 101 y otro en 46 y 73. En estos lugares se decomisaron unos 400 kilos de fiambres, quesos, chorizos secos y otros productos.
En el supermercado los inspectores detectaron chorizos secos sin rótulos y falta de frío en los quesos.
Por su parte, en el otro comercio había muchos yogures y leche con altas temperaturas y se inutilizó cerca de 200 kilos de alimentos.
“Es fundamental que en las heladeras de los lácteos se conserve la temperatura entre 7 y 10 grados para que estén en buenas condiciones para el consumo de los niños”, remarcó Juan Betbeder, director de Bromatología, agregando que en el caso de los chorizos se inutilizan delante del propietario. Se cortan y se le echa lavandina o algún otro producto con olor fuerte para que no se pueda consumir.
El personal del área sale todos los días a hacer expedientes de rutina, bajan a inspeccionar mercados y supermercados y atienden las denuncias que los vecinos formalizan al 42.1258 cuando detectan alguna irregularidad.
Si verifican algo fuera de lugar son los encargados de hacer la infracción que luego es elevada al Juzgado de Faltas que dictamina el monto de la multa o determina la clausura si así correspondiera. El personal municipal sólo puede clausurar un comercio por falta de higiene, como presencia de materia fecal de roedores o carne podrida, entre otros.
En el transcurso de la temporada recorren la Villa Díaz Vélez donde además de controlar los locales, verifican que los camiones de reparto cumplan con el horario y que los transportes de lácteos no lleven las puertas abiertas, que afecta a los productos.
En opinión de Betbeder “la gente es el mejor inspector” porque suele ser el que detecta cambios de color u olor fuerte en la carne y llamar a Bromatología para que verifique la falla.
En la visita a los comercios solicitan libreta sanitaria, la vestimenta y el cabello recogido. Además hacen controles mensuales en los pozos de agua y en las seis larvitrampas dispuestas en distintos puntos de la ciudad, “no hemos encontrado dengue y todos los informes van a Zona Sanitaria VIII”.
Vale mencionar que el área está trabajando con el 50 por ciento de su personal pero despliegan todos los recursos humanos para llevar seguridad a la población, por la oficina de control sanitario pasan todos los camiones que ingresan mercadería a la ciudad allí se toma la temperatura y deben presentar toda la documentación, previo al reparto.