Un peligro latente
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La descarga eléctrica que sufrieran dos voluntarios de la filial Necochea de la Cruz Roja Argentina durante la reciente disputa del Enduropale en la playa, y que en uno de los casos por poco le cuesta la vida, disparó la preocupación sobre el estado que presentan varias columnas de iluminación en distintos sitios de la ciudad.
A través de una recorrida, Ecos Diarios observó la falta de tapas en numerosas cajas de columnas, con los cables a la intemperie y varias de ellas a una altura accesible para los niños, lo que genera un peligro latente.
Entre los sitios donde existen estos faltantes aparecen columnas del Parque Miguel Lillo, avenida 2; plazoleta de avenida 58 y 79 y del monumento a la gesta de Malvinas, en Quequén. Todos lugares concurridos.
La situación observada es producto de una mezcla de falta de control, desidia y maldad en algunas personas para romper, aunque también se indicó desde la Usina que “algunos las abren para tratar de robar energía”.
Robos y roturas
Desde el área de Técnica de la Usina Popular Cooperativa se explicó que “son constantes las desapariciones de las tapas tanto de columnas. En algunos casos se las roban porque son de material de fundición, aunque ya no quedan muchas. Continuamente debemos colocar nuevas tapas”.
Otra causa de la desaparición de las tapas tiene que ver con hecho de vandalismo, por “el placer de destruir”.
El último contrato entre la Municipalidad y la Usina para el mantenimiento, que está en vigencia pese a haberse vencido el plazo y debe firmarse uno nuevo, establece que el control de las columnas de alumbrado y sobre bases donde va la caja de acometida es incumbencia de la comuna.
No obstante desde la cooperativa eléctrica se dejó en claro que “sí tenemos la denuncia de peligro ya sea porque se está por caer una columna o le falta la tapa, actuamos y después informamos a la Municipalidad”.
Ingenieros de la Usina certificaron que “el peligro es de noche, porque de día el tendido de alumbrado no tiene tensión”.
Sin embargo en los vecinos que descubren estos faltantes, con cables que sobresalen, no ocultan su preocupación e instan a que se utilicen mecanismos de mayor seguridad o elementos más fuertes, que eviten ser rotos fácilmente.
Negligencia casi fatal
El accidente del Enduropale se produjo a consecuencia del negligente uso de una columna de luz de los reflectores de la playa, para tensar la alambrada que separaba al público de la pista de competencia.
En la ocasión los voluntarios de la Cruz Roja Agustín Bolado y Roberto Torres no quedaron electrocutados de casualidad al tocar el alambre del improvisado vallado.
En el caso de Bolado, el más afectado, logró salvar su vida por una rápida respuesta de su hermano Cristian, que lo pudo desprender del alambre, a la vez que contribuyó para amortiguar la descarga eléctrica, el hecho de que tuviera puestas botas y que se lo trasladó rápidamente al Hospital para su atención.
El joven de 20 años aún no está repuesto, pues pese a que cardiológicamente no tiene inconvenientes, sigue con fuertes dolores musculares y parte superior de las piernas; y ahora deberá concurrir a un nefrólogo para constatar si la descarga afectó sus riñones.
Por su parte Torres se salvó al ser despedido del alambre por el golpe corriente, aunque quedó afectado por una fuerte contractura en su brazo derecho.
“Felizmente la sacamos barata, pero hay que estar alertas y prevenir, ya que cuando ocurren las tragedias
es tarde…” sentenció Marcelo Bolado, padre de Agustín.