“Canapé de polenta”, de Quequén a España de la mano de sus títeres
Pablo Coronel y su equipo se presentarán nuevamente en España
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HUGO MÖLLER
Para Ecos Diarios
Tras haber participado en el reciente Festival Infantil de Necochea, el grupo “Canapé de polenta”, liderado por Pablo Coronel, se apresta a viajar nuevamente a España con sus títeres en las valijas, que cobrarán vida una vez más en suelo europeo a través de funciones, no sólo en Madrid, sino también en Sevilla y otras ciudades
Radicado en Quequén, que es, definitivamente su “lugar en el mundo”, Pablo Coronel tiene presente a la localidad en cada una de sus funciones, a punto tal que muchas de sus obras llevan su nombre.
Oriundo del porteño barrio de Belgrano, donde comenzó como artista callejero, se radicó en la zona balnearia de Quequén y hace 31 años conformó “Canapé de polenta” para actuar en el anfiteatrito existente por entonces en la esquina de 83 y 4, en un vértice de la plaza San Martín de la villa balnearia.
De la mano de “Chacovachi”
Fue a raíz de una iniciativa de su amigo, el payaso “Chacovachi”, el artista callejero Fernando Cavarozzi, que durante muchos años actuó en ese lugar, tras haberlo hecho en plazas de Buenos Aires y otros lugares del mundo.
“Chacovachi quería que hiciéramos un dúo, pero a mi me daba mucha vergüenza ser payaso. Así que me trajo una obra de Javier Villafañe (un legendario titiritero), me armó el retablo, me creó los personales y hasta el público me llevó. Para mí fue un antes y un después de aquella primera función.
Me dio la posibilidad de poder expresarme y de tener una gran conexión con los chicos y el público. Me encantó desde el principio”, expresó refiriéndose a los inicios de “Canapé de polenta”.
“Trabajar con títeres es algo muy poderoso. Es algo muy fuerte ser titiritero, ya que de alguna manera los títeres cobran vida propia”, añadió Coronel, quien no deja pasar por alto su agradecimiento a “Chavovachi” por aquel impulso que le dio en 1993.
Aunque él ya había hecho espectáculos callejeros en una plaza del barrio de Belgrano, habiendo entablado relación con Pepe Ruiz, otro legendario titiritero de la camada de Javier Villafañe, Sara Bianchi y Mané Bernardo, entre otros.
Durante estos 31 años con “Canapé de polenta”, Pablo Coronel fue formando a varios titiriteros, al observar que “tenían luz propia” y podrían brillar en el rubro, procurando que sea su medio de vida.
La vigencia de los títeres
Pablo está convencido de que, a pesar de los cambios en la sociedad, el surgimiento de nuevas tecnologías y otros entretenimientos para los niños, la atracción por los títeres no ha decrecido, sino que sigue vigente.
“Son como la pelota, la bicicleta, la playa o la palita, son eternos”, recalca al referirse a la vigencia de los títeres. “El fulgor de la tecnología no cambió absolutamente nada. Al contrario: lo que ha cambiado es la educación. Los niños hoy tienen más libertad de expresión, ya se sabe que los retos no educan que golpear a un niño es una barbaridad”, acota.
Coronel ha recorrido todo el país con sus títeres y asegura que en cada pueblo la gente siente atracción por ellos.
“Hay algo ancestral en el mundo de los títeres que mueve a los niños. Y mueve también la niñez del adulto. Al término de las funciones nos encontramos con cosas maravillosas. Personas grandes llorando por haber visto un espectáculo que los remontó a su niñez. En esta última función, por ejemplo, ponemos de fondo música de Bach. Los chicos durante tres minutos escuchan a Bach”, comenta Pablo, aludiendo al aporte que desde este arte se hace a la educación del niño.
Un grupo
“Canapé de polenta funciona como grupo en todo aspecto y también como escuela o camino de títeres. Recorremos 10 provincias por año y en los últimos seis años nos hemos presentado en España, donde cada vez nos va mejor. En Madrid el ayuntamiento nos compra una cantidad de funciones, lo cual nos permite ir allí. También actuamos en shoppings que tienen teatros muy lindos, en los que está todo dirigido a que la gente vea el espectáculo. También hemos actuado en Zaragoza, Barcelona y lugares cercanos a Madrid”, añade Coronel.
El grupo, además, lo componen los hermanos Lisandro y Vanina Rocca, Cecilia Alconi (pareja de Pablo) y su hermana Sol Alconi, además de Estafanía “Kuki” Bailey.
“Estamos permanentemente en movimiento, salteando los problemas económicos, ya que es muy difícil proyectar cosas en la Argentina. Pero es algo hermoso lo que estamos viviendo con Canapé de polenta, en nuestro país y en España”, confiesa el artista, que rehúsa denominarse como tal y que heredó su gusto por la música de su padre, cantante de orquestas de tango. Titiritero y músico, no estudió: es un autodidacta. “Me definiría como una persona que se expresa honestamente”, concluye.
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