Cambios que se empiezan a notar
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2021/10/turista1.jpg)
La temporada promete y, así lo han hecho saber, quienes tienen departamentos para alquilar o se dedican al rubro de la hotelería. El nivel de reservas para enero y febrero, a esta altura, es alto e ilusiona al sector más golpeado por la pandemia.
Si bien los días de calor todavía han sido muy esporádicos, en el sector de la playa, ya se nota otro movimiento, por lo menos de aquellos que se preparan para trabajar el verano.
El sector privado desde hace semanas viene convocando a sus empleados de temporadas pasadas o iniciando nuevas búsquedas para contratar personal. Y pese a que no hay grandes obras o apertura de nuevos emprendimientos, sí se empiezan a ver mejoras y arreglos de locales. Sin duda, hay otro entusiasmo y se nota.
Después de dos años de convivir con la pandemia, la gente quiere volver a apostar, aunque sea con pequeños comercios, mientras que los turistas quieren salir de vacaciones, después de tanto tiempo de encierro y restricciones.
El sector público también está haciendo lo suyo. Como pocas veces vistas, la Municipalidad ha encarado obras en la costa de Necochea y de Quequén, con fondos nacionales, que incluyen remodelaciones, cambios de veredas, cartelería e iluminación. Si bien por supuesto no son obras que generen una transformación profunda, sí son trabajos que mejoran y emprolijan los paseos públicos, que estuvieron abandonados por años.
Después de mucho tiempo, el municipio le presta atención a la limpieza, a la pintura de cordones, a la colocación de plantas y hasta las bajadas públicas, que siempre son un problema.
No obstante, todavía hay cuestiones pendientes. El muelle de los pescadores es una de ellas. La construcción nunca se terminó de sacar y, lo que es peor, los escombros quedaron arriba, amontonados a un costado, a la espera de que los retiren. De esto, ya pasaron dos años.
Ni hablar de lo que es el camino hacia la escollera que, en este caso, es jurisdicción de Puerto Quequén. Carteles rotos, acumulación de arena y yuyos que crecen en la vereda, muestran un total desinterés por parte del sector público y además se contraponen con la imagen renovada de la avenida 2.
Asimismo, los baños públicos siguen siendo escasos en la playa. Si uno no concurre a un balneario, difícilmente pueda encontrar un sanitario en condiciones para entrar libremente. En este sentido, hay que aclarar que cuando decimos público no necesariamente nos referimos a gratuito, sino que se podría cobrar una pequeña contribución a cada usuario para mantener un baño en condiciones y, por supuesto, con una persona que esté a cargo.
De todas maneras, de a poco se vienen notando cambios por el aporte del sector privado y también a partir del trabajo del Estado municipal. Tal es así que los turistas que han venido en los últimos fines de semana largo, lo han notado.
No se trata de cambios que generen una gran transformación, pero sí tienen que ver con más servicios y pequeños detalles que marcan la diferencia.///