“Cada peregrinación es una enseñanza distinta”
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Expresó Domingo Ruggiero que desde hace 21 años concurre al santuario de la Virgen de San Nicolás. Experiencias de otros fieles que visitan otros santuarios
La poderosa fuerza de la fe es movilizadora y aquellos que han tenido alguna manifestación, alguna señal divina, no dudan en manifestar su agradecimiento concurriendo a los diferentes santuarios que se encuentran ubicados en diferentes puntos del país.
Entre los más conocidos se encuentran el de la Virgen del Rosario de San Nicolás, la de la Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús, en Salta, la basílica de Luján y el santuario del Padre Mario, entre muchos otros.
Domingo Andrés Ruggiero quien en junio de 1998 tuvo un accidente importante y, una vez recuperado una vecina le habló mucho de la Virgen del Rosario hasta que en determinado momento sintió la necesidad de ir “cuando llegamos me corrió un escalofrío y cuando la imagen entró al campito no paré de llorar y permanentemente dar las gracias”.
Luego de esta movilizadora experiencia el comerciante local prometió volver durante diez años, cada 25 de septiembre. Lo cumplió y redobló la apuesta dado que ya lleva 21 años de peregrinaciones seguidas y contó que “siempre fue a agradecer, sólo pedí por mi nona y por una nena que tenía complicada, para que no sufrieran”.
Ruggiero tiene una hija de cinco años que hace cuatro que lo acompaña “es algo muy sentido y cada peregrinación es una enseñanza distinta”, afirmó.
Hace seis años fue elegido para portar la imagen durante toda la procesión y en ese sentido dijo que “María nos propone y hay que aceptar”.
Emoción
Ahora tiene la posibilidad de compartir esa emoción de la mano de su hija y reconoce que “sigo llorando como el primer día”.
Por su parte, Ana María García hace más de 30 años que visita el santuario de Nuestra Señora del Rosario “fuimos por iniciativa del padre Jesús Domaica cuando aún no estaba el templo”.
Desde entonces concurre todos los años y además junto a un equipo de colaboradores de la parroquia Medalla Milagrosa organizan viajes al Santuario del Padre Mario, a la virgen del Milagro en Salta. Y a la peregrinación diocesana de Luján, entre otras.
Según indicó en su mayor parte, la gente va a agradecer y conoce muchos casos de mujeres que fueron a pedir porque no podían quedar embarazadas y luego viajan a dar gracias con sus bebés.
En su opinión, la virgen de Luján también es muy milagrosa y hay un peregrino que viaja a dar gracias porque ha sanado.
En tanto que, Amelia Lozano de Orcoyen viajó en peregrinación San Nicolás en 1988, con la Medalla Milagrosa, “era un lugar humilde y fue una atracción muy linda que sentí cuando empecé a ir”.
A partir de entonces cuando llegaba la fecha sentía la necesidad de ir hasta que en 1994 tomó fotos del momento de la salida de la virgen cuando le tiran flores, “tomé cuatro fotos pero se cruzaba una bandera y creí que no habían salido bien”.
Descubrimiento
Grande fue su sorpresa cuando las reveló porque las imágenes eran hermosas y tiempo después descubrió que “en la bandera aparecía la cara de Jesucristo”.
Este hecho la motivó a hacer una tarea evangelizadora y ya lleva más de 100.000 copias de la foto para mostrar la manifestación que vivió, “sentí una emoción muy grande en el alma”, dijo la vecina.
Desde entonces abrió las puertas de su casa para el rezo del Rosario y ya lleva realizado varios viajes al santuario de San Nicolás.
Diferente es la historia de Celia Pintos que, en 2006, atravesó un grave problema de salud y mientras estuvo internada su madre puso a su lado una estampita de la Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús.
Una vez que recuperada decidió viajar a Salta pero no sintió ninguna de las manifestaciones habituales sino que notó cambios en su interior “volví con más paz interior y fue cambiando mi carácter”
Hasta 2010 organizó junto a Gloria Freire cinco viajes anuales a Salta pero luego dejó por problemas de salud de su madre “creo que fui a agradecer todo lo que rezaron por mí porque la fe es un regalo de Dios”, finalizó diciendo.