Cada vez se conduce más en zigzag para esquivar los pozos
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Quienes viven en la ciudad, se conocen los baches de memoria, no así los turistas que llegan por primera vez. Una recorrida céntrica por las calles de asfalto más deterioradas
Parece increíble, pero quienes vivimos en la ciudad nos hemos acostumbrado, con alguna que otra queja de por medio, a transitar por calles y avenidas intransitables –valga la redundancia-, llenas de pozos y baches, con superficies porosas por el desgaste y hasta con rampas en los sectores donde el asfalto directamente se ha reventado.
Los habitantes de la ciudad que, generalmente todos los días hacen el mismo recorrido para ir al trabajo y a la casa, se saben de memoria la ubicación de los pozos. Todos sabemos por dónde hay que pasar y por dónde no. Si uno presta atención, se puede ver cómo los autos circulan en zigzag, esquivando baches para no romper el auto, con el peligro que esto implica.
Sin embargo, distinto es el caso de los turistas, que vienen por primera vez a Necochea y que no saben en qué lugares están esos pozos, en los que todos alguna vez hemos caído.
Pese a que es de público conocimiento el estado de las calles, hasta ahora no existe ningún plan integral que pretenda cambiar al menos un poco el estado del asfalto deteriorado, sólo ha habido en los últimos años, parches que sólo sirven para tapar los pozos precaria y provisoriamente.
Entre los pozos y los adoquines
Ecos Diarios recorrió las zonas más céntricas de la ciudad y fue tomando registro periodístico de cada uno de los baches con los que generalmente nos topamos todos los días, en la recorrida al centro, en la ida hacia la playa o al Puerto de la ciudad. Las avenidas 59, 58, 75, la Diagonal San Martín y las calles del centro, son las arterias más transitadas y, sin embargo, a su vez más deterioradas.
Cada calle además tiene su particularidad en lo que respecta a deterioro. Algunas tienen pozos y baches; otras, en cambio, lucen como si tuvieran cráteres en una amplia superficie, incluso en cuadras enteras; mientras que en los sectores donde hay losas de pavimento, se notan las quebraduras, hundimientos y juntas levantadas.
Por ejemplo, viniendo de la Terminal de Omnibus hacia el centro, en el radio comprendido entre avenida 58 hasta 68 y de avenida 59 a 49, hay baches de todos los tipos y profundidades. Por marcar sólo algunos se puede mencionar la calle 49 entre 62 y 64, en esa cuadra hay una seguidilla de pozos, casi imposible de esquivar, si hay muchos autos estacionados. En la calle 66, en la esquina de la 53 y en la de 51, el deterioro también es importante, pese a que por el sector, se cambió alguna que otra losa.
Para el lado de la avenida 58, en la intersección con la 53, directamente la superficie tiene cráteres y, es necesario aminorar la marcha, principalmente en el caso de las motos y las bicicletas que pueden caer, producto del temblequeo que provoca cruzar esa esquina o seguir por 53 hacia 60.
Siguiendo por la 58, al entrar en la rotonda de la Plaza, una losa totalmente hundida y quebrada, provoca más de un sobresalto en algún conductor distraído que sufre el golpe con el auto.
En el caso de la avenida 59, el desgaste es tan notorio, que directamente se ven los adoquines. No obstante, hay un pozo profundo frente al Teatro París. En tanto, los adoquines se ven en varios sectores en el tramo de 59 entre 56 y Diagonal, pero los puntos más críticos son 59 y 52 de ambas manos y 59 y 50, en este último caso, en la mano que va hacia el centro.
Hacia la playa, ida y vuelta
Por otra parte, las dos primeras cuadras de la Diagonal San Martín, ambas manos están sumamente deterioradas, en este caso, las losas de pavimento están gastadas, lo que se nota en la porosidad de la superficie. Además varias de las juntas de las losas están levantadas, formando como pequeñas rampas que sufren principalmente las motos y bicicletas, como por ejemplo, en Diagonal y 63. “Si venís rápido con la bici y no sabés de la existencia de esta rampa, salís volando literalmente”, comentó un ciclista que se conoce a la perfección cada uno de los baches de la ciudad y los va esquivando para no caerse. También en la mano que va hacia el centro, en las esquinas de los semáforos, se nota el deterioro de las juntas de las losas.
En el sector de la Villa, el asfalto está bastante bien porque fue reasfaltado hace tres años aproximadamente, menos la avenida 2 que tiene varias losas quebradas, pero –en principio- todavía no presenta un peligro para la circulación. No obstante, la calle 89 entre 4 y 8 tiene varios obstáculos, entre ellos, uno entre 4 y 6, similar a una pequeña rampa, producto de las juntas levantadas de las losas.
De regreso del Puerto hacia el centro, por la avenida 59, hay varios tramos muy estropeados. Una losa quebrada y hundida en 59 y 12, justo al doblar en la rotonda, y el pavimento totalmente roto en la esquina de 59 y 26, un sector muy transitado, ya que la 26 comunica con el puente Rocha hacia Quequén.
La avenida 75 es otra de las avenidas que une el centro y la playa, que también está destruida en el tramo de 42 a 64. En este caso, la repavimentación se ha prometido en innumerables ocasiones, pero hasta ahora no hay nada concreto.///