El laberinto de la Justicia
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Un trágico accidente que ocurrió hace más de cinco años sigue sin resolverse como consecuencia de los laberintos de la Justicia
La familia de Leonel de Azevedo debe seguir esperando que la Justicia resuelva. No conoce de tecnicismos legales ni de los laberintos en los cuales está inmerso este caso que parece encaminarse a la “nada”.
Los familiares del joven motociclista atropellado por un automovilista hace ya más de cinco años continúan con el peregrinar en pos de conseguir un poco de alivio ante tanta indefinición e incertidumbre.
Luego de un planteo de nulidad sobre lo actuado que realizó la defensa del único imputado, el Tribunal de Casación provincial todavía no se ha expedido y la causa “duerme” en alguna estantería judicial.
Para la Defensoría Oficial, el acusado de “homicidio culposo” ya fue juzgado y no hubo sentencia de parte del Juzgado Correccional de nuestra ciudad.
Es que el juez Ernesto Juliano se declaró incompetente ante un pedido de cambio de carátula del particular damnificado y allí comenzó el embrollo. El expediente fue girado al Tribunal Criminal Nº 1 y de inmediato se produjo el rechazo en la jurisdicción.
La causa fue a parar a la Cámara de Apelaciones y los vaivenes judiciales prosiguieron por todo este tiempo, sin que exista una definición sobre lo que puede suceder con este introvertido caso.
Ahora Casación tiene la palabra, pero no resuelve. Para la defensa oficial, el único acusado ya fue juzgado durante un debate oral que, además, quedó trunco, ya que se escucharon los alegatos de la Fiscalía y del particular damnificado, pero no de la Defensoría Oficial.
Pasaron diez días de todo eso y no hubo sentencia de parte del juez Correccional, por lo que se considera que todo lo actuado fue nulo.
Pedido de pena
Luego de los testimonios vertidos en la sala del Juzgado Correccional, la Fiscalía que investigó el trágico accidente solicitó una pena de cinco años de prisión y diez años de inhabilitación para manejar cualquier tipo de vehículo para Edgardo Abel Gaggero.
El Ministerio Público Fiscal consideró que el imputado estuvo en el “límite de exceder” la figura legal de “homicidio culposo”, por la cual que llevado a debate oral en febrero pasado.
A su tiempo, el particular damnificado pidió durante su alegato un cambio de calificación en el caso a los fines de agravar la pena para el acusado y se apoyó en los relatos escuchados en el desarrollo del juicio y otras pruebas reunidas por la Fiscalía.
Tras dicho planteo, comenzó un litigio judicial que todavía no ha tenido resolución a lo largo de nueve meses transcurridos desde la última audiencia en el recinto del Juzgado Correccional.
Cabe señalar que no se oyó el alegato de la Defensoría Oficial, ya que el juez interviniente se declaró “incompetente” frente a la solicitud de modificar la calificación legal del hecho.
Nueva dilación
La Defensoría Oficial de nuestra ciudad presentó el recurso judicial ante la instancia superior de Casación bonaerense en marzo pasado y hasta el momento no hubo definición al respecto, por lo que podría considerarse que todo lo actuado ha quedado nulo.
Esta nueva dilación de la Justicia interviniente genera malestar entre los familiares del motociclista que reclaman una definición en el caso, luego de más de cinco años que se produjo la tragedia en la intersección de calles 50 y 69.
Accidente y muerte, tras la agonía de 11 días
Según la investigación del caso impulsada por la Fiscalía Nº 3, lo que se supo fue que la noche del 23 de julio de 2013 en la esquina de calles 50 y 69, se produjo una fuerte colisión entre un automóvil y una moto.
El siniestro ocurrió alrededor de las 20.30, Leonel de Azevedo manejaba un motovehículo marca Brava, de 110 centímetros cúbicos y transitaba por calle 69 en dirección a la calle 48.
Por calle 50, en sentido a la avenida 75 se desplazaba un auto marca Alfa Romeo, de color gris, guiado en ese momento por Edgardo Abel Gaggero.
Tras el impacto entre ambos rodados, el motociclista sufrió gravísimas heridas que llevaron a su internación en el Hospital Municipal Ferreyra de nuestra ciudad y después lo trasladaron al Hospital Interzonal de Agudos, de Mar del Plata.
El delicado cuadro de salud del chico de 20 años obligó a los profesionales médicos a decidir la derivación urgente a un centro asistencial de mayor complejidad y, tras permanecer en estado de coma durante once días, Leonel de Azevedo murió.
Fuga y persecución
Durante el debate oral desarrollado en el Juzgado Correccional, testigos del fatal accidente de tránsito la noche del 23 de julio de 2013, indicaron que el automovilista se alejó del lugar de la colisión.
El hombre fue perseguido por vecinos que escucharon el estruendo del impacto generado entre el auto y la moto, en plena esquina de calles 50 y 69.
Personas se acercaron hasta el sitio donde se encontraba tirado en el piso el joven motociclista muy mal herido y, enseguida, se solicitó la presencia de una ambulancia en el escenario del hecho.
Posteriormente, llegó el personal policial y se elaboraron las primeras actuaciones judiciales con la presencia de circunstanciales testigos. El chico no llevaba el casco protector colocado y esto quedó en evidencia en el transcurso del debate oral.
El automovilista que protagonizó el accidente fue detenido esa noche por los agentes de la Comisaría Primera y se secuestraron ambos rodados, que quedaron a disposición de la Justicia.
Pericias accidentológicas
Agentes de la Delegación de Policía Científica desarrollaron las pericias de rigor, cuyos elementos probatorios fueron incorporados en el sumario judicial y durante el juicio al único imputado se escucharon los testimonios de peritos oficiales.
Todo esto ocurrió en febrero pasado y cuando se esperaba un desarrollo normal del debate oral, la causa ingresó en un terreno de indefinición y parece tener un camino espinoso.
El motociclista falleció el 3 de agosto de 2013, tras una agonía de once días en la sala de terapia intensiva del Hospital Interzonal de Mar del Plata. Desde ese momento, se inició un extenso peregrinar de parte de la familia de Leonel en pos de conseguir justicia.
El dolor de una madre será interminable y la incertidumbre sobre lo que pueda ocurrir prevalece en forma indudable.