Cerca del turista
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El verano siempre invita ilusionarse, las temperaturas son más agradables, más comercios abren sus puertas y hay más opciones para todos, desde pasar momento inolvidables en la playa o el parque o poder recorrer diferentes sectores de nuestra ciudad que se prepararon para lucir de la mejor manera posible.
Esto hace que se acerquen vecinos de otros lugares de nuestro país y del mundo a pasar sus vacaciones y disfrutar de las bondades que Necochea les ofrece.
De esta manera la ciudad se moviliza y tiene un ritmo diferente a otras épocas del año, en donde Necochea no es receptora de grandes cantidades de personas. Por lo cual la temporada alta que oficialmente podemos decir que se inicia en diciembre y se extiende hasta marzo, tiene su epicentro en enero y febrero, con mayor llegada de visitantes en el primer mes del año.
Por lo cual, el turismo es una de las principales fuentes de ingresos y motoriza la economía local. Una buena temporada influye en el movimiento de todo el año en nuestra ciudad y si es mala también se siente.
Para eso la clave es fortalecer las diferentes actividades turísticas de manera de sumar más opciones para quien viene a descansar unos días en nuestra ciudad, para que tenga algo más que hacer que visitar la playa y el parque Miguel Lillo.
De esta manera con acciones que se continúen en el tiempo se va a poder ofrecer nuevas atracciones y posibilidades para que el turismo crezca y ayude al desarrollo de esta actividad.
Si eso sucede esas personas o familias que visitan Necochea o Quequén podrán tener nuevamente el deseo de volver.
En la edición de Ecos Diarios del pasado jueves 9 de enero se realizaron diversas consultas a turistas sobre su estadía en nuestra ciudad. Entre sus respuestas hubo una coincidencia que resulta positiva: la mayoría destacó el buen trato, la predisposición de los comerciantes y la atención que han recibido en nuestra ciudad.
La amabilidad con el turista es algo que históricamente se buscó concienciar, no sólo a quienes trabajan con personas que viene de otros lugares, sino también al vecino común, de manera de ser buenos anfitriones. Este es el primer paso para generar una conciencia turística en la comunidad. No sólo vive del turismo el restaurante o negocio de la Villa Díaz Vélez, sino también vecinos que luego le prestan servicios a esos comercios o quienes le venden alimentos a quienes trabajan durante la temporada. Es una cadena.
Esto es una parte, tampoco pensemos que con esto sólo alcanza. También es necesario cuidar y limpiar la ciudad, especialmente los sectores cercanos a la playa, mantener y reparar las calles, ya sean de tierra o de pavimento.
Otra cuestión más que importante es la señalización de las calles, cuando se colocaron números en vez de nombres a las arterías de nuestra ciudad, se buscaba ayudar a los turistas para que se ubiquen con más facilidad. Hoy se hace necesario que al menos tengan un cartel pintado informando el número de calle. Algo que es útil durante todo el año.
Como ejemplo se puede poner las nuevas bajadas y subidas de vehículos a la playa en la prolongación de calle 73, allí no sólo se entoscó el camino para que pueda haber una circulación más óptima, sino que también se señalizó con carteles el lugar y las manos para el paso de los rodados.
EL turista continúa viniendo a nuestra ciudad. Es necesario que se sienta como en su casa, de manera que en el futuro nos vuelva a visitar.