Campaña solidaria para equipar laboratorio de la Escuela N° 42
También se proyecta arreglar parte de la biblioteca de la institución educativa dulcense y comprar más libros para este espacio
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La Escuela N° 42 de La Dulce lleva adelante una campaña para reunir fondos que permitan completar el equipamiento de su laboratorio de informática, bajo el programa “Conectando futuro”, con el slogan “Invertir en la educación de La Dulce es invertir en el futuro de nuestro pueblo”.
Además de este gran desafío, la idea es renovar la biblioteca, ya que ponen a este espacio a la par del primero, ya que son claves para el aprendizaje de sus estudiantes. La iniciativa es impulsada por la Cooperadora Escolar del establecimiento dulcense, de la que forma parte Beatriz Barbieri de Hammer, exdirectora de la institución, quien subrayó que “cada peso que se junta queda en obras y recursos para la ciudad”.
El proyecto nació este año como respuesta a una necesidad urgente, ya que el laboratorio contaba con solo dos computadoras en funcionamiento para un grupo de 25 alumnos. Con el esfuerzo de la comunidad, la primera etapa de recaudación a través de una rifa permitió adquirir cinco nuevas máquinas, lo cual Barbieri de Hammer expresó “para otros quizás no sea mucho, para mi es un montón”, y destacó que “el objetivo final es llegar a 20 o 25 máquinas para garantizar el trabajo del profesor de informática”.
En el marco de este 1° de septiembre, donde se estarán cumpliendo 24 años desde la implementación de la jornada completa, la idea es renovar el mobiliario de la biblioteca, mediante el trabajo solidario de Oscar Peñalba, un vecino carpintero de La Dulce que estará colaborando con esta noble causa, y además la idea es efectuar compra de libros, por un valor estimado de un millón de pesos. “Tenemos bibliotecaria, tenemos el espacio, pero necesitamos renovar el material. Una biblioteca debe actualizarse constantemente”, señaló Barbieri.
La gran ayuda de un exalumno
En esta cruzada, la escuela cuenta con un aliado importante: Guillermo Thomas, exalumno, quien ya en el pasado había impulsado importantes mejoras para la institución. Actualmente desde Buenos Aires, Thomas se encuentra gestionando la llegada de más computadoras, una pizarra electrónica y otros recursos tecnológicos. Su compromiso, resaltó Barbieri, es un ejemplo del vínculo que muchos exestudiantes mantienen con la escuela que los formó.
Como dejó en claro Beatriz Barbieri de Hammer, “la meta es ambiciosa”, pero confían mucho en su comunidad, por el espíritu comunitario que viene acompañando a la Escuela N° 42 desde hace décadas y eso sostiene la esperanza de que pronto los alumnos y alumnas podrán aprender con mejores herramientas, acordes a las necesidades actuales.
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