Cada vez más jóvenes eligen cultivar de forma agroecológica
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En el marco del concurso que organiza el grupo Ciudad Frutal, los concursantes fueron de entre 30 y 50 años
Cultivar de forma agroecológica y generar el propio alimento es una práctica que cada vez se vuelve más necesaria y habitual. Así lo reflejó el concurso “Huertas de patio de invierno” que organiza el grupo Ciudad Frutal, donde los ganadores fueron personas jóvenes de entre 30 y 50 años.
Es verdad que muchos arrancaron la huerta a partir de la pandemia por la disponibilidad horaria, pero también la continuaron y ya tienen la voluntad y el interés por producir sus propios alimentos.
Esta fue la cuarta edición del concurso y los organizadores notaron que en esta oportunidad los participantes y ganadores fueron más jóvenes que en ediciones anteriores. En este sentido, Eugenia Podlesny de Ciudad Frutal señaló que “lo importante del concurso es visibilizar las historias cotidianas de los vecinos”.
Este año el primer lugar lo alcanzó Carlos Romero con 159 votos; el segundo lugar es para Otto Brost Heim con 87 votos y el tercer puesto es para Mauricio Ferriol con 76.
Carlos Romero, tiene 30 años, vive en Quequén, y fue quien se llevó el primer puesto, siendo esta su primera vez en el concurso, aunque es su segunda temporada haciendo huerta de invierno. Su huerta mide 10 metros x 15, está distribuida en 11 camas y un bancal de madera elevado con plantas aromáticas y flores.
“Usamos micro túneles de alambre y tela antihelada para protección de las plantitas. Utilizo el método de plantar sin cavar la tierra y voy agregando compost, y en los pasillos viruta para evitar otras hierbas. También tenemos una plantinera que intentamos mejorar día a día, donde hacemos los semilleros”, detalló.
Actualmente Carlos tiene remolachas, ajos, brócolis, acelgas, rabanitos, espinacas, lechugas, puerros, frutillas, habas, arvejas, kale Rizado, además de frutales como un limonero, una naranja, una pera, un quinoto, un olivo y dos manzanos.
Para Carlos se trata de un estilo de vida, y desde febrero de este año se dedica full time a la huerta. “Lleva trabajo pero una vez que está encaminado funciona y una vez que entendes la calidad del producto y aprendes de nutrición, te entusiasma cada vez más”, señaló y apuntó que toda su producción es a partir de semillas.
“Lo que más me gusta es simplificar la tarea de no estar encima, es decir, me gusta desarrollar un método para no estar encerrado, a mí me gusta estar afuera, y cuando salgo afuera a tomar un mate reviso las plantas pero no estoy encima constantemente”, indicó.
Experiencias
Laura Pérez y Otto Brost, se quedaron con el segundo puesto y aseguraron “nosotros preparamos el compost, y además tenemos lombrices californianas. Antes teníamos alguna verdura entre las plantas pero con la pandemia hicimos huerta, mi nuera empezó un proyecto de hacer plantines y nosotros nos entusiasmamos y nos sumamos”.
Laura detalló que el huerto es biodinámico, no usan fungicidas de ningún tipo, solo fertilizantes con lombricompuesto.
“Las diferentes plantas hacen su trabajo, con variedades, así tratamos de mantener las plagas fuera del huerto, y combinarlas para tener sus aportes nutricionales no solo para nosotros sino a la tierra en sí misma”.
Laura es docente y Otto, electromecánico y con la ayuda de sus hijos sostienen este emprendimiento familiar de la huerta. “Cualquier persona puede tener su huerta chiquita o grande, hacer su propia experiencia a partir de la prueba y error, como así también aprender de los que están hace más tiempo en el tema, comer su propia producción y compartir”, coincidieron.
Además de la huerta, también tienen gallinas, “ellas comen un poco de todo pero nos devuelven unos huevos exquisitos”.
Con respecto al concurso señalaron que fue una muy linda experiencia, por el hecho de poder compartir
Por otro lado, el tercer puesto lo ganó la huerta de Mauricio Ferriol, quien afirmó “amo la huerta, preparo mis propios abonos orgánicos, compost, purin de ortiga, incluso preparo humus de lombriz”.
Al mismo tiempo, recordó que desde muy chico sintió el afán por cultivar la tierra, “me acuerdo de tener ocho años y cosechar el choclo más dulce que he probado en toda mi vida”. ///