Casos de bullying en las escuelas, que se agravan por el uso de las redes sociales
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Prevención, talleres con los alumnos e intervención del gabinete para desactivar cualquier tipo de burla que se genere en las aulas
Si bien la burla y la cargada siempre existieron entre los chicos y adolescentes, hoy en día, muchos casos se ven agravados por el uso de las redes sociales, ya que el bullying no sólo se produce en el horario de la escuela sino que continúa después de clase, lo que genera un acoso más permanente y además la vergüenza de quedar expuesto.
Desde las escuelas de nuestra ciudad, ya sea primarias o secundarias, se trabaja para evitar que las típicas cargadas de adolescentes se vuelvan acosos continuados en el tiempo. A través de talleres de prevención, se dialoga con los alumnos sobre el respeto al otro, las diferencias y los daños que se pueden producir en una persona. Además, ante algún caso, se da intervención al equipo de orientación escolar –formado por psicopedagogos y asistentes sociales- para que aborden la problemática y si es necesario también se convoca a los padres.
Cabe destacar que generalmente se dan casos con mayor frecuencia en la preadolescencia y adolescencia, donde el aspecto físico, la vestimenta y las diferencias económicas son los principales temas de las burlas y los actos discriminatorios. Esta problemática ocurre tanto en escuelas estatales como en las privadas, pero en estas últimas no cuentan con un equipo profesional preparado para abordarlas, más allá de los docentes, y en más de un caso, los padres se quejan porque “no se hace nada”. Atentos a esta cuestión, algunos padres han llegado a cambiar a sus hijos de escuela, buscando una solución que a veces no reciben.
El ciberbullying
La directora de la Escuela Secundaria Nº 8 (ex Colegio Nacional), Susana Jensen, dijo que “el bullying es la realidad que hoy tenemos con los adolescentes”, aunque advirtió que “las burlas siempre existieron porque es una característica del adolescente de trabajar sobre la diferencia del otro, pero ahora se agrava por el ciberbullying”, que se hace a través Facebook o Whatssap. “El problema es que ahora el bullying sigue por fuera de la escuela y a veces hasta se origina afuera”, explicó, haciendo referencia al funcionamiento de las redes sociales.
Generalmente son dos o tres agresores que se burlan de alguien que tiene baja autoestima porque “aprovechan la vulnerabilidad del otro”.
Sobre la respuesta que dan las escuelas ante estas situaciones, mencionó que se hacen talleres sobre la importancia de respetar al otro y de aceptar las diferencias, “con buenos resultados”, aunque de todas maneras, dijo que todos los años hay casos o incluso cursos enteros donde tienen que hacer un seguimiento pormenorizado.
En los casos extremos, se llama a los padres, ya que en principio se trata de manejarlo dentro de la misma escuela, trabajando el tema con los mismos adolescentes. Se considera caso extremo cuando el acoso es continuado y específico, en el que una persona o más, ejercen una cierta presión sobre otro.
A la dirección de la escuela, los casos llegan a través de diferentes modos; pueden ser detectados por los docentes o porque el mismo chico que sufre el bullying lo manifiesta o porque otros alumnos del curso alertan sobre la situación.
“Tratamos de neutralizar enseguida a los agresores desde un lugar conciliador, bajo la idea de respetar al otro. No sólo hay que enseñar a leer, escribir, hacer las cuentas sino que hay que trabajar mucho sobre el respeto por la diversidad, los tiempos que tienen las otras personas, las costumbres, la cultura”, enfatizó Susana Jensen.
Para terminar, destacó el rol fundamental que cumple el equipo de orientación escolar, que antes se conocía como gabinete. “Siempre necesitamos el acompañamiento profesional, porque nosotros como docentes podemos tener buena voluntad pero no las estrategias y la formación adecuada que se necesitan para estos casos”, advirtió.
Más atentos
“Los adultos tenemos que estar atentos”, dijo la directora de la Escuela Primaria Nº 3, Andrea Vigil, responsabilizando tanto a docentes como a padres sobre lo que les pasa a los chicos, y mencionó el caso que sucedió en La Plata, donde una adolescente se disparó en el aula de una escuela frente a sus compañeros, dejando un mensaje que decía: «Chau, mierdas. Dejo un juego en la mochila; el que lo encuentre se lo queda».
“Los chicos siempre anuncian lo que les pasa y los adultos lo podemos percibir en las miradas, en los cambios de comportamiento, en el desempeño escolar, pero tenemos que estar atentos a estos llamados de atención”. Además se mostró preocupada por lo que pasa en las redes sociales, un ámbito que no es tan habitual para los adultos, principalmente en lo que respecta a las plataformas nuevas que usan los chicos. “No es para alarmarnos pero es para tener presente el tema”, indicó, haciendo hincapié en la necesidad de reforzar el vínculo familia-escuela para saber que está pasando con el niño en el caso de una separación, de un nuevo hermanito o de un hecho de acoso escolar.
Con relación al bullying, explicó que en la Escuela Nº 3 el tema se trabaja mucho en las aulas con la ayuda del equipo de orientación escolar y no se deja pasar ninguna cargada sin charlarlo con los chicos. Desde hace años, aseguró que se viene abordando el tema del respeto a la diversidad, la autoestima, el derecho a la identidad y la vulnerabilidad de algunos chicos.
“Una sociedad agresiva”
Adriana Chico, directora de la Escuela Primaria Nº 19, indicó que “se trata de actuar rápidamente ni bien se detecta algún tipo de malestar en el grupo para que las burlas no se conviertan en bullying, es decir, en un acoso permanente en el tiempo”.
“Generalmente la maestra es la que detecta el problema y enseguida se le da intervención al gabinete, aunque se trabaja mucho con la prevención a través de talleres con los chicos y con las familias”, detalló.
“La burla y la cargada siempre existieron, pero tiene que haber un adulto cerca que esté atento y que intervenga”, indicó la directora, al tiempo que consideró que “quizás ahora la sociedad está más agresiva y los chicos son parte de esa sociedad”. Además advirtió que se suman las redes sociales, un fenómeno que empieza a formar parte de esta cuestión y que necesita del control de un adulto responsable, ya sea padre, docente, coordinador del club, entre otros. “También tienen mucho que ver los modelos de la publicidad y de la televisión donde se instalan los conflictos para tener más rating y el chico se acostumbra a eso”, agregó.
Según detalló, la discriminación o “cargadas” se dan por diferencias económicas, aspecto físico y vestimenta. “Primero se trabaja con los chicos para hacerles ver que los valores pasan por otro lado no por lo que tenemos puesto” y cuando es necesario también se convoca a los padres. ///