Casi 16.000 libros y mucho esfuerzo para poder continuar
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Pese a la difícil situación financiera y las complicaciones de la cuarentena, la Biblioteca de Quequén no detiene su marcha
La Biblioteca de Quequén, al igual que la mayoría de las demás bibliotecas populares, no pasa por el mejor momento económico y a eso le han tenido que sumar que la cuarentena les ha traído una reducción del movimiento que solían tener, tanto a nivel de público como financiero.
Sin embargo, los directivos y el personal que se desempeñan en el lugar, siguen tratando de sostener a toda costa y mediante distintos recursos la institución a flote, ya que es un espacio de destacada importancia para la comunidad de Quequén.
Ya en enero de 2020, semanas antes de que la cuarentena se declare en nuestro país, los integrantes de la comisión directiva se habían reunido personalmente con el intendente Arturo Rojas en su despacho, para comentarle las actividades que venían realizando pero, por sobre todas las cosas, para tenerlo al tanto de la difícil situación económica que vienen atravesando. En aquel entonces, no se imaginaban que la cosa se pondría peor y que incluso deberían cerrar por varias semanas.
Finalmente, el momento llegó y debieron cerrar en el mes de marzo, para poder reabrir recién en julio del año pasado.
Desde ese entonces y hasta la fecha, solamente trabajan con préstamos de libros que se hacen llamando al 45-1221. A través de ese teléfono se hace el pedido de los libros que se requieren y luego se pasa, con turno asignado, a retirarlos con barbijo y con un máximo de dos personas a la vez. Estos protocolos son los indicados por la Municipalidad y hacen que no se pueda sentarse a leer en el interior del edificio ni usar las computadoras. También indican que los libros que retornan a la sede de 519 Nº 2245 deben entrar “en cuarentena”.
Estado actual
La Biblioteca cuenta actualmente con unos 15.700 libros y dos personas que trabajan en el horario de 9.30 a 13, de lunes a viernes.
“De a poquito nos vamos moviendo y tratando de subsistir. Los directivos tratamos de no ir mucho y de manejarnos por teléfono o por internet, porque somos todos gente grande. Incluso las compras en la Feria del Libro el año pasado se hicieron todas por internet”, contó el tesorero de la Biblioteca, Víctor D’Annunzio, quien dijo que en esa oportunidad incorporaron más de 140 libros y que este año seguramente harán una incorporación similar.
También adquieren todos los meses algún ejemplar nuevo, aunque no aceptan donaciones de vecinos dado que el espacio físico ya les ha quedado chico.
Ayudas
Pese a las dificultades, en el 2020 pudieron “remontar” económicamente porque recibieron dinero del Fondo de Sostenimiento para Bibliotecas Populares, que se obtenía de un porcentaje del canon que pagan los concesionarios de espacios turísticos, que se distribuyen en las cuatro bibliotecas del distrito.
También recibieron un subsidio de la Conabip (Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares) y la Dirección de Bibliotecas envía el sueldo para las bibliotecarias de manera normal.
Lo que se les ha complicado son las cargas sociales que deben pagar y que actualmente entraron en un plan de pagos para poder ponerse al día.
Al día de hoy cuentan con algunos socios protectores que sostienen los gastos comunes de todos los meses, aunque siempre son bienvenidos a acercarse todos los que se quieran sumar para colaborar haciéndose socio. “Los que pueden ayudan pero sabemos que hay mucha gente que con la pandemia se quedó sin trabajo y otros que están complicados para ayudar. Pero el que puede, siempre es bienvenido”, indicó Víctor D’Annunzio.
Por otra parte, entre los ingresos mensuales de la institución también están los $25 que la Usina cobra en cada factura de luz y que se distribuye a varias entidades de la ciudad, correspondiéndole a la Biblioteca de Quequén un 2%.///