Cambio de rubros y alternativas laborales, consecuencia de la cuarentena
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Algunas personas debieron cambiar de oficio o de modelo de negocio temporalmente para poder seguir teniendo un ingreso durante la pandemia
Al igual que ocurre con aquellos comercios que no ofrecían servicio de delivery y, con la pandemia y las medidas de prevención, tuvieron que añadir esta modalidad de entrega, hubo otras personas que no tuvieron más opción que cambiar totalmente de rubro para poder tener un ingreso.
Sin dudas, la cuarentena viene haciendo un cambio enorme en la sociedad en general pero más en aquellos que trabajaban gracias al contacto directo con otras personas. Ellos debieron buscar una manera distinta de subsistir durante estos meses.
En las redes
Hernán Videla hace años que tiene un salón de eventos y además se dedica a filmar fiestas. La cuarentena lo obligó a cancelar de manera total ambas actividades, con el agravante de que quizá no pueda volver a realizarlas hasta cerca de fin de año. Entonces, no tuvo más opción que buscar una nueva manera de ocupar su tiempo y de generar ingresos.
Al tener conocimientos sobre venta, edición, formatos de imágen y acerca de la cocina, consideró que era un buen momento para ayudar a su padre en la rotisería. Así fue que se hizo cargo del manejo de las redes sociales del local y el negocio ha venido funcionando muy bien con el servicio de delivery. Además, inspirado por los buenos resultados del desarrollo digital en estos tiempos, ya está pensando para el año que viene en un nuevo modelo de negocio a través de una aplicación para celulares.
El problema de los Dj
Por otro lado, Agustín Taverso, que es Dj, también se quedó sin poder trabajar porque todas las fiestas que tenía ya contratadas para estos meses fueron canceladas. En su caso, el año pasado había terminado el curso de electricista en un centro de formación profesional, lo cual en estos tiempos le ha sido de gran ayuda para poder trabajar de eso. «Me tuve que reinventar para subsistir, siempre con todos los recaudos, como el andar con alcohol y barbijo. El trabajo viene muy bien así que la seguimos peleando y a la espera de poder volver a mi oficio, aunque si siguen surgiendo estos trabajos de electricidad los voy a seguir haciendo porque me gusta», contó.
Una situación similar viven otros colegas suyos de la música, como César Malagueño, quien está vendiendo pollos horneados y arrollados, con servicio de delivery.
Complicado con el remís
Por su parte, Daniel Algañaraz hace dos años y medio que trabajaba como remisero pero la cuarentena redujo la cantidad de pasajeros considerablemente. De hecho, estuvo un mes entero sin trabajar.
Así fue que decidió que era momento de implementar un trabajo aparte. Ahora Daniel se dedica a vender pollos a algunos negocios y personas particulares, aunque no deja de andar en el remís con los pocos pasajeros que puede agarrar ahora que la cuarentena se ha flexibilizado un poco. «Trabjo de 6 a 14 con el remís y de ahí salgo y elaboro con los pollos hasta las 22 o 23. Es la única forma que algo ayude», contó.
Algo similar le pasó a algunos remiseros que hacían viajes de larga distancia y que, al tener tantas complicaciones para poder circular en rutas, decidieron adquirir la licencia para hacerlos taxis y seguir trabajando solo en la ciudad.
Fotografía y cocina
Emilio Hoses tiene una larga trayectoria como fotógrafo pero la cuarentena le dio un golpe a su oficio que jamás esperaba. No obstante, decidió que era un buen momento para resurgir un negocio que arrancó en la escuela. «En el último año de secundario, en una materia mi hijo tuvo como proyecto hacer un microemprendimiento y hacerlo funcionar. Lo hicieron con compañeros de colegio. Ahora lo llevé a Mar del Plata para que empiece su carrera de chef y a los tres días lo tuve que ir a buscar porque se cerró todo. Entonces estábamos acá, sin posibilidad de trabajar ni estudiar y con grandes probabilidades de comernos nuestros ahorros», indicó Emilio.
Así fue que decidieron entre los dos que era momento de reflotar aquella fábrica de pastas que habían hecho en el secundario. «Averiguamos costos, juntamos el equipo y con los ahorros que nos quedaron compramos la harina y todos los elementos que precisabamos. Nos manejamos por WhatsApp y redes sociales, ellos se encargan de producir y yo hago el delivery», relató Hoses.
De esta manera, como en cada una de estas historias, decenas de personas han tenido que hacer un paréntesis en sus trabajos convencionales y adaptarse a un rubro diferente, no tan condicionado por las medidas preventivas que rigen en estos días.///