Celulares en la escuela: ¿incompatibilidad o complemento?
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En nuestra ciudad, los docentes no permiten su uso en el aula aunque es una situación difícil de controlar
Si para los adultos el celular se ha incorporado a la vida cotidiana y se ha vuelto casi indispensable, para los “millennials” que nacieron inmersos en un mundo de tecnología es mucho más difícil dejar estos dispositivos de lado.
Por este motivo, restringir el uso de celulares en las aulas, donde los chicos pasan cuatro o más horas seguidas al día, se torna una tarea muy difícil para los docentes de Necochea o de cualquier parte del país.
Si se tienen en cuenta los datos del examen Aprender 2016, donde no solo se evaluó conocimientos sino también diversas características del ámbito escolar, en la Argentina, el 98% de los docentes tenía un celular. Casi la mitad de sus dispositivos eran smartphones.
Por su parte, casi todos los alumnos de secundario disponían de teléfono móvil (94,4 en el sector público y el 98,1% en los privados). En la primaria, 3 de cada 4 alumnos ya tenían uno y esto continúa con tendencia de crecimiento.
Una medida drástica
Desde este año, el gobierno de Macron en Francia decidió hacer frente a la problemática de manera drástica, prohibiendo de manera definitiva el uso de celulares dentro del predio escolar, incluyendo no solo al aula sino también pasillos, patios, comedores o cualquier otro espacio del colegio.
Esto generó controversia en todo el ámbito educativo y lo mismo ocurriría si se tomara una medida similar en nuestro país o a nivel provincial. Sin embargo, docentes y directivos de nuestra ciudad aseguran que muchos chicos han ido dejando de jugar al aire libre para sentarse a usar el celular en los recreos.
Algunos docentes de nuestra ciudad han optado por ser más permisivos que otros e incluso pueden llegar a darles un buen uso a estos dispositivos ya que no solo se pueden usar para hacer llamadas y mandar mensajes. Un Smartphone es también una calculadora científica y permite la utilización de una amplia gama de aplicaciones que pueden utilizarse con fines educativos, dependiendo de la buena predisposición conjunta del docente, el alumno y los directivos.
Aquí es donde surge la duda de si el teléfono debe tomarse como una incompatibilidad o un complemento en la educación.
Docentes de nivel secundario afirman que la prohibición estricta dentro del aula por malos modos no resulta muy eficiente ya que los chicos tienden a usar los aparatos a escondidas. Por otro lado, suele ser más útil tratar de llegar a un acuerdo mediante el cual los mismos chicos opten por dejar el celular en un cajón durante la clase, aunque no es fácil de lograr.
Un debate que tarde o temprano se tendrá que dar en nuestro país, para definir si el smartphone será un aliado en la educación -como lo han sido las netbooks- o serán un problema al que los docentes deberán dejar fuera del colegio, como lo ha hecho Francia.///