Cada vez más jóvenes dejan de comer carne
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2021/08/tapa-veganos.jpg)
Aumentan las consultas en nutricionistas y advierten los peligros
Reducir el consumo de carne animal y sus derivados ha dejado de ser una moda para transformarse en una realidad cada vez más fuerte en la mesa de los necochenses. Vegetarianismo, veganismo y flexitarianismo son las etiquetas de algunos de los caminos que buscan aquellos que desean una alimentación más saludable protegiendo a los animales y al medio ambiente, algo que se promueve cada vez más en las redes sociales, los medios de comunicación o a través de la educación en las escuelas. Así lo advierten los nutricionistas consultados por Ecos Diarios quienes reconocieron que reciben cada vez más consultas al respecto, especialmente entre los jóvenes.
“Son los adolescentes sobre todo, entre 18 y 20 años, que están cambiando la alimentación y quieren dejar de comer animales. Antes yo no tenía tantas consultas al respecto”, afirmó la nutricionista Natalia Giardino y apuntó que aunque están bien informados “se pueden diferenciar dos grupos. El que tiene claro, por convicción, que no quiere que se maten animales. Y otro más errado que quiere bajar de peso alterando su alimentación y piensa que siendo vegetariano lo va a lograr, eligiendo en su desorden obviar ciertos grupos de alimentos”.
Balance
Como en muchos órdenes de la vida el exceso es perjudicial y lo importante es encontrar un balance. Todos los grupos alimenticios son importantes y quitar cualquiera de ellos genera trastornos. La profesional Betiana La Civita aclaró que “es importante que no falten los nutrientes necesarios para el funcionamiento correcto de nuestro cuerpo. En el caso del vegetarianismo y veganismo hay que suplementar adecuadamente con vitaminas. Eso no es opcional. Es necesario suplementar con B12, que sólo se encuentra en derivados de origen animal”. Y agregó que lo mismo se aplica a los denominados flexitarianos, aquellos que sólo comen carne una o dos vez por semana “porque no llegan a cubrir las necesidades diarias, aunque depende de cada persona, edad, salud y su actividad física”.
Por su parte, la nutricionista Gisela Zlatar, remarcó que sin esta vitamina “se corre riesgo de vida, ya que interviene en el funcionamiento del sistema nervioso y en el proceso de la formación de la sangre. Se puede llevar una vida saludable sin comer carnes y derivados pero hay que asesorarse con un profesional”.
Alimentación responsable
Por su parte, su colega Luciana González Ramella, asintió que el vegetarianismo y el veganismo “tiene mucha presencia en los jóvenes, pero en muchos casos se acercan acompañados de sus padres y éstos buscan respetar la decisión de sus hijos que quieren incursionar en una alimentación basada en plantas. Una alimentación responsable basada en plantas es poderosa y saludable, y es lo que estamos necesitando”, entendió.
Si bien muchos se acercan por moda o la influencia de amigos, se destaca que la mayoría lo hace por compasión con los animales y una cuestión ambiental. Y quizás en un tercer escalón recién para perder peso.
Si se busca comer algo natural, la base para partir es no comer algo embazado. “La Coca-Cola o las galletitas Oreo son veganas…pero son malas nutricionalmente. Lo importante es consumir alimentos reales. En los productos industrializados hay poco y nada de nutrientes. El desafío es aprender a cocinar y elaborar nuestros propios alimentos y apostar por una diversidad en la alimentación. Para reemplazar las proteínas y grasas de la carne, deben consumirse en cantidad legumbres, frutos secos, semillas, cereales integrales y no sólo arroz o trigo, sino también quínoa, amaranto o cebada. Y en el caso de los aceites, coco y olivas”.
Buscar precios “Diet”
Otra clara señal de cambio es la proliferación notoria de comercios de venta de productos naturales, como dietéticas, así como también verdulerías en nuestra ciudad.
También es verdad que ciertos productos muy solicitados en dietas tienen precios más caros. En el mercado un ejemplo es la palta o en la góndola el precio de los lácteos y más aun si queremos reemplazarlos. Un litro de jugo de almendras o arroz puede costar el doble que la leche de vaca. El secreto es buscar verduras y frutas de estación. Y evitar los productos procesados.
“El jugo de almendra, porque eso no es leche, es una composición de calcio y proteínas diferente. Y no la recomiendo, es sólo una opción para el comprador. Así como está de moda, también lo estuvo la leche a base de soja y nos costó mucho hacerle entender a más de una mamá que no le tenía que dar eso el chico porque generaba desclasificación”, remarcó Gisela Zlatar.
“La palta siempre fue un producto caro, como el aceite de oliva. Pero si lo alternas con otro aceite puro de girasol, no esta mal. Lo importante es el equilibrio. Todo tiene que estar incluido dentro de otros frutos, no hay que comerse una palta por día”, apuntó Betiana La Civita. “Si vamos por lo natural nos va a salir mas barato, pero si buscamos a paquete cerrado nos va a salir más caro. Conviene comprar y hacer las comidas en casa”.
“Esta buenísimo que hayan proliferado, para tener un mayor acceso a alimentos que de otra manera no estarían al alcance. Uno pregona la alimentación saludable y es clave para eso frecuentar las dietéticas y las verdulerías. Es una farmacia natural. Es lo ideal”.///