No hay dinero para reparar el caño cloacal
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La obra de recambio costaría $ 17.000.000 y se espera el financiamiento de la Provincia. Mientras tanto se hacen arreglos provisorios en un conducto que ya no soporta un remiendo más
La Dirección de Obras Sanitarias del municipio está trabajando en un nuevo parche para reparar el caño que transporta los efluentes cloacales y que cruza el río Quequén, aún sabiendo de antemano que el conducto –que es de 1981- ya no soporta ni un remiendo más.
La única solución posible para terminar con el problema es el recambio total, pero por ahora no están los fondos disponibles para hacer esta obra, que costaría –según un presupuesto del año pasado- $17.000.000.
El intendente Facundo López viene haciendo gestiones en la Provincia para conseguir el financiamiento, pero por ahora no hay novedades. Por lo tanto, lo único que está previsto es hacer otro remiendo que se podría volver a romper en cualquier momento.
Hace un mes finalizó la reparación del caño en un tramo de 18 metros y ahora se deberá volver a arreglar en otro sector, en unos 3 metros. En esta oportunidad, se harán juntas de chapa rolada gruesa, a diferencia de la reparación anterior en la que se utilizó fibra de vidrio.
El armado de las juntas lo va a realizar un taller metalúrgico de nuestra ciudad que, en estos días, está preparando el presupuesto de lo que le costará al municipio. Una vez que esté armado, personal de Prefectura hará la colocación, como se hizo anteriormente.
El proyecto de recambio
Hace aproximadamente un año desde el municipio se presentó un proyecto en la Provincia, donde se solicita la obra de recambio total del caño cloacal que atraviesa el río Quequén. La documentación fue acompañada por la declaración de emergencia sanitaria del distrito, por lo que significa en términos de contaminación la pérdida constante de desechos cloacales en el agua.
Según los valores del año pasado, esta obra tendría un valor de $17.000.00. Consiste en la colocación de un caño de plástico especial de 900 mm. de diámetro, incluyendo el cruce del río con una tunelera desde una cámara que se haría del lado de Necochea a otra cámara de recepción, ubicada del lado de Quequén.
Actualmente el caño tiene 800 mm. de diámetro, es de un material ferroso (de hierro) y está apoyado sobre el fondo del río. Sin embargo, en el proyecto actual se prevé que el caño sea de un plástico especial, tenga 900 mm. de diámetro y vaya por debajo del lecho del río. En este sentido, se proyecta que con una tunelera se haga un túnel por debajo del lecho del río para la instalación del caño. La empresa que haga los trabajos deberá venir con equipos especiales, computarizados, para hacer el túnel.
Se estima que el deterioro del caño, que está ubicado a la altura del astillero Vanoli, está dado por el agua de mar que ingresa al río y con el paso de los años ha corroído el conducto.
En el proyecto a realizar, se pondría un caño de plástico, pero además no estaría en contacto con el agua porque iría por debajo del lecho del río.
Cabe recordar que en un primer momento el recambio del caño del río estaba incluido en la obra que se gestionaba por la construcción de la planta de tratamiento de efluentes cloacales para Punta Carballido, pero luego ante las roturas constantes del conducto, se comenzó a tramitar por separado.
Sigue la pérdida
Ayer desde la Dirección de Obras Sanitarias del municipio se presentó un informe a la Autoridad del Agua de la Provincia, que depende del Ministerio de Infraestructura, sobre el estado del caño, donde se detalló el deterioro a fin de agilizar la gestión de la obra.
Mientras se espera esta obra, que –según se dijo- se gestiona desde hace un año aproximadamente, se sigue emparchando el caño con arreglos provisorios que con el tiempo se terminan rompiendo porque la presión de los líquidos cloacales es importante y porque además el conducto ya no da más.
A esto se suma la pérdida constante de desechos cloacales en el río. En este sentido, cabe recordar que en enero, Ecos Diarios hizo un análisis de una muestra de agua, que dio como resultado una gran proliferación de bacterias en niveles muy altos, lo que hace que no sea apta para el consumo humano, pero también perjudicial para quienes entren en contacto con ella.