Cedió una casa a la unión vecinal de Bahía de los Vientos
:format(webp):quality(75)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2019/09/donacion-1.jpg)
El inmueble había sufrido un intento de usurpación y su dueña viajó 1.300 kilómetros para firmar el comodato por 15 años
Entre los miembros de la asociación vecinal de Bahía de los Vientos se vive por estas horas un clima de alegría ya que, de un momento para otro, consiguieron acercarse mucho a un objetivo que parecía muy difícil de alcanzar: tener un espacio propio.
La posibilidad de tener un espacio para las reuniones no estaba ni siquiera barajado entre los planes a mediano plazo, ya que la economía de una entidad vecinal sin fines de lucro no daba muchas oportunidades y no había ninguna propuesta de donación o préstamo de algún tipo. Sin embargo, todo se fue dando y hoy la sede social de la asociación es casi una realidad.
Un suceso inesperado
Claro está que un hecho de usurpación no es para nada una noticia grata. No obstante, el intento de apropiarse del inmueble situado en calle 557 entre 504 y 506 hizo que los vecinos de Bahía de los Vientos se pongan en alerta y hagan una demostración de que unidos e intercomunicados pueden hacer una gran tarea de prevención.
Tras un llamado por parte de los residentes de la zona al sistema de emergencias, la Policía se hizo presente en el lugar y evitó que un grupo de individuos se instalara en una propiedad que no les pertenece.
Luego de algunas averiguaciones, los integrantes de la unión vecinal lograron identificar quién era la propietaria de esa casa que estaba cerrada con un candado y la llamaron para contarle lo sucedido.
Se trataba de Isabel Orellana, una mujer de 49 años que vive en la zona de San Martín de los Andes y que al enterarse de la labor que hacen los vecinos, de su falta sede y de que habían actuado para que no le usurpen la casa, decidió recorrer los 1.300 kilómetros que separan a Quequén del lugar en el que ella vive.
Una vez que se hizo presente personalmente en Bahía de los Vientos, decidió que firmaría un comodato en el que le cedió por 15 años la casa a la unión vecinal, para que puedan reacondicionarla y hacer allí sus reuniones.
La asociación es presidida actualmente por Gastón Iglesias y su secretario es Gabriel Iuspa, quienes manifestaron que la intención también es que este espacio también pueda ser utilizado como posta policial para actuar como base de vigilancia.
Una de las preocupaciones que tienen actualmente desde la unión vecinal es la creación de la planta de tratamiento de efluentes cloacales y la disminución de la erosión costera en Quequén, para lo cual han estado haciendo gestiones a nivel local y provincial.
La necesidad de contar con colaboración
Más allá del gran gesto de Isabel Orellana, la realidad es que la vivienda debe ser reconstruida casi desde cero, pero se encuentra en una excelente posición que les resultará beneficiosa a quienes son parte de la entidad.
Para lograr esto, teniendo en cuenta que es una entidad sin fines de lucro y con escasos fondos propios, requieren de colaboración de empresas y particulares para poder hacer las mejoras correspondientes.
Vale mencionar que a la casa hay que hacerle los pisos, el techo, y no cuenta con ninguno de los servicios básicos, entre otras mejoras que requieren las paredes.
A pesar de que todo esto es muy reciente, una empresa local ya se dispuso a donar las aberturas, y los vecinos esperan poder contar con apoyo para poder tener su sede en pleno funcionamiento cuanto antes.