• La Ciudad
  • Deportes
  • Seguridad
  • Funebres
  • Clasificados
miércoles 05 de agosto de 2026
  • Escucha Ecos Radio
  • Edición Impresa
Ecos Diarios

SECCIONES

  • Cultura
  • Clasificados
  • El mundo
  • El país
  • La ciudad
  • Espectáculos y arte
  • La región y provincia
  • Seguridad
  • Suple finde
  • Deportivo
  • Economia Finde
  • GPS
  • Letras
  • Mirada Urbana
  • Nuestra Historia
  • Perfil de Mujer
  • Personajes
  • Sociedad
  • Turismo
  • Varios
  • Escenarios
  • Fúnebres
  • Deportes Locales
  • Deportes Nacionales
  • Últimas noticias
  • Tiempo
  • Facebook
  • Twitter
  • Instagram
  • YouTube
  • Escucha Ecos Radio
  • Edición Impresa
  • Nuestra HistoriaAñadir como fuente en

    Cayó el puente y selló el destino del apeadero

    La pequeña estación había sido construida para acercar a los viajeros lo más posible a la Villa Díaz Vélez. Sin el Ezcurra, dejó de ser útil

    3 de mayo de 2026 | 00:20
    Cayó el puente y selló el destino del apeadero
    Ads

    JUAN JOSE FLORES

    Ads

    Redacción

     

    Ads

    A principios del Siglo XX, una de las grandes preocupaciones de las autoridades municipales fue acercar hasta la zona balnearia a quienes llegaban en tren.

    Fue por eso que el tranvía unía la estación con la primitiva villa balnearia.

    Ads

    Con ese mismo espíritu, luego de la clausura de la estación de ferrocarriles de Necochea, en 1968, se comenzó a buscar la forma de que los turistas que llegaban en tren a pasar sus vacaciones en la ciudad, llegaran lo más cerca posible de su destino.

    A fines de agosto de 1973 se terminó la construcción de un apeadero ferroviario en la zona portuaria de Quequén, al norte del puente Ignacio Ezcurra.

    De acuerdo a un artículo publicado por Ecos Diarios en aquellos días, esta pequeña construcción serviría "de estación terminal para los pasajeros que se dirijan a Necochea".

    Ads

    Su ubicación respondía al único propósito de acercar a los viajeros a nuestro centro turístico, aprovechando la línea férrea Estación Quequén-Puerto.

    La construcción del apeadero pretendía ser una solución transitoria al problema de la distancia existente entre la estación más próxima, la de Quequén, y la Villa Díaz Vélez.

    Tren

    Una obra provisoria

    Días después de la habilitación del apeadero, un editorial de este diario señalaba las austeras características del edificio. "No causa buena impresión", sentenciaba la nota. "Si bien nunca se dijo que iba a resultar algo muy especial, dista bastante de reunir las comodidades y presentar el aspecto que eran de esperar. Podemos expresar que se trata de una instalación de emergencia y considerada desde este punto de vista se torna demasiado costosa, ya que su presupuesto básico supera la suma de 62.000.000 de pesos moneda nacional”, indicaba el artículo.

    Y señalaba que Necochea no ha resignado su anhelo de ser dotada de una estación ferroviaria moderna y completa, “que se halle a la altura de sus necesidades".

    Y añadía que “si oficialmente constituimos un polo de desarrollo, no se justifica que su infraestructura en materia de transportes haya desmejorado en lugar de perfeccionarse”.

    Sin embargo, la situación no iba a mejorar y aquel párrafo sobre el deterioro local en materia de transporte resultaba tristemente profético.

    Aunque hay fotos de fines de los 70 en los que se ve el intenso movimiento de público que registraba el apeadero con la llegada de los trenes, a la decadencia del servicio de ferrocarriles se sumó la fatal conspiración de la naturaleza.

    Hace 46 años, el 29 de abril de 1980 las inundaciones de la cuenca del Quequén, que habían comenzado 10 días antes, llegaron a su punto culminante. El torrente y la gran cantidad de basura, árboles, animales, muebles y restos de mampostería que arrastraba el agua, tiraron abajo el puente Ignacio Ezcurra.

     

    Sin puente, sin sentido

    La caída del puente marcó definitivamente el destino del apeadero. Aunque días después, Ecos Diarios informaba que "dentro del paulatino plan de normalización de los servicios del Ferrocarril Roca, se continuaba con los servicios entre Quequén y Tandil, y por su intermedio con Buenos Aires", esperándose una normalización del servicio habitual entre Plaza Constitución, Quequén y el apeadero.

    Pero sin el puente, el apeadero, último intento de los necochenses de contar con una estación de trenes, dejó de tener sentido. Ya fue imposible que la gente llegara en cinco minutos desde la estación a la villa balnearia de Necochea. El tren volvió a operar con normalidad, pero pronto el recorrido de las formaciones de pasajeros terminó en la Estación Quequén y el apeadero cayó en el olvido.

    Hoy solo quedan escombros de lo que fue el apeadero.

    Temas
    • Quequén
    AUTOR
    Foto de Ecos DiariosEcos Diarios
    Comentarios

    Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión

    INGRESA
    Ads
    Ads
Ecos Diarios
Añadir como fuente en
SERVICIOS
  • Escucha Ecos Radio
SECCIONES
  • Cultura
  • Clasificados
  • El mundo
  • El país
  • La ciudad
  • Espectáculos y arte
  • La región y provincia
  • Seguridad
  • Suple finde
  • Deportivo
  • Economia Finde
  • GPS
  • Letras
  • Mirada Urbana
  • Nuestra Historia
  • Perfil de Mujer
  • Personajes
  • Sociedad
  • Turismo
  • Varios
  • Escenarios
  • Fúnebres
  • Deportes Locales
  • Deportes Nacionales
2026 | Ecos Diarios| Todos los derechos reservados: www.elecos.com.arPropietario: SAECI S.A | Director: Gonzalo Julián Irazoqui
Edición Nº10531
Términos y condicionesPrivacidadCentro de ayuda
Powered by
artic logo