Carencias, propuestas y realidad
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2022/03/comisaria.jpg)
Con frecuencia y en forma justificada por la realidad que acontece, surgen desde la comunidad las críticas al funcionamiento de los organismos que deben garantizar la seguridad de la población.
En respuesta a esas demandas insatisfechas se argumenta la falta de efectivos y móviles por el lado de la Policía; y de funcionarios que cubran los numerosos cargos que por una causa u otra han quedado vacantes, por el lado de la Justicia.
En los últimos días las páginas de Ecos Diarios dieron cuenta de una propuesta que el Ejecutivo municipal planteará a la Provincia ante el notable crecimiento del mapa delictual y las deficiencias para hacerle frente: la creación de la Comisaría Cuarta, con posible sede en el barrio 9 de Julio.
En tanto se reflejó lo ocurrido en la reciente reunión, por primera vez en Necochea, del Consejo de la Magistratura, donde como máxima preocupación se planteó la necesidad de cubrir numerosos cargos y puestos de personal en el organigrama local de dicho poder. Una situación que en varios casos obliga a que magistrados y subalternos deban multiplicarse para cubrir esos faltantes, descuidando sus funciones. Claro que si se “desviste un santo para vestir a otro” es muy probable que las respuestas sean endebles. Y como resultado de ello, en el caso del fuero penal se acrecientan las dudas y enojos de los ciudadanos en cuanto a esas respuestas no brindadas.
Más allá de las atendibles necesidades planteadas, en ambos casos el Estado provincial, que es el que debe resolver, se muestra irresoluto: sea por desinterés, ineficiencia o falta de recursos económicos, en este último caso al tener que distribuir las ofrendas de los contribuyentes en un esquema cada vez más elefantiásico y a su vez harto complicado de sostener.
La creación de una cuarta comisaria conlleva una ampliación de personal y móviles; y por ende una inversión que resulta una quimera para un Gobierno que retacea el envío de efectivos en cada operativo Sol de temporada o que envía un patrullero cada “muerte de obispo”. O sea casi imposible de hacerse realidad.
Por su parte del ámbito de la Justicia, lejos están las respuestas de crear un tercer juzgado en lo Civil y Comercial, tal cual lo justifica el cuantioso número de causas que saturan a los dos juzgados existentes. Y mucho más a esta altura no es más que una ilusión el hecho de concretar el tantas veces manoseado proyecto del edificio judicial, que concentre a todos los fueros y evite seguir pagando fortunas en alquiler de inmuebles. Si ni siquiera se cubren los puestos vacantes, lo antes dicho parece una utopía.
Mientras el país está cada vez más sumergido en varios aspectos, las carencias y propuestas descriptas en esta columna para intentar subsanarlas, se diluyen ante una realidad que inquieta, molesta y frustra.///