Casino: “Hay tres lugares bien definidos que se podrían separar”
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Joan López Pueyrredón se mostró a favor de mantener la sala de juegos, pero al mismo tiempo explotar por separado el sector deportivo y el auditórium. Su posición sobre “no tocar” el Parque, pero sí extender el frente costero
Julieta Moreno
Redacción
“Si se pudiera interesar a alguien, hay tres lugares bien definidos del edificio del Casino que se podrían separar”, analizó Joan López Pueyrredón, al ser consultada sobre la posibilidad de vender parte del complejo. Para ella, la sala de juegos debería mantenerse y seguir en manos del Estado provincial, pero podría quedar dividido del sector deportivo -pista de patinaje, pileta, vestuarios, baño turco y sauna- por un lado, y, por otro, la parte teatral con el auditórium. “Se podría dividir y tener un manejo central”, opinó.
Joan Cuthbert, hija de un inmigrante inglés y de una descendiente de galeses, nació en San Isidro, donde vivió hasta los 24 años. Allí se dedicaba a dar clases de educación física y jugaba al hockey, llegando a integrar el seleccionado nacional como una de las primeras “leonas”. Fue elegida para viajar al Mundial pero no pudo ir porque se casó y se vino junto a su marido Alejandro López Pueyrredón al campo que él había heredado, al lado de La Dulce. Al principio, sólo viajaban cada tanto, pero en 1960 se radicaron definitivamente. Le costó acostumbrarse a la soledad del campo, lo que la llevó a hacer múltiples actividades vinculadas con el deporte, lo social, educativo y también con el ámbito agropecuario. Integró varias entidades a lo largo de su vida y aún hoy con 85 años sigue activa en algunas de ellas, como en la asociación Mujeres del Campo, el Ente Vial, el consejo asesor del INTA y la comisión hídrica del distrito.
En diálogo con Ecos Diarios, Joan López Pueyrredón dio su punto de vista sobre la ciudad que eligió para vivir. Se refirió a su eterna preocupación sobre la necesidad de regular el río Quequén para evitar inundaciones, tema en el que trabaja incansablemente desde 1985. Se mostró defensora del Parque y en contra de las intervenciones, aunque advirtió que “hay que extender el frente costero” y, en este sentido, no cree que el bosque sea “un estorbo”. De todas maneras, advirtió sobre las diferencias que tenemos con Cariló.
La regulación del río
“Siempre me gustó Necochea porque me gusta el ambiente tranquilo, aunque lamento lo que no se hace, tiene mucho para mejorar”, opinó Joan, destacando los lugares naturales que tiene, como el río.
El tema del agua ha sido una de sus grandes preocupaciones porque sufrió en su campo todas las inundaciones del distrito y, por eso, ha trabajado siempre para lograr que se haga una regulación, que nunca se hizo.
“Sería bueno controlarlo no con una enorme represa sino con pequeños frenos”, explicó, incluso mencionó que el grupo hidrobiológico de la Universidad de Mar del Plata hizo un trabajo con algunos lugares sugeridos.
Según explicó, “hay muy pocos kilómetros desde acá a la parte alta de Tandil y el agua baja con una velocidad impresionante”. Su preocupación radica en que “el Puerto ha hecho obras importantísimas, pero si llegara a haber una inundación como en 1980 sería devastador porque hay enormes barcos ahora, que si sueltan las amarras pueden hacer un desastre”.
Además en lo que respecta al río, indicó que “se podría hacer una planta potabilizadora de agua en una zona no inundable, tendríamos un abastecimiento de agua divino y no tendríamos que depender más de los pozos de agua”.
“Un baño de realidad”
Otro tema que cree que hay que trabajar es en la plantación de árboles en la planta urbana y consideró que tendría que haber más supervisión de la poda porque en más de una ocasión se dañan las plantas.
Al hablar del tema de la forestación, mencionó la importancia del parque Miguel Lillo y se mostró en contra de intervenirlo con construcciones porque considera que su función es “proteger la ciudad”. De todas maneras, cree que habría que avanzar en un plan contra incendios porque no hay lugares en el parque, salvo el Lago de los Cisnes, de donde sacar agua.
Sin embargo, advirtió que “hay que extender el frente costero”, y en este sentido, no cree que el Parque sea un “estorbo” sino que cree que “se puede incorporar para hacer un camino más allá del muelle de los pescadores y poner más plantas rústicas como en Quequén”. Sería, según su idea, un frente costero con el Parque y con algunas construcciones también, pero no con edificios altos sino de tres pisos, no más. En este aspecto, manifestó que no le gustan los edificios tipo conejeras que se han hecho sobre la avenida 2.
De todas maneras, dijo que “hay que darse un baño de realidad”. “Necochea es una ciudad que mira al sur, no está en el costado del Caribe. Cuando la comparan con Cariló se olvidan que está a 300 kilómetros más arriba y mira al este, los vientos son diferentes y el agua tiene otra temperatura”.
“Si se pudiera interesar a alguien…”
Al hablar del Casino, recordó la primera vez que entró. “Me encantó, me acuerdo de esas escaleras, de las alfombras coloradas, la araña extravagante, pero linda”, contó, al tiempo que mencionó la pena que le causa verlo hoy en el estado en el que está.
Sobre qué hacer, opinó que “para arreglar eso es complicadísimo, hay algunas estructuras que capaz que hay desarmar porque no se pueden arreglar; tiene que venir alguien que sepa”.
Con respecto a la posibilidad de vender algún sector, dijo que “si se pudiera interesar a alguien, hay tres lugares bien definidos del edificio del Casino que se podrían separar”. Para ella, la sala de juegos debería mantenerse y seguir en manos del Estado provincial, pero podría quedar dividido del sector deportivo -pista de patinaje, pileta, vestuarios, baño turco sauna- por un lado, y, por otro, la parte teatral con el auditórium. “Se podría dividir y tener un manejo central”, opinó. De todas maneras, dijo que habría que ver los proyectos.
Sobre el intendente Facundo López, dijo que lo trata poco, menos que a otros intendentes. “Él es muy individualista por lo que yo veo, además con mi estado de salud no me he podido meter en demasiados temas, pero en el Ente Vial es donde lo he visto más”.
“El Ente Vial se queja porque le sacan el dinero y el Intendente se queja porque no se lo queremos dar”, explicó, pero al mismo tiempo dijo que “nos están manteniendo bien, pero podríamos hacer mucho más, pero no hay plata”.
En líneas generales, consideró que la ciudad siempre ha ido mejorando. “Ustedes acá se quejan de los pozos en las calles, pero tienen más teléfonos, más corriente eléctrica, más agua, más autos”, enumerando los avances que ha tenido la ciudad.