Buenos Aires tuvo su fiesta olímpica
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Con una imponente y multitudinaria fiesta en el Obelisco, Buenos Aires puso en marcha anoche los Juegos Olímpicos de la Juventud, la tercera edición de esta cita global que convoca a jóvenes atletas de todo el mundo. Por primera vez en Argentina en un evento están representados 206 países de todo el planeta. Desde hoy y hasta el jueves 18 de este mes, más de 4.000 deportistas de hasta 18 años, mitad mujeres y mitad varones, competirán en 32 disciplinas.
La inauguración fue anoche en el Obelisco, a la que asistieron alrededor de 200.000 personas. La ceremonia no se caracterizó por las sorpresas (de antemano se conocían el escenario y los productores), aunque no por ello dejó de ser impactante. La compañía Fuerza Bruta «desafió la gravedad» en el emblemático monumento porteño y corrió, pedaleó, navegó, saltó por sus paredes, iluminadas durante casi toda la ceremonia con los colores y trazos del video mapping.
El momento más porteño de toda la noche fue, obviamente, de la mano del tango, con puesta en escena de Mora Godoy. Además, la ciudad hizo gala de su Avenida 9 de Julio, mundialmente conocida como «la más ancha». Interrumpido el tránsito desde Corrientes hasta Belgrano, sobre su traza no solo se dispusieron los atletas y el público. Si no que la 9 de Julio fue el corredor que «desde el sur» permitió la llegada de la antorcha olímpica. Los campeones olímpicos Paula Pareto y Santiago Lange fueron quienes encendieron el pebetero, poniendo fin a un tour que se inició en la mismísima Atenas, siguió luego por Trenque Lauquen y Junín, y desde La Plata recorrió 14.000 kilómetros a lo largo y ancho de Argentina.
Nuevo concepto
La Ceremonia de Apertura fue definida por la organización como «tecnológica, inclusiva y en la calle». Al ingreso de los atletas siguió el himno nacional, interpretado por la joven Ángela Torres. Y fue en ese momento cuando Fuerza Bruta hizo su primera aparición, con el descenso por el Obelisco de una joven portando la bandera nacional.
Inmediatamente después, la presentación de los anillos olímpicos fue otro desafío aéreo para la compañía artística, ahora con fuego y una grúa de por medio. Y le siguieron los once minutos de presentación de los 32 deportes, uno de los momentos más altos de la noche. Fue cuando el Obelisco se transformó –con el video mapping- en pistas de atletismo, de patín y de remo; circuitos de ciclismo y BMX freestyle; o espacio de break dancing. A la carrera, con bicicletas, con garrochas, con vallas o con botes, por el aire Fuerza Bruta dio acabadas muestras de su desafío a la gravedad sobre las caras del Obelisco.
En cuanto a lo protocolar, Leonardo Gutiérrez (básquet), «Camau» Espínola (yachting), Javier Weber (vóley), Serena Amato (yachting), Magdalena Aicega (hockey) y Karina Masotta (hockey), todos medallistas mayores, portaron la bandera olímpica. Y la pasaron a Martina Campi (equitación), Francisco Saubidet (yachting), Fernanda Russo (tiro), Fabián Maidana (boxeo), Braian Toledo (lanzamiento de jabalina) y María Eugenia Garraffo (hockey), medallistas juveniles.
El protocolo siguió con los juramentos de deportistas, entrenadores y árbitros, hasta que el Obelisco se transformó en un bandoneón. En el escenario, modernos bailarines de tango. En un camión que avanzaba por la 9 de Julio, modernos bailarines de tango. Y en los edificios aledaños, en sus balcones, modernos bailarines de tango. Fue una nueva interacción en este concepto de ceremonia abierta que Buenos Aires destaca como propio, e innovador. La escena del tango, de doce minutos, fue especialmente concebida y creada por Fuerza Bruta junto a la bailarina, coreógrafa, directora y productora Mora Godoy.
Momento de cierre
La antorcha avanzaba desde el sur. Entre los nombres propios que se sumaron a la fiesta estuvieron Sebastián Crismanich (taekwondo), Luciana Aymar (hockey), Walter Pérez (ciclismo) y Gabriela Sabatini (tenis). Y fue el turno de las palabras oficiales, a cargo de Gerardo Werthein (presidente del Comité Olímpico Argentino) y Thomas Bach (presidente del Comité Olímpico Internacional). Acto seguido, el presidente del país anfitrión, Mauricio Macri (se escucharon silbidos en menciones anteriores), declaró oficialmente inaugurados los Juegos.
Solo faltaba el momento de cierre, quizá el más simbólico de la ceremonia. Pedro Ibarra (hockey) y Cecilia Carranza (yachting), cuan acróbatas, iniciaron los últimos relevos de la antorcha a bordo de un camión. Luego tomaron la posta Celeste D’Arcangelo (gimnasia rítmica) e Iñaki Mazza (BMX). Y allí aparecieron en escena Pareto (judo) y Lange (yachting), campeones olímpicos en Río de Janeiro. El más veterano de la delegación y la gigante «Peque» fueron los encargados de encender el pebetero olímpico, momento que dio lugar al cierre, con interminable estruendo de fuegos artificiales.