Cada vez más familias hacen huertas orgánicas en sus casas
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La actividad también sirve para conocer los tiempos de la naturaleza
En los últimos años cada vez más familias se han volcado a la producción de huertas orgánicas, incrementándose esta tendencia notablemente. La necesidad de consumir productos frescos agroecológicos y el hecho de que haya un manejo en la producción que tenga en cuenta el medio ambiente y la salud de las personas, hace que cada vez más personas elijan esta modalidad.
Sin lugar a duda, cada uno quiere cuidar a su familia y la opción de volcarse a la tierra, aunque sea para producir algo de lo que consumen habitualmente, los estimula para empezar a transitar el camino de la huerta.
La mayoría de las personas empiezan en el periodo de siembra para la temporada de primavera/verano. La gente que no es muy experimentada comienza por la siembra del tomate y hortalizas de verano y luego se animan por tener huerta todo el año.
Si bien, lo más popular es empezar con la huerta de tomates en verano, ya que el tiempo es más hostil, generalmente hay más tiempo libre, hay gran variedad, permitiendo tener zapallitos, frutos y con el excedente se pueden hacer conservas y cubrir necesidades durante todo el año.
Muchos de quienes comienzan con esta modalidad es porque tienen espacio verde para hacerlo o ven la posibilidad de producir alimentos en su jardín.
Asimismo, aquellos que no tienen tierra se la ingenian y reutilizan envases que ofician de maceteros para plantar y cosechar.
Generalmente la gente comienza con aromáticas, perejil y luego de a poco se van afianzando.
Los conocimientos populares, se trasmiten de generación en generación, y se suele tener el recuerdo de cuando los abuelos o padres trabajaban o cosechaban en la huerta.
Hoy en día, muchos de los interesados optan por los tutoriales, investigan en Internet e inclusive muchos huerteros comparten sus conocimientos a través de videos en las redes sociales.
También suelen acercarse a la biblioteca de semillas que funciona en la Biblioteca Popular “Andrés Ferreyra”, donde son asesorados; y al mismo tiempo hay mucha información acerca de los tipos de huerta, tradiciones, agroecología. La referente Eugenia Podlesny señaló que “hay huertas de balcón, maceta, hidroponia, acuaponia”, aclarando que “de todas las formas posibles se puede conseguir alimentos, pero cada uno debe buscar la forma más adecuada, teniendo en cuenta los tiempos de uno y el espacio que tenga en su casa”.
Los interesados también se acercan a la huerta de Ciudad Frutal en el Hospital Municipal, o a través del programa Pro Huerta del INTA, donde les brindan un curso de iniciación.
El objetivo de los interesados es poder llevarse una idea y plasmarla luego en su huerta.
El evento denominado “Intercambio de semillas”, también es una puerta de entrada para animarse a la huerta y reproducir.
Una cuestión de tiempo
Lo interesante de hacer una huerta es poder compartir la tarea con los integrantes de la familia. Generalmente lo hacen, abuelos, hijos, nietos, donde todos cumplen alguna tarea.
Para algunos, es un espacio de relajación, de descanso, de desconectarse con el trabajo de todos los días y para los más chicos de diversión.
Si de tiempo se trata, hoy la mayoría de las personas viven aceleradas y quieren todo ya y ahora, pero los tiempos de la naturaleza son otros.
Las verduras tienen su tiempo de crecimiento y maduración. En 30 días se pueden cosechar rabanitos en 40 días, lechuga, por ejemplo.
Sin embargo, hay otras alternativas para conseguir productos agroecológicos.
Por lo general, la agroecología va acompañada de puntos de venta directos, ferias de productores o ferias verdes.
Lo ideal es comprar directamente al productor porque es un producto fresco, se contribuye al productor local, y esta modalidad conspira a tener buena salud.
También cabe señalar que hay muchos productores en transición agroecológica que están dejando las viejas prácticas para amoldarse a la agroecología.