Celebran comuniones en pequeños grupos
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Se trata de niños que se venían preparando desde hace dos años en catequesis. La ceremonia se trasmite por las redes sociales
Con protocolos y los cuidados correspondientes a la fase 4 de la pandemia en nuestro medio, volvieron de a poco a brindarse las comuniones a niños que se vienen preparando en catequesis para este sacramento desde hace dos años y recientemente pudieron concretar la celebración en algunas parroquias.
Tanto en la parroquia Santa María del Carmen como en la capilla de la Medalla Milagrosa, se realizó esta celebración, siendo muy distinta la modalidad actual o a lo que estábamos acostumbrados antes.
El párroco Fernando Mendoza, de Santa María del Carmen, indicó que se trata de niños que tendrían que haber tomado la comunión en abril de este año después de Pascua, pero con la pandemia se pospuso todo.
“Ellos tuvieron que despojarse de todo, sin poder invitar a nadie, estando solo con sus papás y algún hermano, siendo una celebración donde participaron cuatro niños, teniendo todos los cuidados”, mencionó.
Frente a la nueva modalidad online donde las catequistas continuaron en diálogo con las familias y los niños, fueron consultados dándoles la oportunidad de elegir si querían que sus hijos tomen la comunión con estos protocolos. Si bien, no todos aceptaron, hay una parte que se adaptó, manteniendo el vínculo virtual.
Al mismo tiempo el sacerdote indicó que “hemos tenido que restringir varias cosas y la confesión por ejemplo se hace el mismo día de la comunión, un rato antes”.
Inclusive la celebración se transmite por las redes sociales de la parroquia para que los familiares que no pueden asistir, puedan ver cómo se desarrolla.
“Muchas familias luego comentan desde distintos partes del país lo lindo de poder compartirlo a la distancia y se alegran, aunque por otro lado es un poco triste porque es un día de fiesta, los chicos lo soñaron, las familias lo pensaron de otro modo, pero ahora es lo único y lo mínimo que se puede hacer”, expresó Mendoza.
En este marco, el párroco indicó que no quieren generar expectativas sobre las próximas comuniones porque las decisiones se van tomando día a día, teniendo en cuenta la situación epidemiológica en la ciudad, evitando que los chicos tengan que sufrir en algo tan sensible, por eso son cautos y prudentes.
“Por este motivo vamos abriendo y cerrando grupos, teniendo en cuenta la situación de casos en nuestra ciudad”, dijo, entendiendo la ansiedad de los niños y las familias.
Esfuerzo
Frente a la situación que nos toca vivir, todos han hecho un esfuerzo, los niños, las familias, las catequistas, las personas que concurren a cantar en las celebraciones, y los asistentes que cuidan que se respeten todos los protocolos. Igualmente la celebración de este sacramento es más corta.
Si hubiésemos continuado en fase 5 los grupos de chicos podrían haber sido más grandes, pero al haber retrocedido de fase, sólo pueden ser cuatro.
Por su parte, el padre Alejandro Martínez, de la parroquia Nuestra Señora de Lourdes, detalló que allí se celebran las comuniones en el mes de diciembre, cerca del 8, Día de la Virgen. Para ello las catequistas están haciendo un trabajo online con las familias, evaluando la posibilidad de celebrar una misa por cada familia donde no superen las 10 personas por protocolo, buscando los horarios convenientes para que los chicos puedan tomar la comunión.
Teniendo en cuenta que entre la parroquia y las demás capillas que tiene a su cargo Martínez, hay alrededor de 70 chicos que esperan tomar la comunión, analizan que a partir de noviembre empiecen con las ceremonias.
Al respecto, reflexionó que “al ser consultadas las familias, la mayoría dijo que si, que les gustaba esa intimidad de ser online y eso es importante a tener en cuenta porque representa algo novedoso y remarca lo más esencial, la comunión en un ámbito de la Eucaristía y no tanto de lo que puede rodear al sacramento”.
No todos los chicos tienen alcance a los dispositivos y la tecnología y para ello las catequistas que concurren a los barrios han buscado la manera de acercarles los cuadernillos para que los chicos trabajen, siendo creativos e incentivándolos en este camino.
Por último, Martínez consideró que hay una ansiedad lógica de la familia porque se prepararon y quieren recibir a Jesús, “me parece importante el diálogo entre la familia y el niño, pudiendo decidir y expresar “estamos preparados y queremos que nuestro hijo tome la comunión”, buscando una fecha posible para ello”. ///