Celebrar la Pascua en familia y mantener las tradiciones
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Cómo lo viven Facundo López, Marina Vázquez Pucillo, Silvina Reynoso y Eduardo Otero. Tradiciones familiares
Cada familia, de acuerdo a sus orígenes y tradiciones, tiene diferentes formas de celebrar la Semana Santa, en particular el Domingo de Pascua es el momento que aprovechan para reencontrarse con su fe y con sus seres queridos, celebrando la alegría de estar juntos.
En la Argentina, al Jueves y Viernes Santos, días señalados por la fe católica, se le añade el fin de semana transformando esos días en unas vacaciones cortas.
Estos días en general se aprovechan para hacer paseos cortos, visitar familiares y amigos, conocer nuevos lugares o también para hacer traslados.
Sin embargo para los católicos los actos religiosos empiezan el Jueves Santo y culminan el domingo. La semana previa concurren a la misa de Ramos y durante la semana obsequian ramas de olivos bendecidas entre sus amistades
En la ciudad se organizan Vía Crucis, recordando la Pasión de Cristo y otros, como muestra de fe visitan siete templos.
La celebración de Pascua también se transforma en una oportunidad para la gastronomía. En estas fechas es tradicional preparar los huevos y roscas de Pascuas y también las empanadas de vigilia o la clásica empanada gallega.
En tanto que para la vicecónsul de Italia, Marina Vázquez Pucillo la Semana Santa comienza con la bendición de los Ramos y, en su familia se acostumbra a no comer carne durante jueves y viernes.
Raíces
“En Italia se prepara bacalao y lo comemos en esos días, tratando de mantener las raíces de la familia”.
En la mesa de Pascua comparten platos con pescado, “siempre hacemos pizarata y unos dulces con un relleno de castañas y cacao con una pasta frita cubierta de miel”, indicó.
La ocasión sirve para reunir a la familia en torno a la mesa, junto a su abuela de 92 años, “ella nos ayuda a mantener las tradiciones”.
Otro clásico de estas reuniones es esconder los huevos de Pascua para que los más chicos de la familia los busquen y en ese sentido dijo que “en cada casa hay un huevo de Pascua o una gallinita de chocolate”.
Marina acostumbra a ir a misa el domingo y luego comparte y disfruta junto a los suyos de estas reuniones en las que tampoco falta la rosca de pascua casera y ella misma prepara los higos en almíbar que lleva sobre la crema pastelera.
En tanto que para el intendente municipal es un momento de encuentro y reunión con su familia y aunque es católico no es practicante aunque hace ayuno de carne los viernes.
Los más vívidos recuerdos de la Semana Santa los tiene de su infancia cuando lo pasaba en San Cayetano en casa de sus abuelos, “ellos hacían toda la celebración y nos regalaban el huevo de chocolate”.
En la actualidad, continúa con la costumbre de obsequiar la tradicional golosina de chocolate a sus hijos y luego del almuerzo familiar comparten una rosca de Pascua.
López destacó la importancia de poder compartir ese momento con los suyos y recordar el motivo de esta celebración católica.
Siete iglesias
“Estemos en el lugar que estemos acostumbro a visitar siete iglesias durante el Viernes Santo y en cada una de ellas pido un deseo”, afirmó la comerciante Silvina Reynoso quien continúa con una tradición de su abuela materna.
En su familia le han inculcado el sentido religioso de la fecha, asiste a misa, y con su esposo trata de transmitírselo a sus hijos.
El viernes santo en su casa no se come carne y el domingo, en el almuerzo familiar degustan una corvina a la cacerola y el postre es la tradicional rosca de Pascua.
Para Silvina es muy importante poder visitar las iglesias y, en algunas oportunidades que estuvo fuera de la ciudad, trató de hacerlo. Mientras que en su familia acostumbran a esconder los huevos de Pascua para que los más chicos se diviertan buscándolos.
Promesa
Por su parte, el hotelero Eduardo Otero, que proviene de una familia católica no tiene tan arraigado el hábito de no consumir carne “creemos en hacer algún sacrificio pero que no tenga que ver directamente con la comida o hacer alguna promesa”, destacó.
Siente el Domingo de Pascua como un día muy especial, porque es el momento en que se encuentra toda la familia, y son alrededor de 40 personas, que comparten el día.
En tanto que el huevo de chocolate también es algo para compartir y a pesar que los niños lo tienen desde días previos deben esperar hasta el domingo para comerlo.
“El domingo hacemos un asado y comemos la rosca, somos muy golosos y hay una sana competencia para ver quien trae lo más rico”.
Eduardo tiene internalizado el significado de esta fecha para los católicos y no le pasa inadvertida la importancia que reviste vivirlo junto a los suyos.