Campeón en las inferiores de Chacarita y parte de la legión local en Olavarría
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Enzo Krombauer, defensor surgido en el Club Del Valle, espera volver a los entrenamientos con Atlético Hinojo
A los 16 años, partió como tantos con sus ilusiones en un botinero. Y hoy, tres años después, el camino del fútbol le ha permitido sonrisas no sin sacrificios. Enzo Krombauer, defensor surgido en el Club Del Valle, cerró el 2019 siendo campeón con la Quinta división de Chacarita en el Torneo Complementario de la Liga Metropolitana y en este 2020, se animó al cambió y debutó en la Primera del Club Atlético Hinojo que compite en la Liga de Olavarría.
Sumó tres títulos en las infantiles (2011, 2012 y 2013), también fue campeón con la Sexta (2015) en las inferiores de Del Valle, y pasó por la Selección Sub-15 de Necochea antes de dar el esperado salto al fútbol “grande”. “A fines de 2016 fui a una prueba en Chacarita y me hicieron volver de nuevo. Y el 25 de enero ya me dijeron que me quedara. Fui de pretemporada a Mar del Plata una semana, sumando una muy buena experiencia, jugando amistosos”, recordó Enzo, hoy en su casa junto a sus padres.
En 2018 pasó por los juveniles de Colegiales y sumó una buena experiencia durante dos meses en el Club Social y Deportivo Ireneo Portela, en la Liga de Baradero. En ese camino, con un porte físico ideal, se fogueó por casi todos los puestos de la defensa. “En Del Valle siempre jugué de central derecho, en línea de cuatro, pero me adapté a jugar de líbero, de 2 y de 6. En la Liga con Chacarita, con el DT Marcelo Venturelli, me animé de ‘stopper’ derecho, ya que con la marca tenía facilidad. Y terminando el torneo terminé jugando por izquierda porque se lesionó un compañero. Cuanto más puestos puedas ir perfeccionando más chances tenés de jugar. El DT me dijo lo quería, lo que podía darle yo y me dio confianza desde el primer momento”, aseguró Enzo, quien fue titular durante los seis meses de la campaña que coronó bicampeona a la Quinta división de Chacarita.
En Olavarría
Para este 2020, finalmente frustrante por la pandemia del coronavirus, decidió apostar por jugar más cerca de los afectos. “Cuando me vine de Buenos Aires, durante las vacaciones, analizamos la propuesta y me gustó la idea de jugar en Olavarría. El técnico me probó y me sumé a la pretemporada”. Con Atlético Hinojo pudo debutar en la segunda fecha del torneo, frente a El Fortín, con un empate 2-2. Después la cuarentena frenó toda la actividad. En la Liga de Olavarría espera de manera particular el partido frente a Ferro que cuenta con Nicolás Forte y Santiago Vazquez en sus filas, ambos también surgidos en el Club Del Valle y que conforman una importante legión local en el fútbol de esa ciudad. “Siempre que vengo a Necochea voy a entrenar en Del Valle. Siempre me invita el “Negro”, advirtió Enzo, surgido del trabajo del mencionado Gustavo Verdese y del “Pelusa” Gustavo Vómero en las infantiles azulgranas. Hoy, en la espera de volver a una cancha, compartió que “entreno en mi casa, me levanto para hacerlo en la mañana y hago doble turno”.
Camino
Sin olvidar el sacrificio de vivir en Buenos Aires, en Villa Martelli, en una pensión con otros 14 chicos de las inferiores de Chacarita, lo reconforta poder volver a su casa y la expectativa de seguir sumando minutos en Olavarría, a donde viajaba a entrenar en la semana y a jugar el domingo. “Siempre agradezco la oportunidad que se me da. Esta es una linda experiencia y hay que afrontarla con responsabilidad, en Olavarría es un campeonato duro y competitivo. Estoy contento y me preparo para lo que venga. Hoy después de todo lo que pasé, el fútbol lo miro distinto, cuando me siento a ver un partido, me fijo otras cosas. Estoy agradecido al fútbol porque me ha hecho conocer muchos lugares y personas”.
Los consejos arbitrales de papá
Enzo es hijo de Carlos Krombauer, ex árbitro de la Liga Necochea de Fútbol e integrante desde hace varios años del Tribunal de Penas de la propia Liga. “Siempre me acuerdo que cuando era chico me hacía sentar al lado de él para ver los videos de los partidos. Me hacía ver mis errores, qué hacer y qué no hacer, que no hablara con el árbitro, cómo iba a la pelota, siempre estaban esas charlas y gracias a eso cambié mi forma de jugar”, reconoció Enzo sobre el apoyo de su padre.
Y ese vínculo especial con el reglamento, también le abrió a él mismo la posibilidad de sumar alguna experiencia como juez. “Empecé a probar en Buenos Aires, como árbitro en el fútbol amateur y también me dieron la oportunidad en el Mundialito que se hizo en diciembre en la cancha de Ministerio. Para el que jugó al fútbol no le cuesta tanto”, reconoció sobre esta otra faceta futbolera que lo atrajo.